Pusieron todo, salvo los goles

River y Quilmes jugaron un duelo caliente, pero no quebraron el 0 a 0.

FIGURAS. Garnier y Chori Domínguez fueron claves en sus respectivos equipos, ambos manejaron la pelota y las chances más claras pasaron por sus pies. DYN
FIGURAS. Garnier y "Chori" Domínguez fueron claves en sus respectivos equipos, ambos manejaron la pelota y las chances más claras pasaron por sus pies. DYN
03 Marzo 2012
BUENOS AIRES.- La previa fue tan caliente como el partido, por eso resultó paradójico el 0 a 0. River y Quilmes no pudieron más que empatar, aunque el partido dejó tela para cortar de sobra.

El primer tiempo arrancó cerradísimo. Trabado, luchado en el medio, cortado. Típico duelo de líder y escolta. Un doble cabezazo en el área "millonaria" que hizo rozar la caprichosa con el palo y un disparo de Alejandro Domínguez que Emanuel Trípodi desvió sólo porque emuló al hombre elástico fueron las más claras de aquel tiempo.

El complemento fue otro. Comenzó picante. Ambos aceitaron máquinas y aceleraron al mango para poner en aprietos al enemigo. En este juego, con el correr de los minutos, el que sacó ventaja fue el dueño de casa porque aprovechó su poderío ofensivo. Sin embargo, los intentos terminaban en el palo o la nada. Ni el ingreso de Trezeguet pudo modificar el resultado. Con los desperdicios locales llegaron las oportunidades del "cervecero", que tenía a Miguel Caneo como su hombre más peligroso. Igual, la cosa no pasó a mayores.

Promediando la mitad del los segundos 45' llegó la escena más caliente del duelo. Una caída de "Chori" en el área de Quilmes en la que Pablo Lunati ni pensó cobrar penal (lo fue) generó la polémica protesta del delantero de River (hizo la seña pagar con sus dos manos), pero el juez sólo le sacó amarilla. Error y regalo para la figura de River. La jugada provocó la calentura en ambos bancos y por tantas protestas el juez consideró expulsar a Matías Almeyda y Caruso Lombardi. Este último lanzó un insulto y se tocaba el cabello burlándose del rival. El árbitro quería calmar las aguas, pero era tarde, aquello fue tan imposible como fumar bajo el agua.

Luego, con las chances que River despilfarraba, más de uno se la jugó porque el "cervecero" acertaría la que tendría a su favor. Pero no. El conjunto de Caruso fallaba en la estocada del final y tiraba abajo toda jugada peligrosa. No hubo caso. Ni uno ni el otro lograron mandarla adentro, nunca. Los minutos finales sólo sirvieron para atormentar el corazón de los más fanáticos.

River y Quilmes se repartieron un punto y siguen siendo primero y segundo, respectivamente. Claro, hoy serán los primeros en mirar atentamente el choque entre Instituto y Central, los otros dos en discordia arriba de la tabla. (Especial)

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