El tránsito hacia la democracia

Patricia Kreibhom - Licenciada en Historia, Magister en Relaciones Internacionales, coordinadora del posgrado en esa disciplina en la UNT

23 Octubre 2011
La muerte de Muammar Kadafi era absolutamente previsible.

De hecho, en el contexto de este enfrentamiento que lleva más de 9 meses, las fuerzas rebeldes apoyadas por la OTAN, habían cercado al líder, reduciendo al máximo sus posibilidades de resistencia.

Sin duda, este hecho es importante porque marca un punto de inflexión en el conflicto: cierra la fase de la confrontación entre el régimen y las fuerzas rebeldes y abre la posibilidad de articular la transición política.

Sin embargo, también supone el riesgo de que se inicie en Libia una pugna entre los grupos rebeldes y estimula a otras potencias a intervenir en el proceso para obtener beneficios.

En otras palabras, este deceso, que parece haber aliviado al mundo, no garantiza que el pueblo libio pueda ahora transitar en paz, el camino hacia la democracia.

Visto en perspectiva, Libia es otro de los eslabones de esta "Primavera Árabe" que ha irrumpido en el escenario de la post-Guerra Fría como un proceso novedoso e inquietante.

Hasta la fecha ya son tres los regímenes que han caído (Túnez, Egipto y Libia) y el proceso parece no detenerse.

Como señalan los especialistas, desde que finalizó la confrontación Este-Oeste, el mundo ingresó en una etapa de transición marcada por el cambio, la inestabilidad y la incertidumbre. Sin una hegemonía global claramente determinada y con reglas poco precisas, la tendencia general apunta a la des-centralización y a la volatilidad del poder.

En ese marco, el mundo árabe está cerrando un largo capítulo de su propia historia y, tal vez, delineando un futuro mejor para sus pueblos.

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