10 Octubre 2011 Seguir en 
TRÍPOLI.- La crisis humanitaria es creciente en Libia, y ahora se suma el temor de las familias que no pueden regresar a casa, por temor a ataques en represalia por parte de combatientes antigaddafistas de la cercana Misrata, quienes los acusan de esconder a las tropas del derrocado líder durante el brutal sitio de meses de duración.
En tanto, los combatientes del Consejo Nacional de Transición (CNT) Libio, a cargo interiamente del gobierno, consiguieron ayer grandes avances en las ciudades de Sirte y de Bani Walid, los últimos feudos del derrocado régimen en Libia. La televisión pro rebelde Libya Free señaló que coparon un hall de conferencias clave en la ciudad natal del fugitivo ex mandatario Muammar al Gaddafi, donde éste solía reunirse con líderes árabes y africanos.
Los rebeldes conquistaron también el hospital central de Sirte, desde donde los gaddafistas coordinaban sus últimos planes de combate. "La carretera está ahora abierta para controlar totalmente Sirte", señaló el comandante militar, Mahmud al Fayad, a líderes interinos.
Ayer, los rebeldes anunciaron también el arresto en Sirte de Abdel Rahman Abdel Hamid, sobrino de Gaddafi, que es comandante de una brigada gaddafista en Sirte, que las tropas rebeldes intentan conquistar y mantienen desde el viernes un ataque que sería el definitivo. Las tropas rodearon la ciudad natal de Gaddafi para evitar que huyan los leales al ex mandatario.
Además, los rebeldes lanzaron un ataque sobre Bani Walid, una ciudad en las montañas localizada a 400 km al sureste de Trípoli, donde tomaron el control de amplias partes del aeropuerto y siguen batallando contra "focos de resistencia", según Al Yazira.
Los anteriores intentos de capturar las dos ciudades fracasaron debido a la dura resistencia ofrecida por los gadafistas. El CNT retrasó el anuncio de un nuevo gobierno hasta que todo el país norafricano sea "liberado".
Enemistad
En tanto, los civiles no la pasan bien. En Sirte, se ríen cuando piensan en los combatientes libios que derrocaron a Gaddafi reclamando libertad y justicia. Tantos días de lucha obligaron a muchas familias a huir de la ciudad y, las que se quedaron no tienen comida ni agua, y los enfermes y heridos se mueren en la mayoría de los casos por la falta de remedios y de atención médica en los hospitales.
Varias familias que viven precariamente en las afueras de Sirte, afirman no pueden regresar a sus hogares por temor a ataques en represalia por parte de combatientes del actual gobierno, de la cercana ciudad de Misrata. Las acusan de esconder tropas del derrocado líder y cometer atrocidades durante el brutal sitio de meses de duración.
La ciudad de Tawargha, otrora hogar de miles de personas, ahora está casi desierta, sus ventanas destrozadas, sus tiendas saqueadas y sus murallas manchadas por impactos de bala. Sus habitantes están dispersos por todo Libia, muchos en ciudades como Bengasi y Trípoli. Es una desafío para las actuales autoridades que tratan de unificar el país, ya que los residentes de Tawargha son casi enteramente negros.
Muchos combatientes jóvenes trataron a las personas de piel oscura con sospecha durante la revuelta por los informes de que Gaddafi contrató a mercenarios de Africa subsahariana, pero la disputa entre Tawargha y Misrata parece tener que ver con más con una cuestión racial.
El manejo del CNT de la crisis pasará también por frenar a las milicias mayormente independientes y evitar represalias que puedan avivar el baño de sangre y las venganzas. Las pintadas despectivas en las paredes de Tawargha revelan la posición de los combatientes sobre el retorno de los habitantes: "Tawargha, perros, a 3.000 km en esta dirección", reza la pintada con aerosol en la señal de tránsito, junto a la flecha que apunta al desierto del Sahara. "Antiguamente Tawargha", dice otro. (DPA-Reuters)
En tanto, los combatientes del Consejo Nacional de Transición (CNT) Libio, a cargo interiamente del gobierno, consiguieron ayer grandes avances en las ciudades de Sirte y de Bani Walid, los últimos feudos del derrocado régimen en Libia. La televisión pro rebelde Libya Free señaló que coparon un hall de conferencias clave en la ciudad natal del fugitivo ex mandatario Muammar al Gaddafi, donde éste solía reunirse con líderes árabes y africanos.
