16 Noviembre 2011 Seguir en 
DAMASCO/ESTAMBUL.- La violencia escaló ayer en Siria, con nuevos enfrentamientos entre manifestantes pro democráticos, desertores del Ejército y soldados leales a Bashar al Assad, en especial en las provincias de Deraa e Idlib. La ONU calculó la semana pasada que más de 3.500 personas fallecieron violentamente desde el inicio de las revueltas.
Desde el domingo murieron más de cien personas en total, de los distintos sectores. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una ONG con sede en Londres, incluye en la lista a Mohammed Abdul Salam Al Mlaessa, un joven de 14 años que habría sido ultimado a balazos y golpes por negarse a participar de una marcha a favor del Gobierno en Deir ez Zor.
Ante esta situación, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, urgió hoy al Presidente sirio, que deje de matar a los civiles y que respete el acuerdo con la Liga Árabe en pro de los derechos humanos y de la democracia. "Es crucial que (Al Assad) cese de inmediato el asesinato de su propio pueblo. He estado debatiendo la cuestión continuamente con los Estados de la Liga Árabe y espero que impongan su liderazgo para que la crisis se resuelva lo antes posible", sostuvo. La Liga suspendió a Siria de su seno hasta que no implemente cambios políticos y sociales.
Para aliviar la tensión, Damasco liberó a 40 detenidos, entre ellos al disidente Kamal Labwani, tras seis años en prisión. Sin embargo, las monarquías árabes del Golfo se opusieron ayer a celebrar una cumbre pedida por Siria, al considerar que sería inútil. (DPA-Reuters-AFP)
Desde el domingo murieron más de cien personas en total, de los distintos sectores. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una ONG con sede en Londres, incluye en la lista a Mohammed Abdul Salam Al Mlaessa, un joven de 14 años que habría sido ultimado a balazos y golpes por negarse a participar de una marcha a favor del Gobierno en Deir ez Zor.
Ante esta situación, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, urgió hoy al Presidente sirio, que deje de matar a los civiles y que respete el acuerdo con la Liga Árabe en pro de los derechos humanos y de la democracia. "Es crucial que (Al Assad) cese de inmediato el asesinato de su propio pueblo. He estado debatiendo la cuestión continuamente con los Estados de la Liga Árabe y espero que impongan su liderazgo para que la crisis se resuelva lo antes posible", sostuvo. La Liga suspendió a Siria de su seno hasta que no implemente cambios políticos y sociales.
Para aliviar la tensión, Damasco liberó a 40 detenidos, entre ellos al disidente Kamal Labwani, tras seis años en prisión. Sin embargo, las monarquías árabes del Golfo se opusieron ayer a celebrar una cumbre pedida por Siria, al considerar que sería inútil. (DPA-Reuters-AFP)







