El crimen de un remisero reveló oscuros vínculos

Un asalto permitió encontrar el arma usada para el asesinato. Los pesquisas creen que los ladrones buscaban un auto como el del chofer y se les fue la mano.

27 Julio 2003
Una guerra similar a la que el gobierno bonaerense lleva adelante contra los desarmaderos ilegales, estrechamente vinculados a la Policía de esa provincia, estuvo a punto de estallar en Tucumán hace dos años, cuando luego del asesinato del remisero Silvio Yapura, se encontró el auto de un comisario en un supuesto desarmadero. Ello hizo suponer que había connivencia o complicidad, pero la investigación nunca avanzó.
El crimen de Yapura y un asalto producido meses después desembocaron en un mismo lugar: el taller de un hombre sindicado por la Policía como desarmador de autos. El homicidio ocurrió el 17 de julio de 2002 cuando conducía un Ford Fiesta. Desde un principio se sospechó que no se trataba de un asalto común. El vehículo fue abandonado cerca de la casa de un supuesto ladrón; le habían quitado las patentes.

Demasiada logística
Además, testigos dijeron que en un Renault 21 gris varios hombres seguían al Ford Fiesta mientras reducían a Yapura. Por todo ello, los investigadores estiman que algún desarmadero "necesitaba" alguna parte de un Fiesta porque ya la tenía vendida. Pero Yapura se resistió y se cayó el andamiaje que durante años funcionó a la perfección.
Cuatro meses después, el 27 de noviembre, dos hombres asaltaron un quiosco de Suipacha al 700 y huyeron en una moto. Un policía los vio entrar en una casa de Villa Urquiza, y cuando esta fue allanada se encontraron el vehículo, dos armas, cinco motores de autos, tapas de baúles y otras partes robadas. Una de esas armas, una pistola calibre 11.25, fue usada para asesinar a Yapura, según lo determinaron las pericias hace unos días. Por ello, el dueño de la casa allanada, Raúl "Chueco" Castillo, y el hombre que según este había dejado allí la moto, las armas y las partes de autos, René "Ale" Ibáñez, fueron detenidos por el homicidio.

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