SOBRIEDAD, BUEN GUSTO Y ELEGANCIA.- La ceremonia de asunción de Mauricio Macri, y su nueva compañera en la conducción del ejecutivo capitalino, María Eugenia Vidal, se destacó por un equilibrado balance entre la brevedad y la sobriedad; sólo duró media hora. Macri prestó su juramento con un sobrio traje oscuro bien complementado por una camisa blanca y una corbata azul, en tanto que Vidal lució un atractivo vestido blanco que combinó con zapatos en rosa. (DyN)
UNA "GAFFE" PROVOCADA POR LOS NERVIOS- La nota de la jornada la dio el vicepresidente primero del cuerpo, a cargo de la Presidencia, Oscar Moscariello: cuando Macri se presentó en el recinto para asumir su segundo mandato, el diputado del PRO lo llamó "vicejefe de Gobierno". La "gaffe" de Moscariello -flamante vicepresidente electo de Boca Juniors- causó sonrisas a la mayoría de los presentes, y un inmediato y ácido pedido de rectificación a otros asistentes. (DyN)
NO QUIEREN A MOYANO.- El único toque de color (o, mejor dicho, de sonido) lo dio un centenar de hinchas del club Comunicaciones que, fuera del edificio, sobre la calle Perú, reclamó a Macri que no permita que esa institución quede en poder del camionero Hugo Moyano. (DyN)
DE PLÁSTICO, PARA EVITAR ROTURAS.- Tras el discurso oficial, la fiesta se mudó del microcentro porteño a Barracas, más precisamente al Centro Metropolitano de Diseño, donde prestaron su juramento los ministros del gabinete capitalino. En un ámbito moderno y desestructurado, Macri recibió a todos los invitados VIP en un salón acorde, con delicados bocaditos aunque con vasos descartables. (DyN)
CARGADAS A RIVER.- El momento más chispeante se produjo cuando el reelecto mandatario cruzó un jugoso diálogo con Hugo Santilli, padre de su ministro de Espacio Público Diego Santilli y ex presidente de River. Macri aprovechó para "gastar" a Santilli por el buen momento "xeneize" y el pésimo presente "millonario". (DyN)
UNA "GAFFE" PROVOCADA POR LOS NERVIOS- La nota de la jornada la dio el vicepresidente primero del cuerpo, a cargo de la Presidencia, Oscar Moscariello: cuando Macri se presentó en el recinto para asumir su segundo mandato, el diputado del PRO lo llamó "vicejefe de Gobierno". La "gaffe" de Moscariello -flamante vicepresidente electo de Boca Juniors- causó sonrisas a la mayoría de los presentes, y un inmediato y ácido pedido de rectificación a otros asistentes. (DyN)
NO QUIEREN A MOYANO.- El único toque de color (o, mejor dicho, de sonido) lo dio un centenar de hinchas del club Comunicaciones que, fuera del edificio, sobre la calle Perú, reclamó a Macri que no permita que esa institución quede en poder del camionero Hugo Moyano. (DyN)
DE PLÁSTICO, PARA EVITAR ROTURAS.- Tras el discurso oficial, la fiesta se mudó del microcentro porteño a Barracas, más precisamente al Centro Metropolitano de Diseño, donde prestaron su juramento los ministros del gabinete capitalino. En un ámbito moderno y desestructurado, Macri recibió a todos los invitados VIP en un salón acorde, con delicados bocaditos aunque con vasos descartables. (DyN)
CARGADAS A RIVER.- El momento más chispeante se produjo cuando el reelecto mandatario cruzó un jugoso diálogo con Hugo Santilli, padre de su ministro de Espacio Público Diego Santilli y ex presidente de River. Macri aprovechó para "gastar" a Santilli por el buen momento "xeneize" y el pésimo presente "millonario". (DyN)
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