Juego de especulaciones

Por Redacción Política 13 Octubre 2011
Por Gabriel Profiti - Columnista de NA

BUENOS AIRES.- En menos de dos semanas el nuevo mapa político de la Argentina quedará diseñado con una homogeneidad nunca vista desde la recuperación de la democracia. El dibujo mostrará una veintena de provincias alineadas con la Casa Rosada frente a cuatro o, a lo sumo cinco, distritos electorales del arco opositor, más un Congreso nacional muy favorable al kirchnerismo, aunque no monocromático. A no ser por alguna campanada sorpresiva, la única intriga en torno a las nueve elecciones para gobernador que se harán junto con las presidenciales del 23 está puesta en Mendoza, donde la UCR aspira a quedarse con el poder que ostenta el PJ.

La oposición sólo dominará la Ciudad de Buenos Aires, bastión del PRO; Santa Fe, bajo el dominio del Frente Amplio Progresista; San Luis, con el atenuante de que ya no gobernará un Rodríguez Saá; y Corrientes, que está en manos del radical Ricardo Colombi y elegirá gobernador dentro de dos años.

Este compendio merece dos aclaraciones. Colombi ya dio señales de querer volver a ser un radical K para asegurar su supervivencia y Alberto Rodríguez Saá dijo que espera que la relación entre la Casa Rosada y San Luis mejore durante el más que probable mandato de su actual jefe de Gabinete, Claudio Poggi. En el Congreso, el oficialismo orillará el quórum propio en Diputados, pero seguramente se nutrirá con legisladores que comenzarán el nuevo período como "independientes", muchos de ellos enrolados en el Peronismo Federal. En el Senado requerirá de aliados, pero también estará mucho más holgado que ahora.

Este rebalanceo legislativo ya quedó en evidencia con la sesión de esta semana en la que la oposición solo junto 85 legisladores -un tercio- para tratar de subir el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y volverá a quedar en evidencia cuando se vote y apruebe el Presupuesto 2012.

Elisa Carrió volvió a hacer blanco en un debate que se había anticipado a principios de año, sobre una reforma constitucional para permitir la continuidad de Cristina en el poder. Con este criterio el oficialismo podría buscar una reforma para establecer la reelección indefinida del presidente o directamente cambiar a un sistema parlamentario y que la mandataria se convierta en primer ministro.

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