21 Julio 2003 Seguir en 
Un asalto en la calle dura apenas segundos, pero deja un estrés postraumático por varios meses o años. Es por ello que, junto con la gran cantidad de hechos delictivos, se incrementa el número de víctimas que buscan asistencia psicológica en consultorios particulares, porque la Provincia no cuenta con un servicio gratuito para personas con esta experiencia. La licenciada Silvina Cohen Imach, especialista en violencia familiar (donde tiene origen la violencia social), asegura que ha crecido un 20% la consulta de pacientes adultos con miedo a salir a la calle por haber sufrido hechos delictivos. Y que el 50% de los niños que consultan presenta síntomas fóbicos por haber vivido o escuchado relatos de hechos delictivos.
Los síntomas
"Cuando se sufre un trauma queda una marca que se llama síndrome postraumático, cuya intensidad y resolución depende de la capacidad de elaboración de cada persona. Los grupos de autoayuda contribuyen a resolver esta angustia; lamentablemente, no hay en la Provincia. Pero cuando esta angustia queda, se transforma en pánico, y aparecen otros síntomas que imposibilitan disfrutar de la vida plenamente; por eso se hace necesaria la consulta a un profesional", dice la psicóloga y titular de la fundación Antígonas.
"En los niños, las situaciones de violencia tienen un efecto traumático, aunque ellos no la hayan vivido directamente. Con sólo ver la televisión o leer las noticias del diario sobre delitos se incrementa el miedo. No olvidemos que en los niños hay un miedo natural, que llamamos ?miedo evolutivo?. Así, por ejemplo, a los 4 años, es común el temor a los monstruos; a los 6, a los ladrones; y a los 7, a la oscuridad, pero si todo esto está avalado por la realidad, se transforma en un miedo real", explica.
"En esta época hay muchos chicos con fobias no sólo por haber sido víctimas de delitos sino porque han oído el relato de los mayores. Los asaltos a personas conocidas forman parte de la charla diaria en la familia. Los síntomas pueden ser: no querer salir solo a la calle ni ir a la escuela; miedo a quedarse solo; a dormir solo; a los asaltos y las pesadillas. Esos temores intensos son fobias, que afectan toda la vida, incluso, el aprendizaje, porque en la escuela el chico está pensando en cómo estará su mamá y no atiende a la maestra", señala la especialista. Y agrega que estos casos se han incrementado. "Antes, la mayoría de los chicos llegaba al consultorio por problemas de aprendizaje; ahora el 50% presenta síntomas fóbicos. Aunque a veces no vienen por esa razón, termina saliendo en la entrevista", indicó.
Cómo ayudar a los chicos
Silvina Cohen Imach , especialista en violencia familiar, sostiene que hay que dosificar la información que se les da a los chicos. "Debemos reforzar la seguridad en sí mismos, es decir, no contarles sólo un hecho delictivo sin decirles también cómo defenderse. Debemos darles herramientas como, por ejemplo, decirles qué deben hacer en caso de ataque, enseñarles que no deben resistirse, entregar todo lo que tienen y buscar ayuda", explica. En cuanto a los tratamientos, son psicoterapias cortas, en las que el chico puede elaborar ese miedo y encontrar sus propios mecanismos defensivos.
Crearon un centro que no funcionó
A nivel estatal, no se da contención a la víctima de delitos. Los tucumanos asaltados, violados, agredidos o que sufren por el asesinato de sus padres, hijos o amigos no tienen otra posibilidad que recurrir al consultorio particular del psicólogo o al psiquiatra, o a alguna fundación que los quiera recibir. Desde hace diez años, exactamente, está aprobada la ley 6.470 de creación del Centro de Asistencia a la Víctima de Delitos, dentro del Ministerio de Asuntos Sociales. Pero jamás se puso en práctica.
Desde la Justicia, la defensora de menores, Inés Avellaneda, reconoce que es imprescindible la atención a las víctimas de delitos "sobre todo ahora, que la violencia crece día a día. Yo sé de chicos que han sido asaltados y están con asistencia psicológica pero no todos pueden acceder a la consulta particular. En otras provincias existen centros de asistencia gratuita con equipos interdisciplinarios de vital importancia a las víctimas, porque cuando estos traumas no se resuelven, significa el comienzo de la destrucción de la vida moral y psicológico de la persona", señala la magistrada.
En Tucumán, existen fundaciones de ayuda contra la violencia familiar pero no centros específicos de ayuda a las víctimas de delitos.
