30 Julio 2003 Seguir en 
La situación de Carlos Sebastián Rojas cambió drásticamente. El joven de 23 años llegó el domingo pasado el hospital Centro de Salud con un balazo que le había atravesado el cuerpo; luego de ser operado, afirmó que lo habían asaltado en el barrio El Palomar, de Banda del Río Salí. Pero parece que la historia era ficticia. Ayer Rojas quedó detenido en el hospital, acusado de ser uno de los autores de la violenta irrupción ocurrida en la madrugada del domingo en una casa de Villa 9 de Julio, durante la cual fueron amenazadas unas 25 personas.
Lo que no se sabe es en qué circunstancias recibió el balazo, aunque la Policía descarta que hayan intentado asaltarlo.
Los efectivos de la seccional 10ª, comandados por el comisario José Silvestre Brito y supervisados por el comisario mayor Ramón Páez, desconfiaron de la historia que había contado Rojas. Al mismo tiempo, investigaban el ataque ocurrido en una casa del barrio 11 de Marzo, propiedad de Jorge Ferreyra, en la que dos hombres ingresaron armados durante una fiesta, exigiendo dinero. La rápida intervención de la Policía obligó a los delincuentes a escapar sin llevarse nada, pero habían llegado a golpear al dueño de casa y a su hermano José.
Los policías están seguros de que Rojas, que tiene 23 años, no fue baleado en El Palomar, y que aprovechó los hechos sucedidos allí en las últimas semanas (hubo dos muertos) para inventar una historia. Rojas está fuera de peligro, aunque la bala le perforó el cuerpo. Cuando le den el alta deberá declarar ante la fiscal Raquel Assís, y explicar, si puede, cómo fue que lo balearon.
Lo que no se sabe es en qué circunstancias recibió el balazo, aunque la Policía descarta que hayan intentado asaltarlo.
Los efectivos de la seccional 10ª, comandados por el comisario José Silvestre Brito y supervisados por el comisario mayor Ramón Páez, desconfiaron de la historia que había contado Rojas. Al mismo tiempo, investigaban el ataque ocurrido en una casa del barrio 11 de Marzo, propiedad de Jorge Ferreyra, en la que dos hombres ingresaron armados durante una fiesta, exigiendo dinero. La rápida intervención de la Policía obligó a los delincuentes a escapar sin llevarse nada, pero habían llegado a golpear al dueño de casa y a su hermano José.
Los policías están seguros de que Rojas, que tiene 23 años, no fue baleado en El Palomar, y que aprovechó los hechos sucedidos allí en las últimas semanas (hubo dos muertos) para inventar una historia. Rojas está fuera de peligro, aunque la bala le perforó el cuerpo. Cuando le den el alta deberá declarar ante la fiscal Raquel Assís, y explicar, si puede, cómo fue que lo balearon.
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