En la entrega de los diplomas hubo clima de octubre peronista

Los candidatos que se impusieron en las elecciones asistieron a un acto en el San Martín . Luego de la pelea interna en el oficialismo, los políticos victoriosos se vieron las caras. Entre aplausos y reprobaciones

AMIGOS SON LOS AMIGOS. El titular de la Corte, Antonio Estofán, le entregó el diploma a José Alperovich. SECRETARIA DE PRENSA Y DIFUSION
AMIGOS SON LOS AMIGOS. El titular de la Corte, Antonio Estofán, le entregó el diploma a José Alperovich. SECRETARIA DE PRENSA Y DIFUSION
Por Redacción Política 13 Octubre 2011
El impecable recinto esperó vacío y silencioso durante algunos minutos. Pero, pasadas las 11.30, todos los rincones del Teatro San Martín se colmaron de ruido y política. En ese lugar, la Junta Electoral Provincial (JEP) realizó ayer la entrega de certificados a los candidatos electos en los comicios provinciales del 28 de agosto.

El acto, presidido por las autoridades de la JEP, resultó rápido y más emotivo de lo esperado. Los políticos cruzaron abrazos y felicitaciones, pero también midieron el nivel de adhesión que tienen entre sus pares. Ocurre que este es el primer encuentro público que reunió a prácticamente todos los ganadores, tras una contienda electoral marcada por las feroces internas dentro del propio oficialismo.

Ovacionados y olvidados

Pasadas las 11, el gobernador, José Alperovich, llegó como una tromba junto a prácticamente todos sus ministros, colaboradores y familiares. Con él arribaron también su esposa, Beatriz Rojkés; el vicegobernador electo, Juan Manzur y el intendente capitalino, Domingo Amaya. Pocas sillas quedaron vacías en la sala principal y los palcos. Inclusive, las bandejas superiores, destinadas al público, permanecieron repletas de simpatizantes y funcionarios provinciales de menor rango. Por ejemplo, los intendentes de Las Talitas (Luis Morghenstein) y de Banda del Río Salí (Zacarías Khoder) ubicaron en los pisos más altos a grupos numerosos de punteros y dirigentes.

El secretario electoral, Darío Almaraz, inauguró la ceremonia leyendo las actas de proclamación. En ese documento se dejó en claro que existen dos amparos presentados en la Justicia y que, por derivación de uno de ellos, quedó suspendida la proclamación del concejal número 18 de la capital (Claudio Morata). También se consignó que una urna de San Miguel de Tucumán fue anulada.

Luego, comenzaron a nombrar a los ganadores por categoría; es decir, al gobernador y vicegobernador; a los 49 legisladores y a los 19 intendentes que cumplirán el mandato 2011-2015. Algunos fueron aplaudidos de pie y otros, apenas recibieron el sonido de un par de palmas. Pero, sin dudas, los viejos peronistas se robaron la simpatía del auditorio.

El primer turno para subir al escenario fue para la fórmula gubernamental. Al escuchar el apellido Alperovich, el público estalló en aplausos y gritos de aliento. Una vez en la tarima, y tras abrazarse largamente con su amigo Antonio Estofán (presidente de la JEP), el primer mandatario no se privó de blandir su certificado con la mano en alto ni de tirar besos al público. Los vítores fueron tan prolongados (hasta que Alperovich volvió a su butaca) que incluso opacaron la entrega a Manzur. Sólo los ubicados en las primeras filas se percataron de que el ministro de Salud de la Nación ya había subido al escenario.

Midiendo fuerzas

Lo mismo ocurrió con Beatriz Ávila y Armando Cortalezzi, cabezas de los principales acoples amayistas y alperovichistas, respectivamente, una vez que comenzaron a nombrarse a los miembros de la próxima Legislatura. Ella fue halagada por un nutrido grupo de seguidores que estaba en un palco y que siguió gritándole aún cuando ella se abrazaba con Alperovich y, luego, con Amaya. La entrega de certificados a Cortalezzi quedó desdibujada. Las ovaciones unánimes que ensordecieron a los presentes fueron para los legisladores electos Alberto Herrera, Osvaldo Jaldo, Sergio Mansilla y Carlos Isa Assán.

Al inicio de la lista de intendentes, Amaya acaparó los aplausos. El jefe municipal se plantó en el escenario y durante varios minutos, con énfasis, dibujó con sus dedos la emblemática "V" peronista. Una vez que descendió, varios dirigentes se agolparon para saludarlo.

