07 Diciembre 2011 Seguir en 
MOSCÚ.- La Policía rusa arrestó ayer a más de 100 personas durante nuevas manifestaciones celebradas en Moscú y en San Petersburgo, contra el resultado de las polémicas elecciones parlamentarias del domingo.
Entre los detenidos se encontraban el ex viceprimer ministro, Boris Nemzov; el escritor Eduard Limonov; el político opositor, Serguei Mitrojin (del partido liberal Yabloko), y varios periodistas y defensores de los derechos humanos y civiles, como Oleg Orlov, de la organización Memorial.
"El pueblo no cree a (Vladimir) Putin", "Putin a la cárcel" y "Rusia sin Putin" gritaban los movilizados durante las protestas no autorizadas, convocadas luego de que los observadores internacionales confirmaran graves irregularidades en la elección. También ayer se conocieron sendas condenas a prisión por 15 días del opositor Ilya Yashin, uno de los organizadores de la protesta, y del bloguero Alexei Navalny, un abogado que es considerado posible candidato presidencial.
El uso de las redes sociales Twitter y Facebook, fueron clave para convocar a miles de manifestantes que denuncian un fraude electoral. Para contrarrestar las marchas, el Gobierno desplegó la temida división de élite Dzerjinski y otras fuerzas especiales de seguridad. Según el teniente a cargo, Vasili Panshkov, las tropas "tienen un único objetivo: garantizar la seguridad de los ciudadanos".
La Comisión Electoral atribuyó al partido Rusia Unida, del primer ministro Putin (candidato a la Presidencia para marzo de 2012), la victoria en las elecciones a la Duma (Parlamento), con quórum propio, pero lejos de controlar los 2/3 del cuerpo, como lo hacía el oficialismo hasta ahora.
Las dudas de Clinton
El resultado ha generado reacciones adversas de las potencias mundiales, luego de que los enviados europeos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) consideraron que las autoridades habían inclinado el proceso a favor del partido de Putin y que se habían rellenado las urnas con votos.
A partir de ese informe, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, adelantó su criterio de que la elección "no fue justa ni libre", y su par, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Guido Westerwelle, exigió a Moscú que investigue las denuncias de fraude masivo: "a la Federación Rusa todavía le queda un largo camino por recorrer hasta el cumplimiento pleno de todos los estándares de la OSCE".
Estos dichos indignaron al presidente, Dmitri Medvedev, quien afirmó que la democracia rusa no es un "asunto" de los occidentales. "Que ellos vigilen las elecciones, las violaciones, es una cosa, pero el estado del sistema político no es asunto suyo", declaró. También respondió la Comisión Electoral Central en Moscú, cuyo vocero, Nikolai Konkin, advirtió: "de lo que Clinton debería preocuparse es de las elecciones en Estados Unidos".
Putin, en tanto, tomó distancia de la polémica. En una reunión partidaria, instó al oficialismo a abordar los problemas de la gente y a evitar las violaciones de los derechos humanos, para luego anunciar una renovación del aparato de poder para después de las elecciones presidenciales del 4 de marzo, a las que se presenta como máximo postulante al cargo. "Naturalmente habrá deliberaciones serias y profundas a la hora de formar Gobierno", sostuvo. (DPA-Reuters-AFP-Télam)
Entre los detenidos se encontraban el ex viceprimer ministro, Boris Nemzov; el escritor Eduard Limonov; el político opositor, Serguei Mitrojin (del partido liberal Yabloko), y varios periodistas y defensores de los derechos humanos y civiles, como Oleg Orlov, de la organización Memorial.
"El pueblo no cree a (Vladimir) Putin", "Putin a la cárcel" y "Rusia sin Putin" gritaban los movilizados durante las protestas no autorizadas, convocadas luego de que los observadores internacionales confirmaran graves irregularidades en la elección. También ayer se conocieron sendas condenas a prisión por 15 días del opositor Ilya Yashin, uno de los organizadores de la protesta, y del bloguero Alexei Navalny, un abogado que es considerado posible candidato presidencial.
El uso de las redes sociales Twitter y Facebook, fueron clave para convocar a miles de manifestantes que denuncian un fraude electoral. Para contrarrestar las marchas, el Gobierno desplegó la temida división de élite Dzerjinski y otras fuerzas especiales de seguridad. Según el teniente a cargo, Vasili Panshkov, las tropas "tienen un único objetivo: garantizar la seguridad de los ciudadanos".
La Comisión Electoral atribuyó al partido Rusia Unida, del primer ministro Putin (candidato a la Presidencia para marzo de 2012), la victoria en las elecciones a la Duma (Parlamento), con quórum propio, pero lejos de controlar los 2/3 del cuerpo, como lo hacía el oficialismo hasta ahora.
Las dudas de Clinton
El resultado ha generado reacciones adversas de las potencias mundiales, luego de que los enviados europeos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) consideraron que las autoridades habían inclinado el proceso a favor del partido de Putin y que se habían rellenado las urnas con votos.
A partir de ese informe, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, adelantó su criterio de que la elección "no fue justa ni libre", y su par, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Guido Westerwelle, exigió a Moscú que investigue las denuncias de fraude masivo: "a la Federación Rusa todavía le queda un largo camino por recorrer hasta el cumplimiento pleno de todos los estándares de la OSCE".
Estos dichos indignaron al presidente, Dmitri Medvedev, quien afirmó que la democracia rusa no es un "asunto" de los occidentales. "Que ellos vigilen las elecciones, las violaciones, es una cosa, pero el estado del sistema político no es asunto suyo", declaró. También respondió la Comisión Electoral Central en Moscú, cuyo vocero, Nikolai Konkin, advirtió: "de lo que Clinton debería preocuparse es de las elecciones en Estados Unidos".
Putin, en tanto, tomó distancia de la polémica. En una reunión partidaria, instó al oficialismo a abordar los problemas de la gente y a evitar las violaciones de los derechos humanos, para luego anunciar una renovación del aparato de poder para después de las elecciones presidenciales del 4 de marzo, a las que se presenta como máximo postulante al cargo. "Naturalmente habrá deliberaciones serias y profundas a la hora de formar Gobierno", sostuvo. (DPA-Reuters-AFP-Télam)