Los rebeldes conquistaron también el hospital central de Sirte, desde donde los gaddafistas coordinaban sus últimos planes de combate. "La carretera está ahora abierta para controlar totalmente Sirte", señaló el comandante militar, Mahmud al Fayad, a líderes interinos.
Ayer, los rebeldes anunciaron también el arresto en Sirte de Abdel Rahman Abdel Hamid, sobrino de Gaddafi, que es comandante de una brigada gaddafista en Sirte, que las tropas rebeldes intentan conquistar y mantienen desde el viernes un ataque que sería el definitivo. Las tropas rodearon la ciudad natal de Gaddafi para evitar que huyan los leales al ex mandatario.
Además, los rebeldes lanzaron un ataque sobre Bani Walid, una ciudad en las montañas localizada a 400 km al sureste de Trípoli, donde tomaron el control de amplias partes del aeropuerto y siguen batallando contra "focos de resistencia", según Al Yazira.
Los anteriores intentos de capturar las dos ciudades fracasaron debido a la dura resistencia ofrecida por los gadafistas. El CNT retrasó el anuncio de un nuevo gobierno hasta que todo el país norafricano sea "liberado".
Enemistad
En tanto, los civiles no la pasan bien. En Sirte, se ríen cuando piensan en los combatientes libios que derrocaron a Gaddafi reclamando libertad y justicia. Tantos días de lucha obligaron a muchas familias a huir de la ciudad y, las que se quedaron no tienen comida ni agua, y los enfermes y heridos se mueren en la mayoría de los casos por la falta de remedios y de atención médica en los hospitales.
Varias familias que viven precariamente en las afueras de Sirte, afirman no pueden regresar a sus hogares por temor a ataques en represalia por parte de combatientes del actual gobierno, de la cercana ciudad de Misrata. Las acusan de esconder tropas del derrocado líder y cometer atrocidades durante el brutal sitio de meses de duración.
La ciudad de Tawargha, otrora hogar de miles de personas, ahora está casi desierta, sus ventanas destrozadas, sus tiendas saqueadas y sus murallas manchadas por impactos de bala. Sus habitantes están dispersos por todo Libia, muchos en ciudades como Bengasi y Trípoli. Es una desafío para las actuales autoridades que tratan de unificar el país, ya que los residentes de Tawargha son casi enteramente negros.
Muchos combatientes jóvenes trataron a las personas de piel oscura con sospecha durante la revuelta por los informes de que Gaddafi contrató a mercenarios de Africa subsahariana, pero la disputa entre Tawargha y Misrata parece tener que ver con más con una cuestión racial.
El manejo del CNT de la crisis pasará también por frenar a las milicias mayormente independientes y evitar represalias que puedan avivar el baño de sangre y las venganzas. Las pintadas despectivas en las paredes de Tawargha revelan la posición de los combatientes sobre el retorno de los habitantes: "Tawargha, perros, a 3.000 km en esta dirección", reza la pintada con aerosol en la señal de tránsito, junto a la flecha que apunta al desierto del Sahara. "Antiguamente Tawargha", dice otro. (DPA-Reuters)
En tanto, los combatientes del Consejo Nacional de Transición (CNT) Libio, a cargo interiamente del gobierno, consiguieron ayer grandes avances en las ciudades de Sirte y de Bani Walid, los últimos feudos del derrocado régimen en Libia. La televisión pro rebelde Libya Free señaló que coparon un hall de conferencias clave en la ciudad natal del fugitivo ex mandatario Muammar al Gaddafi, donde éste solía reunirse con líderes árabes y africanos.
Los rebeldes conquistaron también el hospital central de Sirte, desde donde los gaddafistas coordinaban sus últimos planes de combate. "La carretera está ahora abierta para controlar totalmente Sirte", señaló el comandante militar, Mahmud al Fayad, a líderes interinos.
Ayer, los rebeldes anunciaron también el arresto en Sirte de Abdel Rahman Abdel Hamid, sobrino de Gaddafi, que es comandante de una brigada gaddafista en Sirte, que las tropas rebeldes intentan conquistar y mantienen desde el viernes un ataque que sería el definitivo. Las tropas rodearon la ciudad natal de Gaddafi para evitar que huyan los leales al ex mandatario.
