La OTAN tiene el desafío de retirarse de Afganistán

Una negativa de Pakistán causa problemas

23 Mayo 2012
CHICAGO.- La OTAN fijó un rumbo "irreversible" para la salida plena de los 130.000 efectivos extranjeros de Afganistán en 2014 y el traspaso del mando de las operaciones de combate a mediados del 2013, pero el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, admitió que el plan de la alianza militar occidental para poner fin a la impopular guerra está lleno de peligros.

Los planes diseñados dejaron varios interrogantes en cuanto a cómo se evitarán nuevos conflictos y a un renacimiento talibán tras la salida de los aliados. La reunión de dos días entre los líderes de la alianza de 28 naciones y sus numerosos invitados (fueron más de 60 participantes) marcó un hito en la guerra desatada tras los ataques del 11 de septiembre del 2001, que abarcó tres mandatos presidenciales en EEUU y continúa después de la muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.

"Estamos unidos detrás de un plan para terminar responsablemente la guerra en Afganistán. Podemos lograr un país estable que no va a ser perfecto y podemos empezar a reconstruir EEUU", afirmó Obama, en un intento de mostrarle el final a sus electores cansados del conflicto bélico que agotó los presupuestos y, al mismo tiempo, aclararle a los afganos de que no serán abandonados.

Pero incluso en la muestra de solidaridad de la OTAN, estaba claro que las diferencias entre las potencias se mantenían. El nuevo presidente francés, François Hollande, insistió en su promesa de campaña de retirar a las tropas de su país hasta el 31 de diciembre, dos años antes del cronograma general. Aunque aún no hubo señales de propuestas similares, la decisión podría generar presión sobre los otros mandatarios.

El conflicto que dominó la cumbre fue la negativa del presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, a reabrir las rutas de abastecimiento a la OTAN hacia su vecino Afganistán, hecho vital para una retirada ordenada. Los pasos están bloqueados por Islamabad desde que las fuerzas de la alianza mataron a 24 soldados paquistaníes en un incidente fronterizo, el año pasado.

Además, aún quedan dudas acerca de si las fuerzas afganas tendrán la capacidad de lidiar con una aún potente insurgencia talibán, y si el Gobierno del presidente Hamid Karzai, muy criticado por la rampante corrupción, podrá llevar adelante esa tarea. El plan no ofrece garantías sobre el futuro del territorio conocido durante siglos como el "cementerio de los imperios".

Aunque Obama insistió en que Afganistán nunca más debería ser usado para planificar ataques contra otras naciones, un funcionario británico dijo: "es poco realista asumir que va a ser completamente seguro y que no hay posibilidad de que vuelva a emerger una amenaza terrorista".

Con la crisis de la deuda europea como contexto y los Gobiernos limitados por la austeridad, Obama luchó para concretar compromisos finales de los aliados para recaudar los U$S 4.100 millones al año necesarios para apoyar a las fuerzas de seguridad afganas. Diplomáticos señalaron que todo se centrará ahora en el desafío logístico de conseguir que la fuerza multinacional abandone las montañas y los desiertos y regrese a casa de manera segura, con su equipamiento.

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