20 Julio 2003 Seguir en 
Desde hace exactamente un año, los vecinos del barrio Alberdi Norte ("Trulalá") viven en paz; recuperaron las calles y ya no sienten temor. Ayer se cumplió el primer aniversario de la puesta en marcha del servicio de seguridad vecinal que, con la colaboración de la Policía, dio muy buenos resultados.
Con un festival folclórico, los vecinos festejaron su triunfo sobre el delito, y las 150 personas que se turnan para patrullar por las noches (25 por turno) recibieron el diploma del "buen vecino".La iniciativa surgió cuando los delitos arreciaban en el barrio. Asaltos y robos callejeros o en casas de familia habían convertido al "Trulalá" en una de las zonas más calientes de la capital tucumana. Hasta que los vecinos empezaron a organizarse en parejas que, armas en mano y comunicadas con silbatos, iniciaron la vigilancia que redujo el delito. "No podemos hablar de un 100% de merma, pero es muy importante lo que hicimos. A veces viene gente de afuera a hacer daño, pero cada vez es menos, y por las noches ya no pasa nada malo", afirmó Carlos Acosta, uno de los organizadores de las cuadrillas.
Apoyo policial
Desde hace seis meses el uso de armas (allí se popularizaron las escopetas "piqueteras") se redujo ante la cooperación permanente de la Policía. Un uniformado acompaña a los vigilantes, y si es necesario interviene él mientras solicita apoyo. Además, personal de la seccional 6ª pasa varias veces por allí con las balizas del patrullero encendidas, lo que a los vecinos les da más tranquilidad.
"Estamos muy contentos porque hicimos realidad el sueño de vivir en paz. Era una necesidad que ahora podemos ver de frente, y es fruto nuestro porque llevamos un año desvelándonos por el bienestar de los vecinos", dijo Acosta, entusiasmado.
El hombre destacó que la experiencia los acercó a la Policía, que antes era mirada con recelo. "Hicimos buenas migas con varios policías", dijo alegremente.
Con un festival folclórico, los vecinos festejaron su triunfo sobre el delito, y las 150 personas que se turnan para patrullar por las noches (25 por turno) recibieron el diploma del "buen vecino".La iniciativa surgió cuando los delitos arreciaban en el barrio. Asaltos y robos callejeros o en casas de familia habían convertido al "Trulalá" en una de las zonas más calientes de la capital tucumana. Hasta que los vecinos empezaron a organizarse en parejas que, armas en mano y comunicadas con silbatos, iniciaron la vigilancia que redujo el delito. "No podemos hablar de un 100% de merma, pero es muy importante lo que hicimos. A veces viene gente de afuera a hacer daño, pero cada vez es menos, y por las noches ya no pasa nada malo", afirmó Carlos Acosta, uno de los organizadores de las cuadrillas.
Apoyo policial
Desde hace seis meses el uso de armas (allí se popularizaron las escopetas "piqueteras") se redujo ante la cooperación permanente de la Policía. Un uniformado acompaña a los vigilantes, y si es necesario interviene él mientras solicita apoyo. Además, personal de la seccional 6ª pasa varias veces por allí con las balizas del patrullero encendidas, lo que a los vecinos les da más tranquilidad.
"Estamos muy contentos porque hicimos realidad el sueño de vivir en paz. Era una necesidad que ahora podemos ver de frente, y es fruto nuestro porque llevamos un año desvelándonos por el bienestar de los vecinos", dijo Acosta, entusiasmado.
El hombre destacó que la experiencia los acercó a la Policía, que antes era mirada con recelo. "Hicimos buenas migas con varios policías", dijo alegremente.
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