21 Julio 2003 Seguir en 
Amanecía cuando el joven jornalero Oscar Alberto Miguel, de 22 años, volvía a su casa en la Villa Obrera de Tafí Viejo. Regresaba de un encuentro con amigos y entró a uno de los lugares más peligrosos de la ciudad: la estación de ferrocarril que divide el centro de Tafí Viejo de la Villa Obrera. Allí, en medio de la oscuridad, reinan las patotas y los asaltantes. No pudo pasar. Un grupo le salió al cruce y lo golpeó en la cabeza hasta matarlo. Quedó tirado, de cara al cielo, sobre el piso de cemento de la solitaria estación.
Cuando llegó la Policía, el cuerpo tenía puesto un vaquero, un polar y medias blancas, pero le faltaban las zapatillas. Por eso la primera hipótesis fue la del asalto. "Acá a todos les quitan las zapatillas y la campera", dijo el vecino Ariel Zabalza. "A mi hermana y al novio los asaltaron hace dos meses", añadió. Pero, al parecer los asaltantes no se llevaron las zapatillas. Lucía Jiménez cruzó por allí a las 7.30. "Ya estaba el cuerpo. Vi a un policía y una ambulancia. Parece que un chico halló el cuerpo y fue a avisar, y dejó a tres amigos cuidándolo. Y parece que ellos se llevaron las zapatillas", dijo.
El jefe de la Unidad regional Norte, comisario general Juan Antonio Monroy, dijo que se cree que Miguel tuvo una pelea con gente que lo conocía.
La Policía sabe que el muchacho, que hacía podas de plantas o trabajaba en la cosecha de limón, salió a las 23 de su casa en 24 de Septiembre 474 con su primo Elio Pascual Medina. Fueron al bar "La barra" de San Martín al 300 y se juntaron con Juan Francisco Suárez y Miguel Angel Moya. A eso de las 3 de la mañana se separaron, y Suárez, Moya y Medina se fueron a bailar a "By pass". A las 4.30, Suárez se fue a su casa y una patota lo emboscó en la estación. "No había remises y tuve que ir caminando. Quisieron quitarme la campera y como me negué me dieron una piña y en el piso me patearon. Por suerte pasaban unos chicos que los hicieron escapar", dijo Suárez.
Tierra de nadie
La vecina Nancy Bustamante dijo que oyó gritos a las 4.20 y a las 7.20. "Pero ya nunca salgo a ver porque siempre bajan gritando y se juntan acá a pelear. Siempre hay regueros de sangre en las veredas. Durante la noche, esto es tierra de nadie", contó.
Unos 80 policías hicieron operativos de control en Yerba Buena y en Tafí Viejo hasta las 7. "Fue una noche relativamente tranquila -dijo el comisario inspector Hipólito Díaz- pero, por desgracia, por la estación no pasamos".
"Mire, no sé por qué nunca hay policías acá -reclamó el vecino Antonio Díaz - si siempre hay escaramuzas en los días de baile. Además es el paso obligado de la gente de la Villa Obrera".
Cuando llegó la Policía, el cuerpo tenía puesto un vaquero, un polar y medias blancas, pero le faltaban las zapatillas. Por eso la primera hipótesis fue la del asalto. "Acá a todos les quitan las zapatillas y la campera", dijo el vecino Ariel Zabalza. "A mi hermana y al novio los asaltaron hace dos meses", añadió. Pero, al parecer los asaltantes no se llevaron las zapatillas. Lucía Jiménez cruzó por allí a las 7.30. "Ya estaba el cuerpo. Vi a un policía y una ambulancia. Parece que un chico halló el cuerpo y fue a avisar, y dejó a tres amigos cuidándolo. Y parece que ellos se llevaron las zapatillas", dijo.
El jefe de la Unidad regional Norte, comisario general Juan Antonio Monroy, dijo que se cree que Miguel tuvo una pelea con gente que lo conocía.
La Policía sabe que el muchacho, que hacía podas de plantas o trabajaba en la cosecha de limón, salió a las 23 de su casa en 24 de Septiembre 474 con su primo Elio Pascual Medina. Fueron al bar "La barra" de San Martín al 300 y se juntaron con Juan Francisco Suárez y Miguel Angel Moya. A eso de las 3 de la mañana se separaron, y Suárez, Moya y Medina se fueron a bailar a "By pass". A las 4.30, Suárez se fue a su casa y una patota lo emboscó en la estación. "No había remises y tuve que ir caminando. Quisieron quitarme la campera y como me negué me dieron una piña y en el piso me patearon. Por suerte pasaban unos chicos que los hicieron escapar", dijo Suárez.
Tierra de nadie
La vecina Nancy Bustamante dijo que oyó gritos a las 4.20 y a las 7.20. "Pero ya nunca salgo a ver porque siempre bajan gritando y se juntan acá a pelear. Siempre hay regueros de sangre en las veredas. Durante la noche, esto es tierra de nadie", contó.
Unos 80 policías hicieron operativos de control en Yerba Buena y en Tafí Viejo hasta las 7. "Fue una noche relativamente tranquila -dijo el comisario inspector Hipólito Díaz- pero, por desgracia, por la estación no pasamos".
"Mire, no sé por qué nunca hay policías acá -reclamó el vecino Antonio Díaz - si siempre hay escaramuzas en los días de baile. Además es el paso obligado de la gente de la Villa Obrera".
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