Un camaleón que vive intensamente

Nicholson se hizo tanto de premios como de amores y de excesos...

Un camaleón que vive intensamente
22 Abril 2012
Arriba de esa enigmática sonrisa socarrona hay siempre unos lentes oscuros: "con ellos soy Jack Nicholson. Sin ellos soy simplemente un setentón gordo". Así le respondió hace un par de años a un periodista este camaleón que se transforma sin problemas en uno de los mejores actores de la historia del cine.

Él fue protagonista de películas inolvidables y su rostro está asociado a los personajes que interpretó. O ¿quién no lo recuerda en "El Resplandor" empuñando un cuchillo? O entre los enfermos mentales de "Atrapado sin salida". Es y será imborrable.

Pero él supo construir su vida sobre el terreno fangoso de la mentira y salir indemne. Tarde, ya siendo adulto descubrió quién era su madre. Sólo alguien de su personalidad avasallante pudo sobreponerse a ello. Por eso no es de extrañar que en su aproximación al cine, que fue a los tropezones en pequeños papeles, pudo construir una carrera jalonada de premios. Hasta que llegó "Easy Rider" a finales de los 60 y allí se dio a conocer. En ese momento comenzó la leyenda.

Lo que siguió hasta hoy fue una gran carrera en la que el actor se convirtió en una superestrella. Se hizo un asiduo a la entrega de los Oscar. Con su sonrisa maliciosa y sus gafas de sol en la mítica alfombra roja apareció acompañado de sus amores, tan intensos como tormentos, riéndose de él y del mundo.

Famoso por haber bebido champán del zapato de una dama en la fiesta posterior a la entrega de los premios Oscar se convirtió en un hedonista, en el padre de los excesos -según lo definiera una ex- que disfrutó de la fama, del alcohol y de juergas junto a sus grandes amigos Warren Beatty y Dennis Hopper.

Jack Nicholson es el actor, que hasta la fecha, más nominaciones al Oscar recibió: 12.

Y en tres ocasiones pasó a recoger la estatuilla dorada por "Atrapado sin salida" (1975), "La fuerza del cariño" (1983) y "Mejor imposible" (1997).

Su extrema versatilidad le permitió hacer de seductor, de loco, de asesino, del Guasón en Batman y de lo que le hayan propuesto los directores desde su debut. "Yo soy de una época diferente del cine. Donde había actores, un buen guión y directores", se jactó irónicamente en un reportaje hace un tiempo.

Hoy, al cumplir los 75 años, el viejo Jack se siente una mejor persona y tendrá motivos para celebrarlo, whisky y cigarro de por medio, junto a sus amigos.

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