Se defendió a botellazos de un joven asaltante

El empleado de un almacén puso en fuga a un delincuente, que lo había encañonado con un revólver.

22 Julio 2003
"Ya le había dado todo, pero cuando le pegó a mi mamá reaccioné y le pegué con una botella de fernet en la cara". Este no es el relato de una pelea en un beberaje, sino el testimonio de Martín, el empleado de un almacén que puso en fuga a un asaltante de 16 años, que luego fue capturado por varios vecinos.
El domingo al mediodía, Martín, de 23 años, atendía el negocio ubicado en el barrio Lapachos Sur (Jujuy al 4.000), cuando el maleante entró y lo encañonó con un revólver calibre 32.
El muchacho le dio casi $ 10 en monedas, que era todo lo que tenía en ese momento, y luego dos botellas de fernet de la marca más cara (esa pidió el jovencito).
"Estaba ido; no sé si borracho o drogado, pero se le notaba en la cara que estaba en otro mundo", dijo Martín, quien, por temor a las represalias, pidió que no se difundiera su apellido ni la ubicación exacta del almacén.

Asustadas
Cuando se produjo el atraco estaban en el almacén la madre del joven y una clienta, identificada sólo como Graciela.
"No sé por qué la agarró a mi mamá; supongo que fue porque ella y la otra señora se pusieron nerviosas y trataron de salir del negocio", comentó el joven empleado.
"Pero cuando vi eso, le pegué un botellazo y él me agarró del pelo y me dio un culatazo. Entonces, le pegué con la otra botella también", añadió.
Los botellazos fueron aplicados con tanta fuerza que los envases se rompieron; al recibir el segundo golpe el ladrón empezó a retroceder y cayó en la vereda junto a la madre de Martín.

Patadas en el piso
Luego se paró y salió corriendo hacia la esquina. Dos vecinos que vieron lo ocurrido atraparon al menor en la esquina, y empezaron a golpearlo. Poco después, el oficial Gerardo Medina y los sargentos Juan Carlos Monasterio y Juan Corbalán llegaron al lugar y "rescataron" al delincuente que estaba siendo pateado en el piso.
Al secuestrar el arma con la que amenazó a Martín, los policías se dieron con que estaba descargada. "Cuando me apuntó no me di cuenta de que estaba descargada, pero tampoco iba a ponerme a pensar; le estaba pegando a mi mamá", reiteró el almacenero.

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