Además, los rebeldes lanzaron un ataque sobre Bani Walid, una ciudad en las montañas localizada a 400 km al sureste de Trípoli, donde tomaron el control de amplias partes del aeropuerto y siguen batallando contra "focos de resistencia", según Al Yazira.
Los anteriores intentos de capturar las dos ciudades fracasaron debido a la dura resistencia ofrecida por los gadafistas. El CNT retrasó el anuncio de un nuevo gobierno hasta que todo el país norafricano sea "liberado".
Enemistad
En tanto, los civiles no la pasan bien. En Sirte, se ríen cuando piensan en los combatientes libios que derrocaron a Gaddafi reclamando libertad y justicia. Tantos días de lucha obligaron a muchas familias a huir de la ciudad y, las que se quedaron no tienen comida ni agua, y los enfermes y heridos se mueren en la mayoría de los casos por la falta de remedios y de atención médica en los hospitales.
Varias familias que viven precariamente en las afueras de Sirte, afirman no pueden regresar a sus hogares por temor a ataques en represalia por parte de combatientes del actual gobierno, de la cercana ciudad de Misrata. Las acusan de esconder tropas del derrocado líder y cometer atrocidades durante el brutal sitio de meses de duración.
La ciudad de Tawargha, otrora hogar de miles de personas, ahora está casi desierta, sus ventanas destrozadas, sus tiendas saqueadas y sus murallas manchadas por impactos de bala. Sus habitantes están dispersos por todo Libia, muchos en ciudades como Bengasi y Trípoli. Es una desafío para las actuales autoridades que tratan de unificar el país, ya que los residentes de Tawargha son casi enteramente negros.
Muchos combatientes jóvenes trataron a las personas de piel oscura con sospecha durante la revuelta por los informes de que Gaddafi contrató a mercenarios de Africa subsahariana, pero la disputa entre Tawargha y Misrata parece tener que ver con más con una cuestión racial.
El manejo del CNT de la crisis pasará también por frenar a las milicias mayormente independientes y evitar represalias que puedan avivar el baño de sangre y las venganzas. Las pintadas despectivas en las paredes de Tawargha revelan la posición de los combatientes sobre el retorno de los habitantes: "Tawargha, perros, a 3.000 km en esta dirección", reza la pintada con aerosol en la señal de tránsito, junto a la flecha que apunta al desierto del Sahara. "Antiguamente Tawargha", dice otro. (DPA-Reuters)
En tanto, los combatientes del Consejo Nacional de Transición (CNT) Libio, a cargo interiamente del gobierno, consiguieron ayer grandes avances en las ciudades de Sirte y de Bani Walid, los últimos feudos del derrocado régimen en Libia. La televisión pro rebelde Libya Free señaló que coparon un hall de conferencias clave en la ciudad natal del fugitivo ex mandatario Muammar al Gaddafi, donde éste solía reunirse con líderes árabes y africanos.
Los rebeldes conquistaron también el hospital central de Sirte, desde donde los gaddafistas coordinaban sus últimos planes de combate. "La carretera está ahora abierta para controlar totalmente Sirte", señaló el comandante militar, Mahmud al Fayad, a líderes interinos.
Ayer, los rebeldes anunciaron también el arresto en Sirte de Abdel Rahman Abdel Hamid, sobrino de Gaddafi, que es comandante de una brigada gaddafista en Sirte, que las tropas rebeldes intentan conquistar y mantienen desde el viernes un ataque que sería el definitivo. Las tropas rodearon la ciudad natal de Gaddafi para evitar que huyan los leales al ex mandatario.
Además, los rebeldes lanzaron un ataque sobre Bani Walid, una ciudad en las montañas localizada a 400 km al sureste de Trípoli, donde tomaron el control de amplias partes del aeropuerto y siguen batallando contra "focos de resistencia", según Al Yazira.
Los anteriores intentos de capturar las dos ciudades fracasaron debido a la dura resistencia ofrecida por los gadafistas. El CNT retrasó el anuncio de un nuevo gobierno hasta que todo el país norafricano sea "liberado".
Enemistad
En tanto, los civiles no la pasan bien. En Sirte, se ríen cuando piensan en los combatientes libios que derrocaron a Gaddafi reclamando libertad y justicia. Tantos días de lucha obligaron a muchas familias a huir de la ciudad y, las que se quedaron no tienen comida ni agua, y los enfermes y heridos se mueren en la mayoría de los casos por la falta de remedios y de atención médica en los hospitales.