Entre los opositores que cosecharon respetuosos -aunque menos fervientes- aplausos estuvieron los radicales Silvia Elías de Pérez y Federico Romano Norri; y el demócrata cristiano José Páez. No corrieron la misma suerte Ricardo Bussi (Fuerza Republicana) y Ariel García (UCR). El republicano recibió algunos silbidos y abucheos que fueron aplacados rápidamente. Mientras que el radical, una vez en la tarima, unió sus manos en el tradicional gesto alfonsinista y recibió como respuesta varios gritos de "¡Viva el peronismo!".

El cierre del acto fue copado por la mayoría. La marcha peronista, que sobrevoló durante todo el encuentro, bajó desde las bandejas superiores y fue celebrada con fervor por las nuevas autoridades.

El acto, presidido por las autoridades de la JEP, resultó rápido y más emotivo de lo esperado. Los políticos cruzaron abrazos y felicitaciones, pero también midieron el nivel de adhesión que tienen entre sus pares. Ocurre que este es el primer encuentro público que reunió a prácticamente todos los ganadores, tras una contienda electoral marcada por las feroces internas dentro del propio oficialismo.

Ovacionados y olvidados

Pasadas las 11, el gobernador, José Alperovich, llegó como una tromba junto a prácticamente todos sus ministros, colaboradores y familiares. Con él arribaron también su esposa, Beatriz Rojkés; el vicegobernador electo, Juan Manzur y el intendente capitalino, Domingo Amaya. Pocas sillas quedaron vacías en la sala principal y los palcos. Inclusive, las bandejas superiores, destinadas al público, permanecieron repletas de simpatizantes y funcionarios provinciales de menor rango. Por ejemplo, los intendentes de Las Talitas (Luis Morghenstein) y de Banda del Río Salí (Zacarías Khoder) ubicaron en los pisos más altos a grupos numerosos de punteros y dirigentes.

El secretario electoral, Darío Almaraz, inauguró la ceremonia leyendo las actas de proclamación. En ese documento se dejó en claro que existen dos amparos presentados en la Justicia y que, por derivación de uno de ellos, quedó suspendida la proclamación del concejal número 18 de la capital (Claudio Morata). También se consignó que una urna de San Miguel de Tucumán fue anulada.

Luego, comenzaron a nombrar a los ganadores por categoría; es decir, al gobernador y vicegobernador; a los 49 legisladores y a los 19 intendentes que cumplirán el mandato 2011-2015. Algunos fueron aplaudidos de pie y otros, apenas recibieron el sonido de un par de palmas. Pero, sin dudas, los viejos peronistas se robaron la simpatía del auditorio.

El primer turno para subir al escenario fue para la fórmula gubernamental. Al escuchar el apellido Alperovich, el público estalló en aplausos y gritos de aliento. Una vez en la tarima, y tras abrazarse largamente con su amigo Antonio Estofán (presidente de la JEP), el primer mandatario no se privó de blandir su certificado con la mano en alto ni de tirar besos al público. Los vítores fueron tan prolongados (hasta que Alperovich volvió a su butaca) que incluso opacaron la entrega a Manzur. Sólo los ubicados en las primeras filas se percataron de que el ministro de Salud de la Nación ya había subido al escenario.

Midiendo fuerzas

Lo mismo ocurrió con Beatriz Ávila y Armando Cortalezzi, cabezas de los principales acoples amayistas y alperovichistas, respectivamente, una vez que comenzaron a nombrarse a los miembros de la próxima Legislatura. Ella fue halagada por un nutrido grupo de seguidores que estaba en un palco y que siguió gritándole aún cuando ella se abrazaba con Alperovich y, luego, con Amaya. La entrega de certificados a Cortalezzi quedó desdibujada. Las ovaciones unánimes que ensordecieron a los presentes fueron para los legisladores electos Alberto Herrera, Osvaldo Jaldo, Sergio Mansilla y Carlos Isa Assán.

Al inicio de la lista de intendentes, Amaya acaparó los aplausos. El jefe municipal se plantó en el escenario y durante varios minutos, con énfasis, dibujó con sus dedos la emblemática "V" peronista. Una vez que descendió, varios dirigentes se agolparon para saludarlo.

Entre los opositores que cosecharon respetuosos -aunque menos fervientes- aplausos estuvieron los radicales Silvia Elías de Pérez y Federico Romano Norri; y el demócrata cristiano José Páez. No corrieron la misma suerte Ricardo Bussi (Fuerza Republicana) y Ariel García (UCR). El republicano recibió algunos silbidos y abucheos que fueron aplacados rápidamente. Mientras que el radical, una vez en la tarima, unió sus manos en el tradicional gesto alfonsinista y recibió como respuesta varios gritos de "¡Viva el peronismo!".

