A sus 90 años, Olga apenas tiene con qué vivir. Su ruina es consecuencia de los litigios de Athina Onassis, heredera del imperio familiar, que en 2004 dejó de pagarle a Olga la asignación económica que hasta entonces recibía. "No recibo nada de la familia. Sobrevivo solo con una pensión que ahora han recortado a 300 euros al mes por la crisis. No puedo creer lo que le ha pasado a mi país", declaró la anciana al periódico alemán "Bild Zeitung", según reprodujo en Londres "The Daily Mail".
El matutino encontró a la anciana en un comedor para pobres de una iglesia de Atenas. Allí se abasteció de algunos alimentos y luego se dirigió a una montaña de desperdicios, donde comenzó a buscar algo que fuera aprovechable entre la basura.
El drama de esta mujer evoca las constantes tragedias del apellido que heredó por matrimonio. El patriarca de la familia, Sócrates Onassis, terminó en la ruina cuando perdió los negocios que tenía en Esmirna, una zona de Turquía que pasó a manos de Grecia tras la Primera Guerra Mundial y que fue reocupada militarmente por los turcos en 1922.
El joven Aristóteles, que según cuenta la leyenda fue reprendido por su padre por haber gastado el poco dinero que le quedaba sobornando a los turcos para que su progenitor dejara la cárcel, decidió emigrar a la Argentina en busca de un futuro mejor.
De lavacopas a millonario
Aristóteles Onassis tenía 21 años cuando llegó a Argentina en barco con un pasaje de tercera clase y empezó a trabajar lavando platos en un restaurante. Dos años después era millonario: viendo que las mujeres argentinas empezaban a fumar y que los únicos cigarrillos a su alcance eran de tabaco negro, empezó a importar tabaco rubio. Luego se haría multimillonario con los navíos.
Casado en 1946 con la rica Athina Livanos, con la que tuvo dos hijos, Alexander y Christina, la pareja se divorció en 1960 debido a su aventura con la famosa cantante de ópera María Callas. Conquistador compulsivo, Aristóteles acabó casándose con la hermosa Jacqueline Bouvier, la viuda del asesinado presidente John F. Kennedy.
Athina, que se casaría con el máximo rival de Aristóteles en los negocios, acabaría suicidándose en 1974. Un año antes había muerto Alexander, con solo 24 años, en un accidente de aviación. Y un año después moriría el propio Aristóteles.
Esa cadena de muertes condicionó la vida de Christina Onassis, que se casaría cuatro veces y se divorciaría otras cuatro antes de morir, con tan solo 37 años, de un edema pulmonar. Su hija Athina, fruto de su último matrimonio, con Thierry Roussel, heredaría la fortuna de los Onassis. Pero entonces tenía solo tres años y la gestión de toda esa riqueza quedó en manos de un grupo de albaceas, la mayoría de ellos griegos y el resto, suizos. Esa división provocó peleas y enfrentamientos judiciales que alimentaron en Athina un sentimiento antigriego. (Especial)








