BUENOS AIRES.- Un nuevo cruce diplomático, con declaraciones políticas mediante, agregó esta semana otro punto más de tensión a la desgastada relación entre la Argentina y Gran Bretaña, por la denominada "cuestión Malvinas", por la disputa de soberanía que existe sobre el archipiélago ubicado en el Atlántico Sur.
Todo comenzó el lunes cuando la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, sorprendió al canciller británico, William Hague, al reclamar el inicio de diálogos bilaterales por las Islas Malvinas, en medio de una ceremonia con diplomáticos y personalidades. Castro intervino cuando Hague presentaba la reseña anual sobre derechos humanos de Gran Bretaña. "Viendo que las Naciones Unidas, la comunidad Internacional y un amplio grupo de ganadores de premios Nobel de la Paz instaron a ambos países a comenzar negociaciones para encontrar una solución pacífica y permanente (al tema Malvinas), mi pregunta es: ¿Está usted listo para el diálogo? ¿Le vamos a dar una chance a la paz?", exhortó Castro cuando Hague aceptaba preguntas de la audiencia.
Según el diario británico "The Telegraph", un nervioso Hague, viendo que Castro iba a realizar una larga declaración, la interrumpió varias veces, presionándola a hacer una pregunta antes de cortarla diciendo: "Gracias, eso es suficiente. Listo". "No puedes decir que eres bueno en derechos humanos y democracia si no estás abierto al diálogo", retrucó Castro de inmediato.
Al día siguiente, la presidenta, Cristina Fernández, ratificó la estrategia discursiva de la embajadora, y agregó: "no vamos a bajar la voz ni callar en ninguna parte del mundo. Solamente la fuerza de la palabra, de la razón y la justicia puede ante la fuerza de la guerra y de las armas".
Como era de esperar, con una simple palabra: "decepcionante", el gobierno británico rechazó la intervención de Castro en el cruce verbal con Hague. De esta forma, Londres reveló su malestar, lo que se convirtió en un gesto de mayor dureza. Incluso, un vocero del Foreing Office comentó que "sólo se va negociar con la Argentina si los habitantes de las islas lo desean; no hay otra posibilidad de diálogo".
Todo comenzó el lunes cuando la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, sorprendió al canciller británico, William Hague, al reclamar el inicio de diálogos bilaterales por las Islas Malvinas, en medio de una ceremonia con diplomáticos y personalidades. Castro intervino cuando Hague presentaba la reseña anual sobre derechos humanos de Gran Bretaña. "Viendo que las Naciones Unidas, la comunidad Internacional y un amplio grupo de ganadores de premios Nobel de la Paz instaron a ambos países a comenzar negociaciones para encontrar una solución pacífica y permanente (al tema Malvinas), mi pregunta es: ¿Está usted listo para el diálogo? ¿Le vamos a dar una chance a la paz?", exhortó Castro cuando Hague aceptaba preguntas de la audiencia.
Según el diario británico "The Telegraph", un nervioso Hague, viendo que Castro iba a realizar una larga declaración, la interrumpió varias veces, presionándola a hacer una pregunta antes de cortarla diciendo: "Gracias, eso es suficiente. Listo". "No puedes decir que eres bueno en derechos humanos y democracia si no estás abierto al diálogo", retrucó Castro de inmediato.
Al día siguiente, la presidenta, Cristina Fernández, ratificó la estrategia discursiva de la embajadora, y agregó: "no vamos a bajar la voz ni callar en ninguna parte del mundo. Solamente la fuerza de la palabra, de la razón y la justicia puede ante la fuerza de la guerra y de las armas".
Como era de esperar, con una simple palabra: "decepcionante", el gobierno británico rechazó la intervención de Castro en el cruce verbal con Hague. De esta forma, Londres reveló su malestar, lo que se convirtió en un gesto de mayor dureza. Incluso, un vocero del Foreing Office comentó que "sólo se va negociar con la Argentina si los habitantes de las islas lo desean; no hay otra posibilidad de diálogo".
Lo más popular
Ranking notas premium



