12 Octubre 2011 Seguir en 
SIRTE.- Fuerzas del nuevo Gobierno de Libia aseguraron ayer haber cercado a uno de los hijos de Muamar Gaddafi en el centro de la ciudad natal del depuesto líder, pero admitieron que una fuerte resistencia los mantenía a raya y les impedía el ataque final.
Tras semanas de enfrentamientos, los miembros del Consejo Nacional de Transición (CNT) tomaron la mayor parte de la ciudad, ocuparon la Jefatura de Policía, y confinaron a los leales a Gaddafi a barrios del norte, cerca de la costa mediterránea.
El cerco le impediría la huída a Mutassim Gaddafi, el asesor de seguridad nacional de su padre, cuyo paradero es desconocido. Decenas de combatientes del CNT celebraban con disparos al aire el control de la ciudad, de valor sobre todo simbólico. "Está casi logrado (el dominio completo), ya no queda nada más", aseveró el comandante de los rebeldes, Nasser al Mgasbi.
Las dependencias policiales fueron saqueadas y se destruyeron afiches y pinturas con imágenes del ex mandatario.
El Ejército insurgente avanzó también contra el enclave de Bani Walid, el segundo y último bastión gaddafista, donde se cree que siguen escondidos altos funcionarios del antiguo régimen. Decenas de civiles abandonaban el lugar. "No hay agua ni electricidad. Hay mercenarios y milicianos en las calles", dijo un hombre que conducía un auto con cuatro mujeres que llevaban el velo musulmán.
Fuentes médicas de las dos ciudades señalaron que la situación sanitaria es "miserable", lo que agrava la emergencia social. En el hospital de Sirte sólo hay cuatro médicos y el número de heridos aumenta exponencialmente, denunció el doctor Abdullah Breiga . El Comité Internacional de la Cruz Roja advirtió sobre una emergencia médica en la ciudad. "Hay falta de personal médico, de equipamiento, medicina y no hay electricidad", dijo Dibeh Fakhr, de la Cruz Roja.
El nuevo Gobierno anunció la creación de un comité para examinar todos los contratos petroleros de la era Gaddafi, para revelar la magnitud de su corrupción. "Todo lo que aparezca será investigado y publicado", prometió el ministro de Petróleo y Finanzas, Ali Tarhouni. (Reuters-AFP-DPA)
Tras semanas de enfrentamientos, los miembros del Consejo Nacional de Transición (CNT) tomaron la mayor parte de la ciudad, ocuparon la Jefatura de Policía, y confinaron a los leales a Gaddafi a barrios del norte, cerca de la costa mediterránea.
El cerco le impediría la huída a Mutassim Gaddafi, el asesor de seguridad nacional de su padre, cuyo paradero es desconocido. Decenas de combatientes del CNT celebraban con disparos al aire el control de la ciudad, de valor sobre todo simbólico. "Está casi logrado (el dominio completo), ya no queda nada más", aseveró el comandante de los rebeldes, Nasser al Mgasbi.
Las dependencias policiales fueron saqueadas y se destruyeron afiches y pinturas con imágenes del ex mandatario.
El Ejército insurgente avanzó también contra el enclave de Bani Walid, el segundo y último bastión gaddafista, donde se cree que siguen escondidos altos funcionarios del antiguo régimen. Decenas de civiles abandonaban el lugar. "No hay agua ni electricidad. Hay mercenarios y milicianos en las calles", dijo un hombre que conducía un auto con cuatro mujeres que llevaban el velo musulmán.
Fuentes médicas de las dos ciudades señalaron que la situación sanitaria es "miserable", lo que agrava la emergencia social. En el hospital de Sirte sólo hay cuatro médicos y el número de heridos aumenta exponencialmente, denunció el doctor Abdullah Breiga . El Comité Internacional de la Cruz Roja advirtió sobre una emergencia médica en la ciudad. "Hay falta de personal médico, de equipamiento, medicina y no hay electricidad", dijo Dibeh Fakhr, de la Cruz Roja.
