Un avión impulsado con energía solar recorrió 2.500 kilómetros

El primer vuelo tripulado en su tipo unió Europa con Africa. Galería de imágenes.

PROEZA. El vuelo llevó 20 horas. REUTERS
PROEZA. El vuelo llevó 20 horas. REUTERS
06 Junio 2012

MADRID y RABAT.- El "Solar Impulse", el primer avión tripulado que sólo necesita energía solar para volar, llegó la pasada noche a Marruecos, cumpliendo la hazaña iniciada el pasado 24 de mayo en Suiza y que le hizo recorrer 2.500 kilómetros sin usar combustible.

El avión solar, que despegó de Madrid en la mañana del martes, aterrizó en Rabat, la capital de Marruecos, poco antes de las 23.30 hora local, tras 19 horas de vuelo, informaron medios españoles.

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El "Solar Impulse" culminó el último tramo de su hazaña intercontinental a una velocidad estimada de 60 kilómetros por hora. El avión estuvo pilotado por el suizo Bertrand Piccard, padre del proyecto aeronáutico.

Pasó "20 horas solo, en una cabina muy estrecha en la que hace falta una gran concentración. Pero a él lo mueve la pasión", según mencionó su compatriota y compañero en esta travesía, André Borchsberg.

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Con este viaje, el primer avión solar tripulado unió Europa y África, continente al que llegó invitado por la Agencia de Energía Solar de Marruecos, para participar en el inicio de la construcción de la mayor planta termosolar del país, en Ouarzazate, en el sur.

Al pisar territorio marroquí, Piccard ratificó que el "Solar Impulse" no busca convertirse en una alternativa al transporte aéreo, sino "revolucionar la mentalidad de la gente en lo referente a energías renovables".

El "Solar Impulse" sólo necesita la luz del sol para mantenerse en el aire hasta 26 horas seguidas. Está construido con fibra de carbono, pesa unos 1.600 kilos -tanto como un vehículo familiar- y tiene poco más de 63 metros. Su envergadura es similar a la de un Airbus 340 y vuela a velocidad de motocicleta (entre 50 y 90 kilómetros por hora, aproximadamente).

Sus alas poseen miles de células que captan la energía del sol para transferirlas a sus baterías de litio. Como no usa carburantes, el avión no emite dióxido de carbono. La máquina superó su primera gran prueba en 2010, cuando voló sobre Suiza durante 26 horas seguidas sin problemas. Su próximo reto es dar la vuelta al mundo, probablemente dentro de dos años. (DPA)

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