Varias familias que viven precariamente en las afueras de Sirte, afirman no pueden regresar a sus hogares por temor a ataques en represalia por parte de combatientes del actual gobierno, de la cercana ciudad de Misrata. Las acusan de esconder tropas del derrocado líder y cometer atrocidades durante el brutal sitio de meses de duración.
La ciudad de Tawargha, otrora hogar de miles de personas, ahora está casi desierta, sus ventanas destrozadas, sus tiendas saqueadas y sus murallas manchadas por impactos de bala. Sus habitantes están dispersos por todo Libia, muchos en ciudades como Bengasi y Trípoli. Es una desafío para las actuales autoridades que tratan de unificar el país, ya que los residentes de Tawargha son casi enteramente negros.
Muchos combatientes jóvenes trataron a las personas de piel oscura con sospecha durante la revuelta por los informes de que Gaddafi contrató a mercenarios de Africa subsahariana, pero la disputa entre Tawargha y Misrata parece tener que ver con más con una cuestión racial.
El manejo del CNT de la crisis pasará también por frenar a las milicias mayormente independientes y evitar represalias que puedan avivar el baño de sangre y las venganzas. Las pintadas despectivas en las paredes de Tawargha revelan la posición de los combatientes sobre el retorno de los habitantes: "Tawargha, perros, a 3.000 km en esta dirección", reza la pintada con aerosol en la señal de tránsito, junto a la flecha que apunta al desierto del Sahara. "Antiguamente Tawargha", dice otro. (DPA-Reuters)
En tanto, los combatientes del Consejo Nacional de Transición (CNT) Libio, a cargo interiamente del gobierno, consiguieron ayer grandes avances en las ciudades de Sirte y de Bani Walid, los últimos feudos del derrocado régimen en Libia. La televisión pro rebelde Libya Free señaló que coparon un hall de conferencias clave en la ciudad natal del fugitivo ex mandatario Muammar al Gaddafi, donde éste solía reunirse con líderes árabes y africanos.
Los rebeldes conquistaron también el hospital central de Sirte, desde donde los gaddafistas coordinaban sus últimos planes de combate. "La carretera está ahora abierta para controlar totalmente Sirte", señaló el comandante militar, Mahmud al Fayad, a líderes interinos.
Ayer, los rebeldes anunciaron también el arresto en Sirte de Abdel Rahman Abdel Hamid, sobrino de Gaddafi, que es comandante de una brigada gaddafista en Sirte, que las tropas rebeldes intentan conquistar y mantienen desde el viernes un ataque que sería el definitivo. Las tropas rodearon la ciudad natal de Gaddafi para evitar que huyan los leales al ex mandatario.
Además, los rebeldes lanzaron un ataque sobre Bani Walid, una ciudad en las montañas localizada a 400 km al sureste de Trípoli, donde tomaron el control de amplias partes del aeropuerto y siguen batallando contra "focos de resistencia", según Al Yazira.
Los anteriores intentos de capturar las dos ciudades fracasaron debido a la dura resistencia ofrecida por los gadafistas. El CNT retrasó el anuncio de un nuevo gobierno hasta que todo el país norafricano sea "liberado".
Enemistad
En tanto, los civiles no la pasan bien. En Sirte, se ríen cuando piensan en los combatientes libios que derrocaron a Gaddafi reclamando libertad y justicia. Tantos días de lucha obligaron a muchas familias a huir de la ciudad y, las que se quedaron no tienen comida ni agua, y los enfermes y heridos se mueren en la mayoría de los casos por la falta de remedios y de atención médica en los hospitales.
Varias familias que viven precariamente en las afueras de Sirte, afirman no pueden regresar a sus hogares por temor a ataques en represalia por parte de combatientes del actual gobierno, de la cercana ciudad de Misrata. Las acusan de esconder tropas del derrocado líder y cometer atrocidades durante el brutal sitio de meses de duración.
La ciudad de Tawargha, otrora hogar de miles de personas, ahora está casi desierta, sus ventanas destrozadas, sus tiendas saqueadas y sus murallas manchadas por impactos de bala. Sus habitantes están dispersos por todo Libia, muchos en ciudades como Bengasi y Trípoli. Es una desafío para las actuales autoridades que tratan de unificar el país, ya que los residentes de Tawargha son casi enteramente negros.
