Auspicios de calendario

Por Álvaro José Aurane 17 Enero 2012
Los romanos le temían a la mitad del mes. Al día que lo partía. Al idus (de i duo: "yo divido"). A veces era 15. Otras, 13. Como el resto de los días del mes ascendían o descendían respecto de esa fecha, el idus era el inicio de una cuenta regresiva. El recordatorio de que el final siempre está por venir. Para más espanto, a Julio César lo asesinaron el 15 de marzo del 44 A.C.

El idus de enero acaba de irse. Y ayer, aunque los jefes del diario llegaron con ánimo de verano, se encontraron con las repercusiones por el asesinato de Constanza González, con el joven patoteado por rugbiers tucumanos en la Costa, con el Gobierno que denuncia a las petroleras por sobreprecios, con los gremios que rechazan el tope del 18% que pretende el Estado para las paritarias, con el aeropuerto de Bariloche otra vez cerrado por las cenizas, y hasta con el "Titanic" italiano derramando fluidos.

Lo preocupante no radica en que comenzó el declive de enero. El problema, más bien, refiere a que esta es la mitad ascendente de 2012.

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