Por Andrés Burgo - DPA
Cristina Fernández asumirá su segundo mandato como presidenta en medio de una gran popularidad. Con una oposición fragmentada, en octubre arrasó en las elecciones con el 54% de los votos. Paradójicamente, su rival menos pensado podría estar oculto en las amplias ramificaciones de su propia fuerza: el Partido Justicialista.
Al menos sobre la superficie, Cristina vive un momento de absoluta firmeza en contraste con 2007, cuando sucedió en el cargo a su marido, Néstor Kirchner, luego fallecido en 2010. Sus críticos la veían como una ventrílocua de Kirchner. Sin embargo, y en especial a partir del deceso de su esposo, la mandataria redobló su liderazgo y fue reelegida con el mayor porcentaje de votos desde el regreso de la democracia en 1983. La Presidenta salió victoriosa de todos los conflictos que su gobierno mantuvo entre 2007 y 2011 pero, apenas preste juramento, en cuestión de horas, deberá enfrentar varios desafíos de incierto pronóstico. La inflación, el temor a una recesión, la inseguridad y los efectos de la crisis global están entre los principales desafíos de su segundo mandato. Pero curiosamente, su mayor reto estará puertas adentro de su partido. Además su relación con el sector gremial más poderoso, representado por el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, vive un tenso momento de tira y afloja, que ya lleva varios meses. El sindicato reclamó puestos en diferentes áreas del gobierno pero su demanda no fue satisfecha. La CGT hará un acto en el que el único orador será el propio Moyano. ¿Los gremialistas romperán relaciones con el gobierno? Suena apocalíptico, pero las últimas horas han alimentado todo tipo de rumores, a los que hay que prestarles atención.
Cristina Fernández asumirá su segundo mandato como presidenta en medio de una gran popularidad. Con una oposición fragmentada, en octubre arrasó en las elecciones con el 54% de los votos. Paradójicamente, su rival menos pensado podría estar oculto en las amplias ramificaciones de su propia fuerza: el Partido Justicialista.
Al menos sobre la superficie, Cristina vive un momento de absoluta firmeza en contraste con 2007, cuando sucedió en el cargo a su marido, Néstor Kirchner, luego fallecido en 2010. Sus críticos la veían como una ventrílocua de Kirchner. Sin embargo, y en especial a partir del deceso de su esposo, la mandataria redobló su liderazgo y fue reelegida con el mayor porcentaje de votos desde el regreso de la democracia en 1983. La Presidenta salió victoriosa de todos los conflictos que su gobierno mantuvo entre 2007 y 2011 pero, apenas preste juramento, en cuestión de horas, deberá enfrentar varios desafíos de incierto pronóstico. La inflación, el temor a una recesión, la inseguridad y los efectos de la crisis global están entre los principales desafíos de su segundo mandato. Pero curiosamente, su mayor reto estará puertas adentro de su partido. Además su relación con el sector gremial más poderoso, representado por el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, vive un tenso momento de tira y afloja, que ya lleva varios meses. El sindicato reclamó puestos en diferentes áreas del gobierno pero su demanda no fue satisfecha. La CGT hará un acto en el que el único orador será el propio Moyano. ¿Los gremialistas romperán relaciones con el gobierno? Suena apocalíptico, pero las últimas horas han alimentado todo tipo de rumores, a los que hay que prestarles atención.
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