Eva Perón fue sometida a una lobotomía para paliar el dolor

En 1952, pocos meses antes de morir de cáncer, se le practicó la operación, que era lo más avanzado para su época.

1952. Ya enferma, Eva Perón, vota en la primera elección de la que participan las mujeres. FOTO ARCHIVO
1952. Ya enferma, Eva Perón, vota en la primera elección de la que participan las mujeres. FOTO ARCHIVO
Por Redacción Política 23 Diciembre 2011
BUENOS AIRES.- Meses antes de morir, Eva Duarte de Perón sufría insoportables dolores, producto del cáncer que la consumiá. En un intento de aliviarla, habría sido sometida a una lobotomía, según un estudio que publicó hoy el New York Times.

Las nuevas evidencias en favor de lo que hasta ahora era sólo una sospecha acaban de ser publicadas online por la revista especializada World Neurosurgery, lo que a su vez motivó el artículo escrito por Barron H. Lerner, prestigioso profesor de medicina y salud pública de la Universidad de Columbia.

"Por aquel entonces, la lobotomía era lo más elevado en técnica quirúrgica para tratar dolores muy terribles asociados al cáncer, así como afecciones psiquiátricas", según le dijo al diario "La Nación" el doctor Daniel Nijensohn.

Este neurocirujano argentino radicado en los Estados Unidos realizó la investigación que permitió hallar evidencias sobre una cirugía que se ha mantenido callada por más de medio siglo.

"Nuestra investigación comenzó en 2005, cuando el cirujano húngaro George Udvarhelyi, que vivió en la Argentina entre 1948 y 1953, declaró al diario Baltimore Sun que había participado de una lobotomía que se le realizó a Eva Perón -contó Nijensohn, profesor del Departamento de Neurocirugía de la Universidad de Yale-. La investigación reveló que sus declaraciones eran correctas, y que quien realizó la cirugía fue el neurocirujano James L. Poppen, que ya era célebre por haber operado a John F. Kennedy, de una hernia de disco en 1943."

El dato más relevante de su investigación surge en una radiografía -hoy perdida- de Eva Perón, que muestra las huellas que dejó la intervención en su cráneo. Nijensohn recabó además información del entorno de Poppen -fallecido en 1978- que confirma los dichos de Udvarhelyi, y que sugieren que la cirugía se habría realizado entre fines de mayo y junio de 1952, poco antes de la muerte de Eva Perón, ocurrida el 26 de julio de ese año.

"No sabemos la fecha exacta, pero sospechamos que para su última aparición pública, cuando Perón asumió su segunda presidencia, ya había sido operada", dijo Nijensohn, en comunicación telefónica desde Estados Unidos.

"El cuerpo de Eva Perón, que había sido momificado, fue radiografiado en 1955 a pedido del gobierno militar de la Revolución Libertadora, para comprobar su identidad -relató el neurocirujano-. Contactamos al hijo del radiólogo, que nos envió placas de tórax, abdomen y extremidades de Eva Perón, que confirmaban el cáncer que padecía, pero las radiografías de cráneo se habían traspapelado".

Sin embargo, agregó Nijensohn, han quedado registradas en el documental "Evita: una tumba sin paz" (1997), del cineasta Tristán Bauer. "Allí se pueden ver dos radiografías de cráneo colgadas de un negatoscopio. En una de ellas se pueden observar dos imágenes circulares a nivel de la sutura coronal"

Esos dos círculos que Nijensohn observó en la radiografía son "compatibles con los agujeros de trepanación del cráneo que se realizan en una lobotomía prefrontal para introducir el instrumental en el lóbulo frontal".

Por otro lado, está registrado que Poppen, el cirujano que operó a Evita era muy amigo de Juan Domingo Perón. La instrumentista de Poppen a partir de la década del 60, que también fue su confidente, proporcionó mucha información sobre la estadía del médico norteamericano en Buenos Aires ysobre la lobotomía de Eva Perón.

"Este procedimiento estaba de moda en la Argentina, en donde la realizaban neurocirujanos como Raúl Matera, muy cercano al general Perón y quien también escribió un artículo dedicado a la lobotomía en 1949", afirmó Nijensohn en un artículo publicado en la Revista de Neurología Funcional, Estereotáxica, Radiocirugía y Dolor (Neurotarget).

"La lobotomía no quitaba el dolor, pero quitaba la reacción emocional al dolor -contó Nijensohn-. Los pacientes se volvían un poco infantiles, inexpresivos, no pedían más medicación para el dolor o pedían mucho menos, y no tenían los signos externos de intenso sufrimiento."

"La lobotomía resolvía también el problema de la agitación y la ansiedad que puede asociarse al dolor en el cáncer", agregó el neurocirujano. (Lanacion.com)

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