"Lo que escucharán será la verdad". Miguel Ángel Moreno se plantó con esas palabras frente a los jueces y afirmó que "no tenía problemas" en declarar. Cuando al policía retirado le consultaron si conocía a Emma Aguirre (la víctima), manifestó que no. Inmediatamente lanzó la acusación: "los abogados de Derechos Humanos le dieron $ 200.000 para que me nombre". Luego, en varios pasajes afirmó que la Policía nada tenía que ver con las tareas del Ejército. "Los secuestros ocurrían de noche. Teníamos orden de no salir de la comisaría después de las 22, para que no nos matáramos entre tropas. Antonio Bussi no tenía buenas migas (sic) conmigo, me sancionó. Daba órdenes arbitrarias y era soberbio", aclaró.
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