Y pensar que lo contrataron para reemplazar a D10S

Asesino de redes en su momento, el socio de Llop vivió el mundo Barcelona, a la par de Maradona.

Asesino de redes en su momento, el socio de Llop vivió el mundo Barcelona, a la par de Maradona Asesino de redes en su momento, el socio de Llop vivió el mundo Barcelona, a la par de Maradona
Por Leo Noli 10 Febrero 2012
La vida a veces tiende a vestirse con las cuadrículas de un crucigrama. Resolverlo, bien o mal, dependerá del dueño de la lapicera, del protagonista de esa historia vertida en un papel siempre preponderante. Porque, amigos, la vida vale, sea cual sea el dueño de la misma. Cada uno tendrá mayor o menor suerte, pero al final lo importante es llegar a la meta sabiéndose feliz, hecho y listo para cancelar la cuenta antes de la despedida eterna. Puede haber cuentillas pendientes, sí, aunque serán las menos, las del batallón del medio.

El tiempo voló, su carrera también, sin embargo, Jorge Gabrich tiene poco de qué arrepentirse. Es más, hasta podría tirarse a chanta y decir: "Barcelona me contrató a mí para reemplazar a Diego". Tiene razón. Él fue el segundo argentino en ponerse la blaugrana; el primero en la lista del "Flaco" Menotti para suplir a "D10S" mientras se recuperaba de la lesión de su tobillo, entrados los 80.

Los dos eran pibes, sobre todo Jorge. "Tenía 20 años. Me fui con poca experiencia, con apenas un año en Primera. Firmé por seis años...", le cuenta a LA GACETA el hoy socio de Juan Manuel Llop en Atlético. Estas líneas, casi de punta a punta, se remitirán al otro Gabrich, al futbolista. Sus relatos valen la pena ser leídos y escuchados. "Fuimos con el uruguayo Julio César Giménez, un 10 de Ferro. Llegábamos como recambio de Maradona y (Brendt) Schuster. Jugábamos en Barcelona B. Cuando Diego se lesionó, bueno...", hace la pausa y se pierde con la mirada. El brillo de sus ojos develan éxtasis . "Menotti me eligió a mí. Debuté en el 83-84 contra Valencia". Hay cosas que nunca se olvidarán.

"Después tuve un par de partidos más, con Real Sociedad de local; con Salamanca. Con Betis fui suplente. A los dos meses y pico Diego se recuperó y como en España había una ley que los menores de 23 años que jugaban en la filial y debutaban en el primer equipo después no podían volver a jugar abajo, me quedé sin nada. Sólo me entrenaba. La opción era irme al extranjero, pero yo decidí quedarme ahí", explica el ex delantero aceptando la parte que le correspondía en aquel momento. Era pibe, había por aprender.

"Hacía un doble turno con Maradona y colaborábamos con él en su recuperación. Era un deleite verlo", dice Jorge como con ganas de pararse de la mesa y dibujar en el aire las maravillas del 10. Diego era un artista. "Lo que hacía con la pelota era una cosa de locos. La gente lo adoraba. Recuerdo un partido de la Copa Joan Gampert. La cancha era barro puro, pero él agarraba la pelota y ¡salía gambeteando en el aire! De locos. De locos".

Pese a todo, ni Jorge ni Diego se sentían cómodos en "barsa". Uno quería irse, el otro brillar. "En el 85 coincidimos en nuestras salidas. Yo me iba a Vélez y el pasaba a Napoli. Recuerdo que en su casa...". Pausa. Se viene una de esas anécdotas dignas de ser estampadas en la pared. "En medio de la fiesta comenzaron a llenar una pileta con champagne. ¡Una pileta de natación!", descarga una risa melancólica cuando se aferra a la añeja seducción de haber podido nadar en burbujas Jorge, y liquida el tema. "No la llenaron, pero había bastante, eh. No sé en números, pero te aseguro que se gastaron más de 100 botellas de champagne, ja, ja". Qué tal.

Adelante, bienvenido
"Barcelona es mi cuenta pendiente. Me había ido con mucha ilusión, muy joven. Me hubiese quedado más tiempo y no rescindido contrato a los cuatro años". En es lapso, Gabrich pasó por Vélez y Francia. "Barcelona había empezado a crecer mucho más de lo que era. Estaban (Gary) Lineker y varias figuras mundiales. Ellos necesitaban liberar cupo de extranjeros". O sea, ¿Si pasás por la puerta, te reconocen? "Cuando cumplió los 100 años (1999) me invitaron una semana todo pago a mí y a mi mujer. Fueron ex jugadores de todas las épocas, de toda la historia del club". De la cantera de Newell?s, a España; de España a Argentina; de Argentina a Francia; de Francia a México y así sucesivamente hasta toparse con Atlético. El tipo fue un trotamundos de los buenos por el planeta fútbol. Nunca le faltó nada. Menos goles. "Veo mucha deficiencia en el fútbol argentino. Los goleadores buenos duran poco y se van afuera", reniega el especialista, ahora jubilado.

Su necesidad por seguir uniendo empeine y caprichosa es más fuerte.

- ¿Te salvaste?
- Sí, jugué muchos años afuera.

- ¿Y para qué seguís?
- Es lo que elegí. Es mi pasión.... Aparte, a los 48, con entrenamiento, me banco bien 45?, ja.

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