Los tres mantuvieron la misma posición. No pueden entender por qué su padre reaccionó de esa manera, y afirman que no justifican lo que hizo. Sin embargo, dicen que el hombre no era agresivo con su madre, a pesar de reconocer que no era una relación como las demás. Ayer, en la segunda jornada del juicio oral en el que se acusa a Omar Leal por la muerte de Betina Rivas, terminaron de declarar los hijos del matrimonio y habló la madre de la víctima.
"Esa mañana, cuando yo me estaba bañando, mi madre se fue a la casa de mi padre y discutieron. Después en el auto ella contó que le había puesto fin a la relación", dijo Omar Alberto Leal, el segundo hijo de la pareja. "En el trayecto nos alcanzó mi padre y pasó todo esto", dijo ante los jueces de la sala II de la Cámara Penal, Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano.
El joven tuvo varias contradicciones con lo que había contado durante la instrucción. Explicó que no recordaba que su padre le haya disparado a él y a su hermana. Piedrabuena, en tanto, le leyó la declaración realizada pocas horas después del crimen, en la que había dicho que, al pedirle a su padre que se detuviera, recibió como respuesta un disparo que pudo evitar al arrojarse al suelo.
Influencias
"Sí, eso fue así", dijo, aunque manifestó que todo lo que había dicho sobre la relación de sus padres lo había hecho bajo la influencia de su abuela y del abogado que tenían en aquel entonces. "Además, después nos enteramos de que mi mamá estaba de novia", agregó.
"Con mis hermanos vivíamos un circo montado por mi madre y mi abuela. Las discusiones que tenían no eran amenazas en serio, más bien eran cosas en forma de broma. Fue una relación extraña, porque discutían, al día siguiente se denunciaban, y después estaba todo bien", expresó el muchacho.
Durante la instrucción, Omar Leal (h) había asegurado que su padre iniciaba las discusiones y le pegaba a Rivas. "Estábamos mareados y teníamos mucha bronca. Después pusimos la cabeza en blanco, y nos dimos cuenta de que cantaba un pájaro y ya llamaban a la Policía. Mi hermana me contó lo de la infidelidad de mi mamá...", dijo el joven.
"Pero ellos estaban separados", expresó el fiscal de Cámara Carlos Sale. "Sí, pero después mi hermana me contó también de la discusión que tuvieron ese día", respondió. "Pero es injustificable", retrucó Sale, y antes de que Piedrabuena le advirtiera que no estaba realizando preguntas, el muchacho llegó a contestar: "póngase en la posición de hijo". El lunes habían declarado Leila Leal y Freddy Leal, que sostuvieron idénticas posiciones. "Es difícil este juicio. Son mis padres, y creo que los dos eran víctimas. Verbalmente él era violento, pero nunca he visto que le haya pegado", dijo Leila. "Mi papá quería arreglar las cosas, pero de pronto se desvaneció todo", aseveró Freddy.
Sufrimiento
"Él siempre le pegaba. Ella hizo varias denuncias en las comisarías por los maltratos, pero después la obligaba a retirarlas. Toda su vida ha sido un sufrimiento", declaró por su parte Trella Abdelamid, la madre de Rivas.
La mujer, de 80 años, fue la única que sostuvo las versiones anteriores de las amenazas de muerte y daños a la propiedad. "Todo el daño que podía hacer, lo hacía. Ella estaba muy cansada. A veces no le quedaba otra que reconciliarse", manifestó.
Durante la declaración de la mujer, el acusado cerró los ojos en varios momentos. Sólo habló brevemente con sus abogados Horacio Guerineau y Carolina Epelbaum. Mientras tanto el abogado le preguntó a Trella por la relación con sus nietos, ya que Abdelamid demandó a Freddy por depósito de persona. "Todo cambió cuando lo fueron a visitar a la cárcel. Después me pidieron que me vaya de la casa porque él iba a volver. Me quedé sola", dijo. Hoy, la anciana vive en el hogar San José.