La erosión afecta el potencial productivo

El 43,5% del territorio provincial presenta niveles de degradación por distintos factores. El desarrollo agrícola y el desmonte tienen gran incidencia en la evolución de los daños.

20 Julio 2003
Año a año, la riqueza de los suelos de Tucumán se pierde por factores naturales, pero también por efecto de la mano del hombre. Así lo sostiene el tucumano Rubén Ignacio Fernández, investigador del Conicet, doctor en Geología y máster en Conservación y Gestión del Medio Natural, de la Universidad Internacional de Andalucía, España.
"Las áreas degradadas en Tucumán, por distintos factores, suman casi un millón de hectáreas, lo que representa el 43,5% de la superficie total de 2,25 millones de hectáreas", dice Fernández. Revela que la situación actual muestra que un 13,7% de la provincia tiene erosión eólica; el 6,6% erosión hídrica, 3,2% elevación de la napa freática cercana a la superficie; el 8,2% anegamiento, el 4,4% inundaciones periódicas incontroladas y el 7,3% degradación por riego ineficiente.
Fernández afirma que el 40% de la superficie provincial está erosionado (800.000 hectáreas), calculándose pérdidas de suelo anuales superiores a las 60 toneladas en el Valle de Tafí (zona valliserrana al oeste de San Miguel de Tucumán). Asimismo, en el pedemonte y zonas más altas de las cuencas de los principales ríos que bajan hacia el este y confluyen en el Salí, la erosión ha afectado a más de 400.000 hectáreas, con grandes pérdidas económicas y de vidas humanas, por inundaciones y aluviones. Dicha situación ha menoscabado la resistencia y autorecuperación ecológica de los ecosistemas de montaña, transformando las zonas mencionadas en áreas de emergencia.
Carlos Saravia Toledo, de la Fundación para el Desarrollo del Chaco y de Ecodesarrollo Salta SA, señala que en la región conocida como "Chaco-salteño" la agricultura a secano para granos, fundamentalmente de maíz, poroto y soja, ocupa actualmente la mayor parte del área de transición entre Chaco y Selva boliviano-tucumana (umbral del Chaco) de la provincia, cuya mayor expansión se produjo en los últimos 30 años. Remarca que el desarrollo agrícola implicó el desmonte de alrededor de 650.000 ha de bosques, proceso que, analizado desde un punto de vista económico, ha resultado altamente positivo para la provincia por la generación de fuentes de trabajo y el fortalecimiento de pueblos y ciudades, cuyas economías giran entorno de la actividad agrícola, aunque la eliminación del bosque haya significado una importante pérdida de flora y fauna.
Fernández indica que,entre las décadas del 70 y del 90 se desmontaron casi 400.000 hectáreas de bosques naturales (casi el 18% de la superficie total provincial): mientras que hacia el este, se deforesta paulatinamente con el avance de la frontera agrícola. Se sabe que solamente se forestaron un poco más de 5000 hectáreas (apenas el 0,22 % de la superficie provincial).
Según informes de la Dirección Provincial de Recursos Naturales (DPRN) de las 2,25 millones de hectáreas provinciales, un poco más del 43% no es utilizable por presentar importantes limitaciones: procesos de erosión en gran escala, contaminación de aguas superficiales y subterráneas (hiroarsenicismo en el este), salinización ?alcalinización de suelos, etc., con fuerte impacto en la vida animal, vegetal y humana. "Como resultados de estos procesos (especialmente en la zona centro-este de la llanura tucumana), se produce una tasa negativa de rentabilidad de los recursos naturales", advierte Fernández.

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