20 Julio 2003 Seguir en 
LA TASA MAS BAJA EN 10 AÑOS.- La tasa promedio de los plazos fijos es la más baja en muchos años para depósitos en pesos. Puede que sea difícil de comprender, pero a los bancos, literalmente, les sobra la plata, y hasta les molesta. Por eso se dan el lujo de pagar un interés de menos del 6% anual (5,86%, exactamente) por depósitos a plazo fijo a 30 días, según la muestra que recoge diariamente el Banco Central entre las entidades financieras. Además, tanta plata hay a disposición de los bancos que el call money, o préstamos a corto plazo entre entidades, se pactaba ayer al 2,21% anual.
PREFERENCIA POR MONTOS PEQUEÑOS.- Otro dato sorprendente es que los bancos pagan más tasas por los pequeños montos (hasta 100.000 pesos) que por sumas mayores (depósitos corporativos). La explicación es que los bancos prefieren recuperar a los ahorristas, es decir a los clientes de la banca minorista, que es con quienes hoy pueden hacer más negocios, como un préstamo, el uso de una tarjeta de crédito o de débito o la contratación de un seguro. En rigor, para conseguir tasas de dos dígitos por colocaciones a plazo fijo, hay que rastrear muy bien la oferta de los bancos, y es raro obtener una tasa de, por ejemplo, el 13%, si no se está dispuesto a inmovilizar el dinero por al menos cinco meses.
LA ESTRATEGIA DEL CENTRAL.- El Central va más allá que los bancos en la estrategia de bajar las tasas: ayer pagó una tasa del 2,1% anual por las Lebac a 33 días de plazo y volvió a marcar un nuevo mínimo, realmente lejos de la tasa de 125% anual que pagaba en las primeras licitaciones de letras, allá por marzo-abril de 2002.
PLAZOS MUY CORTOS.- El problema, para los bancos y en menor medida para el Central, es que hay una fuerte concentración de depósitos a plazos muy cortos, lo que en cierta forma traba la capacidad de los bancos de utilizar ese dinero para regenerar el mercado del crédito. Sobre un total de 39.400 millones de pesos colocados a plazo fijo, el 51% están colocados a 30 días. Y solo el 15% (5.700 millones) están depositados a plazos que van de los 90 a los 120 días.
POCAS CHANCES DEL DOLAR.- Buena parte de la liquidez del sistema se explica porque los ahorristas perciben que el dólar no tiene chances de dispararse. De hecho, como por ahora pareciera que la divisa tiene más posibilidades de bajar que de subir, los bancos perciben que la gente vende sus dólares para hacerse de pesos.
POCA DEMANDA DE CREDITOS.- Las entidades recortan las tasas pero la demanda de créditos sigue frenada, porque los precios de los bienes subieron mucho más que los salarios y hace falta endeudarse más para comprarlos. Para sacarle alguna ganancia a la gran cantidad de pesos que tienen depositados, los bancos empiezan a ofrecer más alternativas de créditos. Hacen foco en los de corto y mediano plazo: primero se animaron con los personales, y ahora los prendarios, para comprar autos cero kilómetro y usados. Para los hipotecarios, a más largo plazo, la demanda es casi inexistente.
BANCOS EN CAMPAÑA.- Conseguir clientes que les pidan plata les resulta crucial. De lo contrario, a muchos bancos les será muy difícil sacar el "rojo" de sus balances. Un banco de capitales españoles anunció una línea de préstamos prendarios a intereses que van del 16 al 19% anual, "la tasa más baja en 10 años", según se dijo. Otro banco lanzará una campaña centrada en el fútbol y en su disposición a "salir a la cancha" nuevamente, después de la fuerte crisis que soportó por la salida de depósitos. Para los analistas, la movida de los bancos es una clara señal de que parecen dispuestos a reabrir líneas de préstamos o a reducir las tasas de las que ya se ofrecen.
