ES EL MEJOR Y NO APRUEBA. Según LA GACETA, la calificación general de Barrado es de 5,75. Jugó 28 cotejos. LA GACETA / FOTO DE HéCTOR PERALTA
Nadie lo dice pero todo el mundo llamado Atlético empezó a pensar en la tabla de los promedios y en cómo será su vida a partir del próximo torneo. Lo hacen los de adentro, los hinchas y quienes están encargados de tomar las decisiones, aunque ninguno de ellos lo haga a viva voz. Juan Manuel Llop también está en esa; está en ver cómo acomoda los tantos, de lo contrario su futuro no estará vinculado al del "decano". Menos si termina el semestre colgado del travesaño y con varios puntos por debajo de lo que se propusieron antes de pisar el acelerador en esta campaña.
Si los resultados no se alinean, difícilmente se hará uso del plan rodaje a los pibes de la cantera. El proyecto pensado por Llop, sus colaboradores y un sector de la dirigencia se hundirá por decantación. Al menos hasta que los que lleguen, que serán tantos como los que el 30 de junio se irán por la puerta de atrás, corrijan la situación. Habrá una migración importante porque, en materia de merecimientos, ninguno sacó una nota destacada como para llevarse un aprobado. Esto quiere decir: "nadie merece una renovación".
La despedida abarcará una cantidad de nombres que supera hasta los elegidos por Jorge Solari, a quien se le machaca este presente. Algo de razón hay. Al rosarino no le salió una en su regreso a la institución ni tampoco dio en la tecla con la selección de futbolistas. "Él terminó siendo perjudicial para Atlético. Elegimos en su momento a Solari por hacerle caso al clamor popular", se quejaba un alto dirigente previo al 2-4 sufrido con River. "No sé qué será de nosotros y de todos después de junio. Hay que levantar esto como sea", aseveraba, y le apuntaba esta obligación al cuerpo técnico y al grupo.
Todo lo bueno que se había hecho hasta el adiós de 2011 terminó esfumándose en apenas un par de meses. Nada, absolutamente nada, salió bien. Ni a Llop, que gastó sin éxito dos de los tres posibles refuerzos en Jairo Castillo y Cristian Palacios, ni a los que se salvaron de su escoba en diciembre. Aclaración: no usó el tercer cupo debido a que no había dinero... Es más, ni la producción de la Copa Argentina, en donde se saltaron rondas gracias a los penales, les salva la parada a la mayoría.
"No vamos a bajar los brazos", prometía el DT no bien entró a la conferencia del sábado. Que Atlético intenta, no caben dudas. Que no le salen las cosas, tampoco. Haber ganado tres partidos de 15 y sumado 13 de 45 puntos reflejan lo que es el parto de esta temporada. Para peor, se vienen Central, Patronato, Chacarita, Desamparados y Defensa, todos rivales complicados. Es que en esta vida de desgracias, Atlético no conoce las fáciles. Y si en la cancha no empiezan a florecer los milagros es un hecho que no quedará uno, ni para cerrar la puerta y apagar la luz.
Si los resultados no se alinean, difícilmente se hará uso del plan rodaje a los pibes de la cantera. El proyecto pensado por Llop, sus colaboradores y un sector de la dirigencia se hundirá por decantación. Al menos hasta que los que lleguen, que serán tantos como los que el 30 de junio se irán por la puerta de atrás, corrijan la situación. Habrá una migración importante porque, en materia de merecimientos, ninguno sacó una nota destacada como para llevarse un aprobado. Esto quiere decir: "nadie merece una renovación".
La despedida abarcará una cantidad de nombres que supera hasta los elegidos por Jorge Solari, a quien se le machaca este presente. Algo de razón hay. Al rosarino no le salió una en su regreso a la institución ni tampoco dio en la tecla con la selección de futbolistas. "Él terminó siendo perjudicial para Atlético. Elegimos en su momento a Solari por hacerle caso al clamor popular", se quejaba un alto dirigente previo al 2-4 sufrido con River. "No sé qué será de nosotros y de todos después de junio. Hay que levantar esto como sea", aseveraba, y le apuntaba esta obligación al cuerpo técnico y al grupo.
Todo lo bueno que se había hecho hasta el adiós de 2011 terminó esfumándose en apenas un par de meses. Nada, absolutamente nada, salió bien. Ni a Llop, que gastó sin éxito dos de los tres posibles refuerzos en Jairo Castillo y Cristian Palacios, ni a los que se salvaron de su escoba en diciembre. Aclaración: no usó el tercer cupo debido a que no había dinero... Es más, ni la producción de la Copa Argentina, en donde se saltaron rondas gracias a los penales, les salva la parada a la mayoría.
"No vamos a bajar los brazos", prometía el DT no bien entró a la conferencia del sábado. Que Atlético intenta, no caben dudas. Que no le salen las cosas, tampoco. Haber ganado tres partidos de 15 y sumado 13 de 45 puntos reflejan lo que es el parto de esta temporada. Para peor, se vienen Central, Patronato, Chacarita, Desamparados y Defensa, todos rivales complicados. Es que en esta vida de desgracias, Atlético no conoce las fáciles. Y si en la cancha no empiezan a florecer los milagros es un hecho que no quedará uno, ni para cerrar la puerta y apagar la luz.








