08 Diciembre 2011 Seguir en 
TEL AVIV, Israel.- "Israel ejecuta hoy a un hombre a causa de meras impresiones, sin pruebas. Un día entenderán que enterraron vivo a un hombre", vaticinó el ex presidente israelí Moshe Katzav, en un tono melodramático, en lo que por ahora fue su última declaración pública como hombre libre.
Cientos de periodistas, policías y curiosos se apiñaron frente a su vivienda en la ciudad de Kiriat Malakhi, antes de que el ex jefe de Estado fuera conducido a la prisión de Ma?asayu, cerca de la ciudad de Ramle.
"Moshe, te amamos", clamaban sus vecinos. Solamente una hora después, comenzaba el cumplimiento de su condena a siete años de prisión por violación y otros delitos sexuales.
Pero solamente vecinos y amigos lo siguen respaldando. La gran mayoría de la sociedad israelí reacciona con sentimientos encontrados ante el encarcelamiento del hombre que supo conducir los destinos del país.
"Es bochornoso que un ex presidente deba ir a la cárcel por violación. Pero también estoy orgulloso: ésta no es una república bananera, la ley se aplica a todos en igual medida", aseveró Joram, propietario de un comercio en Tel Aviv. El tendero de 45 años no cree que Katzav sea finalmente inocente. "Está bien que haya ido a la cárcel".
También Tamar manifiesta su satisfacción por el encarcelamiento. "Creo que es un motivo para estar orgullosa", apuntó la mujer de 33 años de Tel Aviv. "Tal vez a partir de ahora los ocupantes de otros cargos públicos ya no se sientan intocables". Su marido Gal es un poco más cauto: "No creo que un solo caso modifique la sociedad. Claro, la condena es un ejemplo, pero en la totalidad se trata de un largo proceso".
Katzav aseguró en varias oportunidades ser víctima de una caza de brujas. La élite de origen europeo simplemente no toleró que un judío sefaradí procedente de Irán llegara a las más altas esferas, contraatacó. Asimismo aseguró no haberle hecho nada a nadie. Sin embargo, los jueces no compartieron esta opinión y le creyeron a sus víctimas.
La testigo principal de la acusación, identificada solamente como A, acusó al ex jefe de Estado de haberla violado en su oficina en 1998 en Tel Aviv y dos meses después nuevamente en un hotel en Jerusalén.
Otras dos mujeres reportaron que, entre otros, contra su voluntad las abrazó y pegó su cuerpo a ellas.
Katzav se aferró como última esperanza a una nueva cita ante la Corte Suprema. Después de que tres jueces del tribunal confirmaran hace un mes la condena, verá nuevamente el caso el 8 de enero.
Sin embargo, el ex mandatario encarcelado cuenta con escasas posibilidades. De acuerdo con una encuesta, un 69 % de los israelíes están convencidos de que el ex presidente israelí tuvo un juicio justo. (DPA)
Cientos de periodistas, policías y curiosos se apiñaron frente a su vivienda en la ciudad de Kiriat Malakhi, antes de que el ex jefe de Estado fuera conducido a la prisión de Ma?asayu, cerca de la ciudad de Ramle.
"Moshe, te amamos", clamaban sus vecinos. Solamente una hora después, comenzaba el cumplimiento de su condena a siete años de prisión por violación y otros delitos sexuales.
Pero solamente vecinos y amigos lo siguen respaldando. La gran mayoría de la sociedad israelí reacciona con sentimientos encontrados ante el encarcelamiento del hombre que supo conducir los destinos del país.
"Es bochornoso que un ex presidente deba ir a la cárcel por violación. Pero también estoy orgulloso: ésta no es una república bananera, la ley se aplica a todos en igual medida", aseveró Joram, propietario de un comercio en Tel Aviv. El tendero de 45 años no cree que Katzav sea finalmente inocente. "Está bien que haya ido a la cárcel".
También Tamar manifiesta su satisfacción por el encarcelamiento. "Creo que es un motivo para estar orgullosa", apuntó la mujer de 33 años de Tel Aviv. "Tal vez a partir de ahora los ocupantes de otros cargos públicos ya no se sientan intocables". Su marido Gal es un poco más cauto: "No creo que un solo caso modifique la sociedad. Claro, la condena es un ejemplo, pero en la totalidad se trata de un largo proceso".
Katzav aseguró en varias oportunidades ser víctima de una caza de brujas. La élite de origen europeo simplemente no toleró que un judío sefaradí procedente de Irán llegara a las más altas esferas, contraatacó. Asimismo aseguró no haberle hecho nada a nadie. Sin embargo, los jueces no compartieron esta opinión y le creyeron a sus víctimas.
La testigo principal de la acusación, identificada solamente como A, acusó al ex jefe de Estado de haberla violado en su oficina en 1998 en Tel Aviv y dos meses después nuevamente en un hotel en Jerusalén.
Otras dos mujeres reportaron que, entre otros, contra su voluntad las abrazó y pegó su cuerpo a ellas.
Katzav se aferró como última esperanza a una nueva cita ante la Corte Suprema. Después de que tres jueces del tribunal confirmaran hace un mes la condena, verá nuevamente el caso el 8 de enero.
Sin embargo, el ex mandatario encarcelado cuenta con escasas posibilidades. De acuerdo con una encuesta, un 69 % de los israelíes están convencidos de que el ex presidente israelí tuvo un juicio justo. (DPA)







