08 Mayo 2012 Seguir en 
Los controles de cumplimiento de las normas laborales para evitar el empleo no registrado tuvieron impacto en las grandes empresas, pero no en las de menor escala. Así lo destaca un informe de la consultora Idesa, al que tuvo acceso LA GACETA.
Esta situación, según Idesa, demuestra la importancia de integrar, como un componente clave y prioritario dentro de las políticas públicas, la revisión de la legislación laboral y de la seguridad social con sentido simplificador, para adaptar las normas a las limitadas posibilidades de los pequeños emprendimientos.
El último dato disponible sobre tasa de empleo asalariado no registrado (empleo "en negro") adelantado por el Indec en su serie de informes de prensa, es de 34,2%. Este número es inferior al del cuarto trimestre de 2004 (48,9%), cuando comenzó la recuperación económica, aunque algo más alto que el dato correspondiente al cuarto trimestre de 2010 (33,7%). Es decir, la información oficial sugiere un estancamiento en el proceso de reducción del empleo informal. Idesa sostiene que tomando el conjunto de los asalariados no registrados que trabajan en empresas privadas (es decir, excluyendo a los empleados públicos y al servicio doméstico) se observan las siguientes tendencias:
- En 1996, el empleo no registrado privado era de 42%, con una tasa de 16% en empresas con más de 100 trabajadores y de 52% en empresas con menos de 25 trabajadores.
- En 2004, la tasa general era 46%, de 12% para las empresas con más de 100 trabajadores y 62% para aquellas con menos de 25 trabajadores.
- En 2011, la tasa general disminuyó al 35%, con una tasa de 8% para las empresas con más de 100 trabajadores y de 53% para las empresas con menos de 25 trabajadores.
Idesa aclara que, aunque la información debe ser tomada con precaución, porque cubre años cuando el Indec aplicó diferentes metodologías para la encuesta, la orientación e intensidad de los cambios son muy sugerentes. "Mientras que en las empresas más grandes la incidencia de la informalidad se redujo a casi la mitad, entre las empresas más pequeñas se mantiene una proporción de empleo 'en negro' similar a la observada hace 15 años", precisa la consultora.
"Las acciones tomadas hasta ahora estuvieron centradas en aprovechar la licuación de costos laborales asociada a la mega devaluación de 2002, la bonanza económica que se inició en 2004 y un endurecimiento de los controles laborales. Esto surtió efecto, pero entre las empresas más grandes. Entre los emprendimientos más pequeños, no indujo cambios de comportamiento. Por esta vía, no sólo se tocó límite en el proceso de reducción de la informalidad sino que ahora se tiene un mercado laboral mucho más desigual que en el pasado", añade.
Idesa concluye que se debería revisar la normativa laboral para seguir reduciendo la informalidad. "Los cambios deberían estar centrados en lograr normas factibles para las pequeñas empresas, que cumplan con eficacia su rol protectorio de los trabajadores sin imponer complejidades o sobrecostos que desalientan la formalización y, en muchos casos, la hacen incompatible con los muy bajos niveles de productividad de las pequeñas empresas", finaliza.
Esta situación, según Idesa, demuestra la importancia de integrar, como un componente clave y prioritario dentro de las políticas públicas, la revisión de la legislación laboral y de la seguridad social con sentido simplificador, para adaptar las normas a las limitadas posibilidades de los pequeños emprendimientos.
El último dato disponible sobre tasa de empleo asalariado no registrado (empleo "en negro") adelantado por el Indec en su serie de informes de prensa, es de 34,2%. Este número es inferior al del cuarto trimestre de 2004 (48,9%), cuando comenzó la recuperación económica, aunque algo más alto que el dato correspondiente al cuarto trimestre de 2010 (33,7%). Es decir, la información oficial sugiere un estancamiento en el proceso de reducción del empleo informal. Idesa sostiene que tomando el conjunto de los asalariados no registrados que trabajan en empresas privadas (es decir, excluyendo a los empleados públicos y al servicio doméstico) se observan las siguientes tendencias:
- En 1996, el empleo no registrado privado era de 42%, con una tasa de 16% en empresas con más de 100 trabajadores y de 52% en empresas con menos de 25 trabajadores.
- En 2004, la tasa general era 46%, de 12% para las empresas con más de 100 trabajadores y 62% para aquellas con menos de 25 trabajadores.
- En 2011, la tasa general disminuyó al 35%, con una tasa de 8% para las empresas con más de 100 trabajadores y de 53% para las empresas con menos de 25 trabajadores.
Idesa aclara que, aunque la información debe ser tomada con precaución, porque cubre años cuando el Indec aplicó diferentes metodologías para la encuesta, la orientación e intensidad de los cambios son muy sugerentes. "Mientras que en las empresas más grandes la incidencia de la informalidad se redujo a casi la mitad, entre las empresas más pequeñas se mantiene una proporción de empleo 'en negro' similar a la observada hace 15 años", precisa la consultora.
"Las acciones tomadas hasta ahora estuvieron centradas en aprovechar la licuación de costos laborales asociada a la mega devaluación de 2002, la bonanza económica que se inició en 2004 y un endurecimiento de los controles laborales. Esto surtió efecto, pero entre las empresas más grandes. Entre los emprendimientos más pequeños, no indujo cambios de comportamiento. Por esta vía, no sólo se tocó límite en el proceso de reducción de la informalidad sino que ahora se tiene un mercado laboral mucho más desigual que en el pasado", añade.
Idesa concluye que se debería revisar la normativa laboral para seguir reduciendo la informalidad. "Los cambios deberían estar centrados en lograr normas factibles para las pequeñas empresas, que cumplan con eficacia su rol protectorio de los trabajadores sin imponer complejidades o sobrecostos que desalientan la formalización y, en muchos casos, la hacen incompatible con los muy bajos niveles de productividad de las pequeñas empresas", finaliza.