El proyecto
El Centro de Asistencia a la Víctima de Delitos contaría, según el proyecto, con 2 médicos (uno de ellos psiquiatra), 1 psicólogo, 1 asistente social y un abogado. También se formaría en su seno grupos de autoayuda, el centro coordinaría acciones de prevención con otras reparticiones y daría atención gratuita.
Los síntomas
"Cuando se sufre un trauma queda una marca que se llama síndrome postraumático, cuya intensidad y resolución depende de la capacidad de elaboración de cada persona. Los grupos de autoayuda contribuyen a resolver esta angustia; lamentablemente, no hay en la Provincia. Pero cuando esta angustia queda, se transforma en pánico, y aparecen otros síntomas que imposibilitan disfrutar de la vida plenamente; por eso se hace necesaria la consulta a un profesional", dice la psicóloga y titular de la fundación Antígonas.
"En los niños, las situaciones de violencia tienen un efecto traumático, aunque ellos no la hayan vivido directamente. Con sólo ver la televisión o leer las noticias del diario sobre delitos se incrementa el miedo. No olvidemos que en los niños hay un miedo natural, que llamamos ?miedo evolutivo?. Así, por ejemplo, a los 4 años, es común el temor a los monstruos; a los 6, a los ladrones; y a los 7, a la oscuridad, pero si todo esto está avalado por la realidad, se transforma en un miedo real", explica.
"En esta época hay muchos chicos con fobias no sólo por haber sido víctimas de delitos sino porque han oído el relato de los mayores. Los asaltos a personas conocidas forman parte de la charla diaria en la familia. Los síntomas pueden ser: no querer salir solo a la calle ni ir a la escuela; miedo a quedarse solo; a dormir solo; a los asaltos y las pesadillas. Esos temores intensos son fobias, que afectan toda la vida, incluso, el aprendizaje, porque en la escuela el chico está pensando en cómo estará su mamá y no atiende a la maestra", señala la especialista. Y agrega que estos casos se han incrementado. "Antes, la mayoría de los chicos llegaba al consultorio por problemas de aprendizaje; ahora el 50% presenta síntomas fóbicos. Aunque a veces no vienen por esa razón, termina saliendo en la entrevista", indicó.
Cómo ayudar a los chicos
Silvina Cohen Imach , especialista en violencia familiar, sostiene que hay que dosificar la información que se les da a los chicos. "Debemos reforzar la seguridad en sí mismos, es decir, no contarles sólo un hecho delictivo sin decirles también cómo defenderse. Debemos darles herramientas como, por ejemplo, decirles qué deben hacer en caso de ataque, enseñarles que no deben resistirse, entregar todo lo que tienen y buscar ayuda", explica. En cuanto a los tratamientos, son psicoterapias cortas, en las que el chico puede elaborar ese miedo y encontrar sus propios mecanismos defensivos.
A nivel estatal, no se da contención a la víctima de delitos. Los tucumanos asaltados, violados, agredidos o que sufren por el asesinato de sus padres, hijos o amigos no tienen otra posibilidad que recurrir al consultorio particular del psicólogo o al psiquiatra, o a alguna fundación que los quiera recibir. Desde hace diez años, exactamente, está aprobada la ley 6.470 de creación del Centro de Asistencia a la Víctima de Delitos, dentro del Ministerio de Asuntos Sociales. Pero jamás se puso en práctica.
Desde la Justicia, la defensora de menores, Inés Avellaneda, reconoce que es imprescindible la atención a las víctimas de delitos "sobre todo ahora, que la violencia crece día a día. Yo sé de chicos que han sido asaltados y están con asistencia psicológica pero no todos pueden acceder a la consulta particular. En otras provincias existen centros de asistencia gratuita con equipos interdisciplinarios de vital importancia a las víctimas, porque cuando estos traumas no se resuelven, significa el comienzo de la destrucción de la vida moral y psicológico de la persona", señala la magistrada.
En Tucumán, existen fundaciones de ayuda contra la violencia familiar pero no centros específicos de ayuda a las víctimas de delitos.
El proyecto
El Centro de Asistencia a la Víctima de Delitos contaría, según el proyecto, con 2 médicos (uno de ellos psiquiatra), 1 psicólogo, 1 asistente social y un abogado. También se formaría en su seno grupos de autoayuda, el centro coordinaría acciones de prevención con otras reparticiones y daría atención gratuita.
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