El cierre del acto fue copado por la mayoría. La marcha peronista, que sobrevoló durante todo el encuentro, bajó desde las bandejas superiores y fue celebrada con fervor por las nuevas autoridades.

El acto, presidido por las autoridades de la JEP, resultó rápido y más emotivo de lo esperado. Los políticos cruzaron abrazos y felicitaciones, pero también midieron el nivel de adhesión que tienen entre sus pares. Ocurre que este es el primer encuentro público que reunió a prácticamente todos los ganadores, tras una contienda electoral marcada por las feroces internas dentro del propio oficialismo.

Ovacionados y olvidados

Pasadas las 11, el gobernador, José Alperovich, llegó como una tromba junto a prácticamente todos sus ministros, colaboradores y familiares. Con él arribaron también su esposa, Beatriz Rojkés; el vicegobernador electo, Juan Manzur y el intendente capitalino, Domingo Amaya. Pocas sillas quedaron vacías en la sala principal y los palcos. Inclusive, las bandejas superiores, destinadas al público, permanecieron repletas de simpatizantes y funcionarios provinciales de menor rango. Por ejemplo, los intendentes de Las Talitas (Luis Morghenstein) y de Banda del Río Salí (Zacarías Khoder) ubicaron en los pisos más altos a grupos numerosos de punteros y dirigentes.

El secretario electoral, Darío Almaraz, inauguró la ceremonia leyendo las actas de proclamación. En ese documento se dejó en claro que existen dos amparos presentados en la Justicia y que, por derivación de uno de ellos, quedó suspendida la proclamación del concejal número 18 de la capital (Claudio Morata). También se consignó que una urna de San Miguel de Tucumán fue anulada.

Luego, comenzaron a nombrar a los ganadores por categoría; es decir, al gobernador y vicegobernador; a los 49 legisladores y a los 19 intendentes que cumplirán el mandato 2011-2015. Algunos fueron aplaudidos de pie y otros, apenas recibieron el sonido de un par de palmas. Pero, sin dudas, los viejos peronistas se robaron la simpatía del auditorio.

El primer turno para subir al escenario fue para la fórmula gubernamental. Al escuchar el apellido Alperovich, el público estalló en aplausos y gritos de aliento. Una vez en la tarima, y tras abrazarse largamente con su amigo Antonio Estofán (presidente de la JEP), el primer mandatario no se privó de blandir su certificado con la mano en alto ni de tirar besos al público. Los vítores fueron tan prolongados (hasta que Alperovich volvió a su butaca) que incluso opacaron la entrega a Manzur. Sólo los ubicados en las primeras filas se percataron de que el ministro de Salud de la Nación ya había subido al escenario.

Midiendo fuerzas

Lo mismo ocurrió con Beatriz Ávila y Armando Cortalezzi, cabezas de los principales acoples amayistas y alperovichistas, respectivamente, una vez que comenzaron a nombrarse a los miembros de la próxima Legislatura. Ella fue halagada por un nutrido grupo de seguidores que estaba en un palco y que siguió gritándole aún cuando ella se abrazaba con Alperovich y, luego, con Amaya. La entrega de certificados a Cortalezzi quedó desdibujada. Las ovaciones unánimes que ensordecieron a los presentes fueron para los legisladores electos Alberto Herrera, Osvaldo Jaldo, Sergio Mansilla y Carlos Isa Assán.

Al inicio de la lista de intendentes, Amaya acaparó los aplausos. El jefe municipal se plantó en el escenario y durante varios minutos, con énfasis, dibujó con sus dedos la emblemática "V" peronista. Una vez que descendió, varios dirigentes se agolparon para saludarlo.

Entre los opositores que cosecharon respetuosos -aunque menos fervientes- aplausos estuvieron los radicales Silvia Elías de Pérez y Federico Romano Norri; y el demócrata cristiano José Páez. No corrieron la misma suerte Ricardo Bussi (Fuerza Republicana) y Ariel García (UCR). El republicano recibió algunos silbidos y abucheos que fueron aplacados rápidamente. Mientras que el radical, una vez en la tarima, unió sus manos en el tradicional gesto alfonsinista y recibió como respuesta varios gritos de "¡Viva el peronismo!".

El cierre del acto fue copado por la mayoría. La marcha peronista, que sobrevoló durante todo el encuentro, bajó desde las bandejas superiores y fue celebrada con fervor por las nuevas autoridades.

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