PODRÍA HABER GRITADO. Barrada, que evita la marca de Licht, estrelló un disparó en el palo derecho de Saja. FOTO DE MARIO QUIROGA (ESPECIAL PARA LA GACETA)
No lo merecía. Ni Atlético ni Deivis Barone ni Racing ni el público. Este final, con una definición certera y al centro del arco de un Dei Rossi tendido en el piso no debió ser así. El gol en contra de Deivis termina por vestirse de injusto con todos. Pero sobre todo con el uruguayo, que un rato antes había tenido en su zurda el 1 a 0 que Saja, un increíble Saja, borró antes de cruzar la línea prometida.
La cuestión es que el fútbol traiciona cuando menos se lo espera. Lo cierto y verdadero hubiese sido estirar el duelo de cuartos de final hasta los penales. Los dos hicieron méritos para ganar, aunque ninguno desniveló como para llevarse el pleito en los 90'. Y si hubiera que apelar a las tarjetas, para definir cuál de los dos era acreedor del pase a semis sin necesidad de ir a los penales, ese era Atlético, el que antes de la campana terminó derrotado por una pesadilla.
En materia de lauros y menciones, Viola inquietó más de lo esperado; Gio Moreno pinceló el accionar de la "academia" por momentos y Hauche, salvo una que otra mínima, sólo colaboró en favor de los de 25 de Mayo y Chile. Corría el complemento cuando un centro a la zona de protección de Dei Rossi surcó el cielo. "Demonio", de espaldas, en vez de darle vía libre a Moreno, que venía de frente, despilfarró la sorpresa con firuletes hacia atrás. Y claro, no pasó nada.
En cambio el "decano", con poco más que paciencia sorprendió en varios. Hubo un buscapié de Barrionuevo que nadie empujó; hubo un tiro de Barrado a distancia que Saja sobró y casi buscó dentro de su arco; hubo un disparo en soledad de Barone, pero el "Chino" se lo sacó. Hubo mucho en la sección chances de Atlético. Y ninguno se conjugó en gol. Racing, ya con la guardia baja llegó a convertir gracias a la suerte. Dei Rossi demoró una vida en cubrir su palo ante un tiro libre en cámara lenta de Gio, y Deivis, sin querer enterró a todo el equipo. No lo merecía.
La cuestión es que el fútbol traiciona cuando menos se lo espera. Lo cierto y verdadero hubiese sido estirar el duelo de cuartos de final hasta los penales. Los dos hicieron méritos para ganar, aunque ninguno desniveló como para llevarse el pleito en los 90'. Y si hubiera que apelar a las tarjetas, para definir cuál de los dos era acreedor del pase a semis sin necesidad de ir a los penales, ese era Atlético, el que antes de la campana terminó derrotado por una pesadilla.
En materia de lauros y menciones, Viola inquietó más de lo esperado; Gio Moreno pinceló el accionar de la "academia" por momentos y Hauche, salvo una que otra mínima, sólo colaboró en favor de los de 25 de Mayo y Chile. Corría el complemento cuando un centro a la zona de protección de Dei Rossi surcó el cielo. "Demonio", de espaldas, en vez de darle vía libre a Moreno, que venía de frente, despilfarró la sorpresa con firuletes hacia atrás. Y claro, no pasó nada.
En cambio el "decano", con poco más que paciencia sorprendió en varios. Hubo un buscapié de Barrionuevo que nadie empujó; hubo un tiro de Barrado a distancia que Saja sobró y casi buscó dentro de su arco; hubo un disparo en soledad de Barone, pero el "Chino" se lo sacó. Hubo mucho en la sección chances de Atlético. Y ninguno se conjugó en gol. Racing, ya con la guardia baja llegó a convertir gracias a la suerte. Dei Rossi demoró una vida en cubrir su palo ante un tiro libre en cámara lenta de Gio, y Deivis, sin querer enterró a todo el equipo. No lo merecía.
Lo más popular
Ranking notas premium








