13 Octubre 2011 Seguir en 
COPIAPO, Chile.- Felicidad, euforia y gloria. Fueron muchos los sentimientos que recorrieron las venas de millones de personas en todo el mundo, que hicieron fuerza para que cada uno de los 33 mineros fuera rescatado ileso de su calvario que duró 17 días. Hoy, 13 de octubre, se cumple un año desde aquel histórico rescate.
En Copiapó, ciudad que alberga la poco célebre mina San José, habrá distintos actos para conmemorar el aniversario del suceso que conmovió a todo y que se convirtió en un acontecimiento televisivo, seguido por mil millones de espectadores. Incluso se proyectará el preestreno de "¡33!", la película basada en el suceso. Un dato curioso: Sebastián Piñera, presidente de Chile, no acudirá al homenaje.
Todo comenzó el 5 de agosto, cuando un derrumbe enterró 700 metros bajo tierra a las 33 almas. Las esperanzas de vida eran casi nulas, sin embargo, luego de dos semanas de perforaciones, una cámara logró captar los rostros de los trabajadores. Minutos después, un pequeño pedazo de papel subió desde las profundidas con la mejor de las noticias: "Estamos bien en el refugio los 33". Una nueva etapa comenzaba desde ahí.
La renovada esperanza se vino abajo cuando los rescatistas dieron un plazo estimativo de rescate de tres meses. Pasó el Bicentenario chileno, y los mineros seguían esperando. El rescate comenzó en la medianoche del 13 de octubre. A las 00:10, el primer minero salió a la superficie. En total, la operación duró 22 horas, contrario a las 48 que había anunciado el ministro de Minería chileno, Laurence Golborne. El hecho tuvo un rating similar al del más concurrido evento deportivo. El mundo se pegó al televisor para ser testigo de un acontecimiento sin precedentes.
La sobreexposición mediática le valió una serie de regalos al grupo. Dinero, éxito, viajes y reuniones con figuras importantes, como el mismísimo presidente Piñera, hicieron parecer que la vida seguíría mejor que antes.
Sin embargo, pasó el rescate, pasó el tiempo, pasó la gloria. También lo hicieron las oportunidades. Lejos de vivir en plenitud, luego de ser convertidos en héroes por la sociedad, la mayoría de los 33 no goza de un trabajo. Los traumas físicos y, principalmente psicológicos, hacen temer a las empresas, negándoles un lugar entre sus líneas.
El 13 de octubre no es un día de fiesta para los 33 mineros chilenos. Por el contrario, la fecha marcó un antes y un después en sus vidas. El ahora, por lo pronto, demanda un futuro mejor. Seguramente, muchos añoran el antes. (Especial)
En Copiapó, ciudad que alberga la poco célebre mina San José, habrá distintos actos para conmemorar el aniversario del suceso que conmovió a todo y que se convirtió en un acontecimiento televisivo, seguido por mil millones de espectadores. Incluso se proyectará el preestreno de "¡33!", la película basada en el suceso. Un dato curioso: Sebastián Piñera, presidente de Chile, no acudirá al homenaje.
Todo comenzó el 5 de agosto, cuando un derrumbe enterró 700 metros bajo tierra a las 33 almas. Las esperanzas de vida eran casi nulas, sin embargo, luego de dos semanas de perforaciones, una cámara logró captar los rostros de los trabajadores. Minutos después, un pequeño pedazo de papel subió desde las profundidas con la mejor de las noticias: "Estamos bien en el refugio los 33". Una nueva etapa comenzaba desde ahí.
La renovada esperanza se vino abajo cuando los rescatistas dieron un plazo estimativo de rescate de tres meses. Pasó el Bicentenario chileno, y los mineros seguían esperando. El rescate comenzó en la medianoche del 13 de octubre. A las 00:10, el primer minero salió a la superficie. En total, la operación duró 22 horas, contrario a las 48 que había anunciado el ministro de Minería chileno, Laurence Golborne. El hecho tuvo un rating similar al del más concurrido evento deportivo. El mundo se pegó al televisor para ser testigo de un acontecimiento sin precedentes.
La sobreexposición mediática le valió una serie de regalos al grupo. Dinero, éxito, viajes y reuniones con figuras importantes, como el mismísimo presidente Piñera, hicieron parecer que la vida seguíría mejor que antes.
Sin embargo, pasó el rescate, pasó el tiempo, pasó la gloria. También lo hicieron las oportunidades. Lejos de vivir en plenitud, luego de ser convertidos en héroes por la sociedad, la mayoría de los 33 no goza de un trabajo. Los traumas físicos y, principalmente psicológicos, hacen temer a las empresas, negándoles un lugar entre sus líneas.
El 13 de octubre no es un día de fiesta para los 33 mineros chilenos. Por el contrario, la fecha marcó un antes y un después en sus vidas. El ahora, por lo pronto, demanda un futuro mejor. Seguramente, muchos añoran el antes. (Especial)







