A LOS TUMBOS. Castillo tuvo una clarísima por arriba, pero no pudo cambiarla por gol. Después, se cansó. LA GACETA / FOTO DE HÉCTOR PERALTA
No hay baile, tampoco humor. A Atlético no le sale una. Mejor dicho, no encuentra la suya y después termina pariendo una pesadilla en su propia casa. Qué decir de este inicio de temporada. Está a la vista, ¿No? La suerte no se conjuga con sus buenas intenciones y todo termina por el piso. En nada. El equipo volvió a perder la brújula y el partido.
Lo de ayer podría tildarse de calco de lo sucedido la semana pasada, aunque la diferencia entre éste tropiezo y del "halcón" estuvo en la marquesina final. Esta vez fue 0-2. Con justicia. No hay nada que recriminarle a un "lobo" abroquelado a su idea de pies a cabeza, laborioso en todos sus frentes y astuto para anticipar la siguiente jugada del enemigo.
Es más, los platenses no entraron condicionados a ampararse en el empate. No, no. Sin gastar demasiado tiempo del reloj del siempre flojo de Baliño, encontró su primer gran chance antes del minuto. Trasladó de una esquina a la otra el balón y encomendó un centro a la cabeza de Choy. El lungo llegó forzado; cabeceó buscando cambiar el palo, pero encontró la salida. El susto quedó ahí, como un tirón de orejas, porque Vizcarra a los 2? tiró a las nubes lo que podría haber sido el 1-0 desde el vestuario. Con orgullo, el "decano" quiso parar la mano del atropello. Monetti le ahogó el canto sagrado a Barrado. Sacó un tiro libre esquinado pegado al palo derecho de un "Mono" con reflejos de gacela. Bien abajo.
Esa, quizás, fue la única y clarísima acción del dueño de casa en todo un tiempo. Hubo un buscapié con destino a Jairo que despejaron con los justo. Después, cero al as. Gimnasia no se quedó con esa. Y Choy, por porfiado y apurado, regalaba sobre el epílogo una ventaja cantada. Mano a mano y definición al palo desviada. Increíble.
Los sustos se habían transformado en ataques cardíacos. Ni hablar, entonces del rechazo apurado de Ischuk, un cabezazo buscando a un amigo "tripero" y la carrera mar de Capurro. Mucha fortuna para el invitado, nada para el otro. El volante superó a Galíndez y a Barone y tiró cruzado. Lucas no cuidó bien su palo zurdo. Voló tarde. Falla y gol. A las duchas...
En el inicio del segundo tiempo Jairo no cambió por amor un centro al mate perfecto de Zárate. Y chau, Atlético lentamente comenzó a desesperarse, a fallar y a derrumbarse. La ansiedad lo durmió, el error de Barone lo noqueó. El pelado quiso rechazar, pero la pelota voló a los pies del pulpo De Blasis. Al estilo delantero, el petiso se acomodó y definió por arriba. 2 a 0 y a nublar aún más este arranque inesperado en 25 y Chile.
Lo de ayer podría tildarse de calco de lo sucedido la semana pasada, aunque la diferencia entre éste tropiezo y del "halcón" estuvo en la marquesina final. Esta vez fue 0-2. Con justicia. No hay nada que recriminarle a un "lobo" abroquelado a su idea de pies a cabeza, laborioso en todos sus frentes y astuto para anticipar la siguiente jugada del enemigo.
Es más, los platenses no entraron condicionados a ampararse en el empate. No, no. Sin gastar demasiado tiempo del reloj del siempre flojo de Baliño, encontró su primer gran chance antes del minuto. Trasladó de una esquina a la otra el balón y encomendó un centro a la cabeza de Choy. El lungo llegó forzado; cabeceó buscando cambiar el palo, pero encontró la salida. El susto quedó ahí, como un tirón de orejas, porque Vizcarra a los 2? tiró a las nubes lo que podría haber sido el 1-0 desde el vestuario. Con orgullo, el "decano" quiso parar la mano del atropello. Monetti le ahogó el canto sagrado a Barrado. Sacó un tiro libre esquinado pegado al palo derecho de un "Mono" con reflejos de gacela. Bien abajo.
Esa, quizás, fue la única y clarísima acción del dueño de casa en todo un tiempo. Hubo un buscapié con destino a Jairo que despejaron con los justo. Después, cero al as. Gimnasia no se quedó con esa. Y Choy, por porfiado y apurado, regalaba sobre el epílogo una ventaja cantada. Mano a mano y definición al palo desviada. Increíble.
Los sustos se habían transformado en ataques cardíacos. Ni hablar, entonces del rechazo apurado de Ischuk, un cabezazo buscando a un amigo "tripero" y la carrera mar de Capurro. Mucha fortuna para el invitado, nada para el otro. El volante superó a Galíndez y a Barone y tiró cruzado. Lucas no cuidó bien su palo zurdo. Voló tarde. Falla y gol. A las duchas...
En el inicio del segundo tiempo Jairo no cambió por amor un centro al mate perfecto de Zárate. Y chau, Atlético lentamente comenzó a desesperarse, a fallar y a derrumbarse. La ansiedad lo durmió, el error de Barone lo noqueó. El pelado quiso rechazar, pero la pelota voló a los pies del pulpo De Blasis. Al estilo delantero, el petiso se acomodó y definió por arriba. 2 a 0 y a nublar aún más este arranque inesperado en 25 y Chile.
Volver a ser
Los de Llop siguen sin encontrarse a sí mismos en la cancha. La pelota parada en defensa es un karma, los rebotes también. Para colmo, hay tenencia de balón pero no situaciones claras.
Maldita agonía
Si le convierten, el "decano" se desencaja y empieza a padecer cualquier tipo de jugadas, por más irrelevantes que sean. Le cuesta concentrarse y lo termina pagando demasiado caro.
Maldito febrero
Las estadísticas negativas siguen rellenando un segundo mes del año para el olvido en Atlético. Cero puntos de seis, y de local. El equipo deberá pegarse una buena lavada de cara.
Relevos, casi nada
Las variantes que propuso Llop no cambiaron al equipo. Montiglio no participó casi por derecha; Barrionuevo, salvo una, tampoco en la creación. A Martínez no le llegó el balón.








