16 Noviembre 2011 Seguir en 
BRASILIA.- El ministro de Trabajo de Brasil, Carlos Lupi, volvió a ser blanco ayer de denuncias periodísticas por presunta corrupción sin que la presidenta, Dilma Rousseff, envíe aún una señal clara sobre el futuro del alto funcionario, el quinto cuestionado por irregularidades en este Gobierno.
Lupi llegó al cargo en 2007, durante la gestión de Luiz Inacio Lula da Silva, y siempre defendió su inocencia. Ahora fue señalado por el diario Folha de Sao Paulo de autorizar la creación de siete sindicatos en Amapá (norte del país) para "representar a sectores de la industria que no existen en esa región", como los de la construcción naval y de las industrias de papel y celulosa. Los permisos habrían sido concedidos por pedido de un diputado del grupo político de izquierda, el Partido Demócrata Laborista (PDT), que forma parte de la coalición oficial y al que pertenece el funcionario.
Estos sindicatos falsos de trabajadores habrían recibido fondos del Gobierno a cambio de darle más poder a sus aliados, ya que tienen acceso a un llamado impuesto sindical (subvención estatal para defender el derecho de los trabajadores a asociarse) del orden de los U$S 5,95 millones para esa región.
El ministro enfrenta una serie de planteos que lo relacionan con presuntas irregularidades, algunas de las cuales están siendo investigadas por las autoridades. Su mal momento comenzó con un artículo de la revista Veja que relacionaba a uno de sus asesores (actualmente suspendido) con supuestos sobornos a organizaciones no gubernamentales que suscribieron contratos con su cartera. Luego se supo que Lupi usó en 2009 un avión alquilado por una ONG que es contratista del Ministerio de Trabajo; aunque negó haber utilizado la aeronave, el diario O Globo publicó ayer una foto suya descendiendo aparentemente del avión implicado en la denuncia, con lo cual se complicaría su situación.
Las acusaciones contra Lupi, que llevaron a la oposición a pedir una investigación por parte del Ministerio Público, se suman a una serie de planteos de corrupción contra integrantes del gabinete presidencial, y que derivaron, desde junio, en la renuncia de cinco ministros: del Gabinete Civil de la Presidencia, Antonio Palocci; de Transportes, Alfredo Nascimento; de Agricultura, Wagner Rossi; de Turismo, Pedro Novais, y de Deporte, Orlando Silva. Rousseff asumió la Presidencia en enero, pero ninguno de estos escándalos le generaron mella a su alta popularidad, porque su imagen es asociada a la lucha anticorrupción y les ha pedido la renuncia a los acusados. (Reuters-AFP)
Lupi llegó al cargo en 2007, durante la gestión de Luiz Inacio Lula da Silva, y siempre defendió su inocencia. Ahora fue señalado por el diario Folha de Sao Paulo de autorizar la creación de siete sindicatos en Amapá (norte del país) para "representar a sectores de la industria que no existen en esa región", como los de la construcción naval y de las industrias de papel y celulosa. Los permisos habrían sido concedidos por pedido de un diputado del grupo político de izquierda, el Partido Demócrata Laborista (PDT), que forma parte de la coalición oficial y al que pertenece el funcionario.
Estos sindicatos falsos de trabajadores habrían recibido fondos del Gobierno a cambio de darle más poder a sus aliados, ya que tienen acceso a un llamado impuesto sindical (subvención estatal para defender el derecho de los trabajadores a asociarse) del orden de los U$S 5,95 millones para esa región.
El ministro enfrenta una serie de planteos que lo relacionan con presuntas irregularidades, algunas de las cuales están siendo investigadas por las autoridades. Su mal momento comenzó con un artículo de la revista Veja que relacionaba a uno de sus asesores (actualmente suspendido) con supuestos sobornos a organizaciones no gubernamentales que suscribieron contratos con su cartera. Luego se supo que Lupi usó en 2009 un avión alquilado por una ONG que es contratista del Ministerio de Trabajo; aunque negó haber utilizado la aeronave, el diario O Globo publicó ayer una foto suya descendiendo aparentemente del avión implicado en la denuncia, con lo cual se complicaría su situación.
Las acusaciones contra Lupi, que llevaron a la oposición a pedir una investigación por parte del Ministerio Público, se suman a una serie de planteos de corrupción contra integrantes del gabinete presidencial, y que derivaron, desde junio, en la renuncia de cinco ministros: del Gabinete Civil de la Presidencia, Antonio Palocci; de Transportes, Alfredo Nascimento; de Agricultura, Wagner Rossi; de Turismo, Pedro Novais, y de Deporte, Orlando Silva. Rousseff asumió la Presidencia en enero, pero ninguno de estos escándalos le generaron mella a su alta popularidad, porque su imagen es asociada a la lucha anticorrupción y les ha pedido la renuncia a los acusados. (Reuters-AFP)
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