Muchos combatientes jóvenes trataron a las personas de piel oscura con sospecha durante la revuelta por los informes de que Gaddafi contrató a mercenarios de Africa subsahariana, pero la disputa entre Tawargha y Misrata parece tener que ver con más con una cuestión racial.
El manejo del CNT de la crisis pasará también por frenar a las milicias mayormente independientes y evitar represalias que puedan avivar el baño de sangre y las venganzas. Las pintadas despectivas en las paredes de Tawargha revelan la posición de los combatientes sobre el retorno de los habitantes: "Tawargha, perros, a 3.000 km en esta dirección", reza la pintada con aerosol en la señal de tránsito, junto a la flecha que apunta al desierto del Sahara. "Antiguamente Tawargha", dice otro. (DPA-Reuters)
En tanto, los combatientes del Consejo Nacional de Transición (CNT) Libio, a cargo interiamente del gobierno, consiguieron ayer grandes avances en las ciudades de Sirte y de Bani Walid, los últimos feudos del derrocado régimen en Libia. La televisión pro rebelde Libya Free señaló que coparon un hall de conferencias clave en la ciudad natal del fugitivo ex mandatario Muammar al Gaddafi, donde éste solía reunirse con líderes árabes y africanos.
Los rebeldes conquistaron también el hospital central de Sirte, desde donde los gaddafistas coordinaban sus últimos planes de combate. "La carretera está ahora abierta para controlar totalmente Sirte", señaló el comandante militar, Mahmud al Fayad, a líderes interinos.
Ayer, los rebeldes anunciaron también el arresto en Sirte de Abdel Rahman Abdel Hamid, sobrino de Gaddafi, que es comandante de una brigada gaddafista en Sirte, que las tropas rebeldes intentan conquistar y mantienen desde el viernes un ataque que sería el definitivo. Las tropas rodearon la ciudad natal de Gaddafi para evitar que huyan los leales al ex mandatario.
Además, los rebeldes lanzaron un ataque sobre Bani Walid, una ciudad en las montañas localizada a 400 km al sureste de Trípoli, donde tomaron el control de amplias partes del aeropuerto y siguen batallando contra "focos de resistencia", según Al Yazira.
Los anteriores intentos de capturar las dos ciudades fracasaron debido a la dura resistencia ofrecida por los gadafistas. El CNT retrasó el anuncio de un nuevo gobierno hasta que todo el país norafricano sea "liberado".
Enemistad
En tanto, los civiles no la pasan bien. En Sirte, se ríen cuando piensan en los combatientes libios que derrocaron a Gaddafi reclamando libertad y justicia. Tantos días de lucha obligaron a muchas familias a huir de la ciudad y, las que se quedaron no tienen comida ni agua, y los enfermes y heridos se mueren en la mayoría de los casos por la falta de remedios y de atención médica en los hospitales.
Varias familias que viven precariamente en las afueras de Sirte, afirman no pueden regresar a sus hogares por temor a ataques en represalia por parte de combatientes del actual gobierno, de la cercana ciudad de Misrata. Las acusan de esconder tropas del derrocado líder y cometer atrocidades durante el brutal sitio de meses de duración.
La ciudad de Tawargha, otrora hogar de miles de personas, ahora está casi desierta, sus ventanas destrozadas, sus tiendas saqueadas y sus murallas manchadas por impactos de bala. Sus habitantes están dispersos por todo Libia, muchos en ciudades como Bengasi y Trípoli. Es una desafío para las actuales autoridades que tratan de unificar el país, ya que los residentes de Tawargha son casi enteramente negros.
Muchos combatientes jóvenes trataron a las personas de piel oscura con sospecha durante la revuelta por los informes de que Gaddafi contrató a mercenarios de Africa subsahariana, pero la disputa entre Tawargha y Misrata parece tener que ver con más con una cuestión racial.
El manejo del CNT de la crisis pasará también por frenar a las milicias mayormente independientes y evitar represalias que puedan avivar el baño de sangre y las venganzas. Las pintadas despectivas en las paredes de Tawargha revelan la posición de los combatientes sobre el retorno de los habitantes: "Tawargha, perros, a 3.000 km en esta dirección", reza la pintada con aerosol en la señal de tránsito, junto a la flecha que apunta al desierto del Sahara. "Antiguamente Tawargha", dice otro. (DPA-Reuters)







