31 Julio 2003 Seguir en 
JERUSALEN.- Militantes islámicos radicales acusaron ayer a Estados Unidos y a Israel de tratar de provocar una guerra civil entre los palestinos, con la construcción de lo que han denominado un nuevo "Muro de Berlín" en Cisjordania, y amenazaron con revisar la conveniencia de la actual tregua. "Hay una conspiración de Israel y Estados Unidos contra las esperanzas palestinas y la independencia", dijo Abdel Aziz Rantissi, líder del grupo militante islámico Hamas. Pese a la consternación palestina, Israel sigue con la construcción de la cerca en Cisjordania.
El presidente de EE.UU., George W. Bush, no pudo persuadir el martes al primer ministro israelí, Ariel Sharon, de que detuviera la construcción de la valla que, según Israel, servirá para mantener alejados a los atacantes suicidas. En cambio, los palestinos dicen que el muro les arrebató tierras que serían parte de su Estado. La valla dejará aislados a varios pueblos palestinos.
Promesas de Powell
La reacción de los militantes radicales y el disgusto de los principales dirigentes palestinos presagian más dificultades para el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, quien se había mostrado optimista tras su visita, la semana pasada, a la Casa Blanca. Bush y el secretario de Estado, Colin Powell, trataron ayer de mitigar el desencanto de los palestinos. Powell prometió no abandonar el tema y seguir presionando a Israel. "Si la cerca continúa metiéndose en tierra palestina y dificulta el avance del plan de paz, será un problema que tendremos que discutir", aclaró. A su vez, Bush se manifestó confiado en que se llegará a establecer un Estado palestino para 2005, la fecha contenida en el plan de paz patrocinado por Estados Unidos. "Creo que estamos haciendo un progreso bastante bueno en tan poco tiempo", señaló.
Dos mensajes
Pero la continuación de la cerca de seguridad -de cemento en algunos lugares y metálica con alambradas en otros- produce resentimiento entre los palestinos. El propio Bush había dicho, aunque en forma amistosa, que el muro era una expresión de racismo. Sin embargo, consideró que el día que se terminen las organizaciones terroristas no habrá necesidad de una barrera de seguridad. Según analistas, el aparentemente doble mensaje del mandatario estadounidense ha causado molestia en los países árabes.
Pese a todo, el ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, y el ministro de Seguridad palestino, Mohammed Dahlan, se reunieron ayer cerca de Jerusalén para dialogar sobre la entrega a los palestinos del control de otras dos ciudades de Cisjordania reocupadas por las fuerzas israelíes. También analizaron las demandas israelíes de que se desmantele la capacidad de los grupos militantes palestinos. Las dos ciudades que volverían a control palestino son Jericó y Kalkilya.
Pero los palestinos reclaman Ramallah, donde está asentada la sede de gobierno. La "hoja de ruta" -el plan de paz- estipula que Israel retirará sus tropas a las posiciones previas a la Intifada, que comenzó en septiembre de 2000, en tanto que los palestinos deben acabar con la infraestructura de las organizaciones armadas. (Reuter/DPA)
El presidente de EE.UU., George W. Bush, no pudo persuadir el martes al primer ministro israelí, Ariel Sharon, de que detuviera la construcción de la valla que, según Israel, servirá para mantener alejados a los atacantes suicidas. En cambio, los palestinos dicen que el muro les arrebató tierras que serían parte de su Estado. La valla dejará aislados a varios pueblos palestinos.
Promesas de Powell
La reacción de los militantes radicales y el disgusto de los principales dirigentes palestinos presagian más dificultades para el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, quien se había mostrado optimista tras su visita, la semana pasada, a la Casa Blanca. Bush y el secretario de Estado, Colin Powell, trataron ayer de mitigar el desencanto de los palestinos. Powell prometió no abandonar el tema y seguir presionando a Israel. "Si la cerca continúa metiéndose en tierra palestina y dificulta el avance del plan de paz, será un problema que tendremos que discutir", aclaró. A su vez, Bush se manifestó confiado en que se llegará a establecer un Estado palestino para 2005, la fecha contenida en el plan de paz patrocinado por Estados Unidos. "Creo que estamos haciendo un progreso bastante bueno en tan poco tiempo", señaló.
Dos mensajes
Pero la continuación de la cerca de seguridad -de cemento en algunos lugares y metálica con alambradas en otros- produce resentimiento entre los palestinos. El propio Bush había dicho, aunque en forma amistosa, que el muro era una expresión de racismo. Sin embargo, consideró que el día que se terminen las organizaciones terroristas no habrá necesidad de una barrera de seguridad. Según analistas, el aparentemente doble mensaje del mandatario estadounidense ha causado molestia en los países árabes.
Pese a todo, el ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, y el ministro de Seguridad palestino, Mohammed Dahlan, se reunieron ayer cerca de Jerusalén para dialogar sobre la entrega a los palestinos del control de otras dos ciudades de Cisjordania reocupadas por las fuerzas israelíes. También analizaron las demandas israelíes de que se desmantele la capacidad de los grupos militantes palestinos. Las dos ciudades que volverían a control palestino son Jericó y Kalkilya.
Pero los palestinos reclaman Ramallah, donde está asentada la sede de gobierno. La "hoja de ruta" -el plan de paz- estipula que Israel retirará sus tropas a las posiciones previas a la Intifada, que comenzó en septiembre de 2000, en tanto que los palestinos deben acabar con la infraestructura de las organizaciones armadas. (Reuter/DPA)