El nuevo Gobierno anunció la creación de un comité para examinar todos los contratos petroleros de la era Gaddafi, para revelar la magnitud de su corrupción. "Todo lo que aparezca será investigado y publicado", prometió el ministro de Petróleo y Finanzas, Ali Tarhouni. (Reuters-AFP-DPA)
Tras semanas de enfrentamientos, los miembros del Consejo Nacional de Transición (CNT) tomaron la mayor parte de la ciudad, ocuparon la Jefatura de Policía, y confinaron a los leales a Gaddafi a barrios del norte, cerca de la costa mediterránea.
El cerco le impediría la huída a Mutassim Gaddafi, el asesor de seguridad nacional de su padre, cuyo paradero es desconocido. Decenas de combatientes del CNT celebraban con disparos al aire el control de la ciudad, de valor sobre todo simbólico. "Está casi logrado (el dominio completo), ya no queda nada más", aseveró el comandante de los rebeldes, Nasser al Mgasbi.
Las dependencias policiales fueron saqueadas y se destruyeron afiches y pinturas con imágenes del ex mandatario.
El Ejército insurgente avanzó también contra el enclave de Bani Walid, el segundo y último bastión gaddafista, donde se cree que siguen escondidos altos funcionarios del antiguo régimen. Decenas de civiles abandonaban el lugar. "No hay agua ni electricidad. Hay mercenarios y milicianos en las calles", dijo un hombre que conducía un auto con cuatro mujeres que llevaban el velo musulmán.
Fuentes médicas de las dos ciudades señalaron que la situación sanitaria es "miserable", lo que agrava la emergencia social. En el hospital de Sirte sólo hay cuatro médicos y el número de heridos aumenta exponencialmente, denunció el doctor Abdullah Breiga . El Comité Internacional de la Cruz Roja advirtió sobre una emergencia médica en la ciudad. "Hay falta de personal médico, de equipamiento, medicina y no hay electricidad", dijo Dibeh Fakhr, de la Cruz Roja.
El nuevo Gobierno anunció la creación de un comité para examinar todos los contratos petroleros de la era Gaddafi, para revelar la magnitud de su corrupción. "Todo lo que aparezca será investigado y publicado", prometió el ministro de Petróleo y Finanzas, Ali Tarhouni. (Reuters-AFP-DPA)
Tras semanas de enfrentamientos, los miembros del Consejo Nacional de Transición (CNT) tomaron la mayor parte de la ciudad, ocuparon la Jefatura de Policía, y confinaron a los leales a Gaddafi a barrios del norte, cerca de la costa mediterránea.
El cerco le impediría la huída a Mutassim Gaddafi, el asesor de seguridad nacional de su padre, cuyo paradero es desconocido. Decenas de combatientes del CNT celebraban con disparos al aire el control de la ciudad, de valor sobre todo simbólico. "Está casi logrado (el dominio completo), ya no queda nada más", aseveró el comandante de los rebeldes, Nasser al Mgasbi.
Las dependencias policiales fueron saqueadas y se destruyeron afiches y pinturas con imágenes del ex mandatario.
El Ejército insurgente avanzó también contra el enclave de Bani Walid, el segundo y último bastión gaddafista, donde se cree que siguen escondidos altos funcionarios del antiguo régimen. Decenas de civiles abandonaban el lugar. "No hay agua ni electricidad. Hay mercenarios y milicianos en las calles", dijo un hombre que conducía un auto con cuatro mujeres que llevaban el velo musulmán.
Fuentes médicas de las dos ciudades señalaron que la situación sanitaria es "miserable", lo que agrava la emergencia social. En el hospital de Sirte sólo hay cuatro médicos y el número de heridos aumenta exponencialmente, denunció el doctor Abdullah Breiga . El Comité Internacional de la Cruz Roja advirtió sobre una emergencia médica en la ciudad. "Hay falta de personal médico, de equipamiento, medicina y no hay electricidad", dijo Dibeh Fakhr, de la Cruz Roja.
El nuevo Gobierno anunció la creación de un comité para examinar todos los contratos petroleros de la era Gaddafi, para revelar la magnitud de su corrupción. "Todo lo que aparezca será investigado y publicado", prometió el ministro de Petróleo y Finanzas, Ali Tarhouni. (Reuters-AFP-DPA)







