04 Junio 2012 Seguir en 
BEIRUT.- Cuatro civiles murieron ayer en actos violentos en Siria, donde arrecian los combates entre el ejército regular y los soldados rebeldes, señaló el opositor Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), con sede en el Reino Unido.
En la provincia de Alepo (norte), un civil perdió la vida al ser alcanzado por disparos en el pueblo de Madinat al Baba, y otro murió en un bombardeo cerca de Al Atareb. En esa región se libran combates encarnizados entre el ejército y los soldados rebeldes.
En Hama un civil murió cuando las fuerzas gubernamentales bombardearon la localidad de Kafarzita, y en Duma, cerca de Damasco, el activista y médico Adnán Wehbé perdió la vida por disparos frente a su clínica. Acusan a los servicios de seguridad de este asesinato.
En tanto, el presidente sirio Bashar al Assad salió a negar su responsabilidad en la matanza de Hula, del 25 de mayo, en la que murieron 108 personas, 49 de ellas niños. Sin responder a los llamados para detener la violencia en su país, Assad acusó nuevamente "al extranjero" de llevar a cabo una "guerra" contra Siria y en un discurso de más de un hora en el nuevo parlamento sirio descartó cualquier tipo de diálogo con la oposición.
La comunidad internacional multiplicó en los últimos días las advertencias contra los riesgos de una guerra civil en Siria pero sigue dividida sobre la manera de solucionar el conflicto, que la tregua que reclama el mediador de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, no ha conseguido detener hasta ahora.
Ante los diputados elegidos el 7 de mayo, Assad rindió homenaje a "todos los mártires, civiles o militares" y acusó de "bárbaros" a los autores de la masacre de Hula. Siria es objeto de un "plan de destrucción", indicó en su discurso en el que se presentó como un dique de contención contra el "terrorismo que aumenta". Aseguró que su régimen había "probado todos los medios políticos" pero que sus esfuerzos fueron vanos, y que los responsables del "terrorismo tienen una misión y no se detendrán hasta que la cumplan". La rebelión y el régimen se responsabilizan mutuamente por esta matanza.
El sábado, 89 personas murieron, entre ellas 57 soldados, la cifra más importante para el ejército regular en un sólo día desde marzo de 2011.
Por su lado, la encargada de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Catherine Ashton, advirtió ayer sobre una "mayor militarización" del conflicto en Siria. Tras una conversación con el enviado especial de la ONU Kofi Annan, Ashton emitió un comunicado en Bruselas en el que señala que ambas partes consideran "que se alcanzó un punto crítico en la crisis siria".
Ante la escalada de violencia, el jefe de la diplomacia saudí, Saud Al Fayçal, cuyo país es crítico del régimen sirio, acusó a Assad de "maniobrar" para "ganar tiempo" y afirmó en Yeda que su país respalda la creación de una "zona tapón" en Siria.
También estuvo presente en Yeda el secretario de la ONU, Ban Ki-moon, quien tomó nota de las demandas de la Liga Árabe para fijar un calendario y aplicar el plan Annan y recurrir al Capítulo VII de la Carta de la ONU, para imponer la ruptura de relaciones diplomáticas y sancionar a Siria. (AFP-DPA-Reuters)
En la provincia de Alepo (norte), un civil perdió la vida al ser alcanzado por disparos en el pueblo de Madinat al Baba, y otro murió en un bombardeo cerca de Al Atareb. En esa región se libran combates encarnizados entre el ejército y los soldados rebeldes.
En Hama un civil murió cuando las fuerzas gubernamentales bombardearon la localidad de Kafarzita, y en Duma, cerca de Damasco, el activista y médico Adnán Wehbé perdió la vida por disparos frente a su clínica. Acusan a los servicios de seguridad de este asesinato.
En tanto, el presidente sirio Bashar al Assad salió a negar su responsabilidad en la matanza de Hula, del 25 de mayo, en la que murieron 108 personas, 49 de ellas niños. Sin responder a los llamados para detener la violencia en su país, Assad acusó nuevamente "al extranjero" de llevar a cabo una "guerra" contra Siria y en un discurso de más de un hora en el nuevo parlamento sirio descartó cualquier tipo de diálogo con la oposición.
La comunidad internacional multiplicó en los últimos días las advertencias contra los riesgos de una guerra civil en Siria pero sigue dividida sobre la manera de solucionar el conflicto, que la tregua que reclama el mediador de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, no ha conseguido detener hasta ahora.
Ante los diputados elegidos el 7 de mayo, Assad rindió homenaje a "todos los mártires, civiles o militares" y acusó de "bárbaros" a los autores de la masacre de Hula. Siria es objeto de un "plan de destrucción", indicó en su discurso en el que se presentó como un dique de contención contra el "terrorismo que aumenta". Aseguró que su régimen había "probado todos los medios políticos" pero que sus esfuerzos fueron vanos, y que los responsables del "terrorismo tienen una misión y no se detendrán hasta que la cumplan". La rebelión y el régimen se responsabilizan mutuamente por esta matanza.
El sábado, 89 personas murieron, entre ellas 57 soldados, la cifra más importante para el ejército regular en un sólo día desde marzo de 2011.
Por su lado, la encargada de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Catherine Ashton, advirtió ayer sobre una "mayor militarización" del conflicto en Siria. Tras una conversación con el enviado especial de la ONU Kofi Annan, Ashton emitió un comunicado en Bruselas en el que señala que ambas partes consideran "que se alcanzó un punto crítico en la crisis siria".
Ante la escalada de violencia, el jefe de la diplomacia saudí, Saud Al Fayçal, cuyo país es crítico del régimen sirio, acusó a Assad de "maniobrar" para "ganar tiempo" y afirmó en Yeda que su país respalda la creación de una "zona tapón" en Siria.
También estuvo presente en Yeda el secretario de la ONU, Ban Ki-moon, quien tomó nota de las demandas de la Liga Árabe para fijar un calendario y aplicar el plan Annan y recurrir al Capítulo VII de la Carta de la ONU, para imponer la ruptura de relaciones diplomáticas y sancionar a Siria. (AFP-DPA-Reuters)