PROBLEMAS DE PRECIOS.- Sólo con la baja de tasas no alcanza. Hay un problema de precios. Y un crédito prendario explica este problema. En la convertibilidad, un auto promedio valía 20.000 pesos. Por un crédito a 3 años por 10.000 pesos, el deudor debía pagar cuotas de 353 pesos. Hoy, ese mismo auto cuesta al menos 40.000 pesos. Si el crédito por la mitad del auto se mantiene a tres años, la cuota se duplica a 706 pesos. Entonces salta el problema de la relación cuota-ingreso.
PREFERENCIA POR MONTOS PEQUEÑOS.- Otro dato sorprendente es que los bancos pagan más tasas por los pequeños montos (hasta 100.000 pesos) que por sumas mayores (depósitos corporativos). La explicación es que los bancos prefieren recuperar a los ahorristas, es decir a los clientes de la banca minorista, que es con quienes hoy pueden hacer más negocios, como un préstamo, el uso de una tarjeta de crédito o de débito o la contratación de un seguro. En rigor, para conseguir tasas de dos dígitos por colocaciones a plazo fijo, hay que rastrear muy bien la oferta de los bancos, y es raro obtener una tasa de, por ejemplo, el 13%, si no se está dispuesto a inmovilizar el dinero por al menos cinco meses.
LA ESTRATEGIA DEL CENTRAL.- El Central va más allá que los bancos en la estrategia de bajar las tasas: ayer pagó una tasa del 2,1% anual por las Lebac a 33 días de plazo y volvió a marcar un nuevo mínimo, realmente lejos de la tasa de 125% anual que pagaba en las primeras licitaciones de letras, allá por marzo-abril de 2002.
PLAZOS MUY CORTOS.- El problema, para los bancos y en menor medida para el Central, es que hay una fuerte concentración de depósitos a plazos muy cortos, lo que en cierta forma traba la capacidad de los bancos de utilizar ese dinero para regenerar el mercado del crédito. Sobre un total de 39.400 millones de pesos colocados a plazo fijo, el 51% están colocados a 30 días. Y solo el 15% (5.700 millones) están depositados a plazos que van de los 90 a los 120 días.
POCAS CHANCES DEL DOLAR.- Buena parte de la liquidez del sistema se explica porque los ahorristas perciben que el dólar no tiene chances de dispararse. De hecho, como por ahora pareciera que la divisa tiene más posibilidades de bajar que de subir, los bancos perciben que la gente vende sus dólares para hacerse de pesos.
POCA DEMANDA DE CREDITOS.- Las entidades recortan las tasas pero la demanda de créditos sigue frenada, porque los precios de los bienes subieron mucho más que los salarios y hace falta endeudarse más para comprarlos. Para sacarle alguna ganancia a la gran cantidad de pesos que tienen depositados, los bancos empiezan a ofrecer más alternativas de créditos. Hacen foco en los de corto y mediano plazo: primero se animaron con los personales, y ahora los prendarios, para comprar autos cero kilómetro y usados. Para los hipotecarios, a más largo plazo, la demanda es casi inexistente.
BANCOS EN CAMPAÑA.- Conseguir clientes que les pidan plata les resulta crucial. De lo contrario, a muchos bancos les será muy difícil sacar el "rojo" de sus balances. Un banco de capitales españoles anunció una línea de préstamos prendarios a intereses que van del 16 al 19% anual, "la tasa más baja en 10 años", según se dijo. Otro banco lanzará una campaña centrada en el fútbol y en su disposición a "salir a la cancha" nuevamente, después de la fuerte crisis que soportó por la salida de depósitos. Para los analistas, la movida de los bancos es una clara señal de que parecen dispuestos a reabrir líneas de préstamos o a reducir las tasas de las que ya se ofrecen.
PROBLEMAS DE PRECIOS.- Sólo con la baja de tasas no alcanza. Hay un problema de precios. Y un crédito prendario explica este problema. En la convertibilidad, un auto promedio valía 20.000 pesos. Por un crédito a 3 años por 10.000 pesos, el deudor debía pagar cuotas de 353 pesos. Hoy, ese mismo auto cuesta al menos 40.000 pesos. Si el crédito por la mitad del auto se mantiene a tres años, la cuota se duplica a 706 pesos. Entonces salta el problema de la relación cuota-ingreso.







