10 Octubre 2011 Seguir en 
LIMA, Perú.- Uno de los 33 mineros chilenos atrapados durante 69 días a 700 metros de profundidad sostuvo que durante las primeras 17 jornadas en el fondo de la mina, cuando estaban al borde de la inanición, algunos pensaron en comerse al que muriera primero, informó el sitio de noticias Terraperú.com
La revelación la hizo Samuel Avalos entrevistado para un documental producido por Televisión Nacional y la BBC, la televisión pública británica, y transmitido por la estación local, a tres días del primer aniversario del rescate de los "33", como son conocidos mundialmente.
El documental se centró en los primeros 17 días de encierro al fondo del socavón, cuando en la superficie no se sabía si estaban todos vivos ?la menor de las posibilidades? muertos o si había sobrevivientes. Era muy esperado porque los mineros hicieron un pacto de no revelar qué había sucedido en ese tiempo, hasta hoy.
Los mineros alcanzaron a huir al fondo de la mina cuando empezó el derrumbe, el 5 de agosto de 2010, en San José. Allí permanecieron en el llamado refugio, una especie de pequeña habitación de roca, con una mesa y un cajón que debía contener alimentos para que todos pudieran alimentarse al menos por dos días.
Pero la realidad era distinta a la teoría y sólo encontraron algunos paquetes de galleta, leche, y unas pocas latas de pescado. Al principio comieron a diario, pero al percatarse que el rescate demoraría, racionaron al máximo las raciones y hacia el final de esos 17 días de pesadilla, sólo comían una pequeña cucharada de pescado. Todos habían bajado muchos kilos, ya presentaban problemas dentales y de hongos en la piel, pues el ambiente en que estaban era un horno con un 90 % de humedad y un promedio de 40º de calor.
La inanición les impedía desplazarse con normalidad en el refugio y en los pocos túneles despejados por los que podían caminar. El grupo no estaba deshidratado porque tenían el agua sucia con que se enfriaban las máquinas.
Avalos dijo que pensaban que, obviamente, la situación era más complicada para los más ancianos, varios de ellos enfermos. "Esto era una suerte de quién caía primero, en eso estábamos, el que caía primero... los demás íbamos a llegar él, igual que los animalitos", afirmó.
La versión de que los mineros habían pensado en comerse a algún compañero había circulado antes, pero siempre fue negada por varios, como Omar Reygadas, quien dijo que cuando se habló del tema durante esos primeros 17 días de encierro, era sólo una broma.
En una nota transmitida en el noticiario central de Televisión Nacional, Reygadas dijo que en broma habían hablado de comerse a su compañero Claudio Yáñez, porque estaba más flaco que los otros mineros. "Era como comerse el marco de una bicicleta, estaba tan delgado", afirmó. (Especial)
La revelación la hizo Samuel Avalos entrevistado para un documental producido por Televisión Nacional y la BBC, la televisión pública británica, y transmitido por la estación local, a tres días del primer aniversario del rescate de los "33", como son conocidos mundialmente.
El documental se centró en los primeros 17 días de encierro al fondo del socavón, cuando en la superficie no se sabía si estaban todos vivos ?la menor de las posibilidades? muertos o si había sobrevivientes. Era muy esperado porque los mineros hicieron un pacto de no revelar qué había sucedido en ese tiempo, hasta hoy.
Los mineros alcanzaron a huir al fondo de la mina cuando empezó el derrumbe, el 5 de agosto de 2010, en San José. Allí permanecieron en el llamado refugio, una especie de pequeña habitación de roca, con una mesa y un cajón que debía contener alimentos para que todos pudieran alimentarse al menos por dos días.
Pero la realidad era distinta a la teoría y sólo encontraron algunos paquetes de galleta, leche, y unas pocas latas de pescado. Al principio comieron a diario, pero al percatarse que el rescate demoraría, racionaron al máximo las raciones y hacia el final de esos 17 días de pesadilla, sólo comían una pequeña cucharada de pescado. Todos habían bajado muchos kilos, ya presentaban problemas dentales y de hongos en la piel, pues el ambiente en que estaban era un horno con un 90 % de humedad y un promedio de 40º de calor.
La inanición les impedía desplazarse con normalidad en el refugio y en los pocos túneles despejados por los que podían caminar. El grupo no estaba deshidratado porque tenían el agua sucia con que se enfriaban las máquinas.
Avalos dijo que pensaban que, obviamente, la situación era más complicada para los más ancianos, varios de ellos enfermos. "Esto era una suerte de quién caía primero, en eso estábamos, el que caía primero... los demás íbamos a llegar él, igual que los animalitos", afirmó.
La versión de que los mineros habían pensado en comerse a algún compañero había circulado antes, pero siempre fue negada por varios, como Omar Reygadas, quien dijo que cuando se habló del tema durante esos primeros 17 días de encierro, era sólo una broma.
En una nota transmitida en el noticiario central de Televisión Nacional, Reygadas dijo que en broma habían hablado de comerse a su compañero Claudio Yáñez, porque estaba más flaco que los otros mineros. "Era como comerse el marco de una bicicleta, estaba tan delgado", afirmó. (Especial)







