Bush intensifica la presión sobre Corea del Norte

La crisis por la escalada nuclear estalló en octubre

17 Julio 2003
Washington.- El gobierno del presidente estadounidense, George W. Bush, podría otorgar la residencia a miles de refugiados norcoreanos como una forma de presionar a Pyongyang para que abandone su programa nuclear. Un día después de que Corea del Norte anunció a Washington que se halla en condiciones de fabricar seis bombas atómicas, el gabinete discutió ayer la propuesta. Se habló de permitir el ingreso a EE.UU. de hasta 300.000 refugiados norcoreanos. La crisis nuclear estalló en octubre, cuando la Casa Blanca dijo que el régimen de Pyongyang tenía un programa secreto para fabricar armas atómicas. El conflicto se agravó con el anuncio norcoreano de que habían reprocesado 8.000 barras de combustible irradiado para elaborar plutonio. Con esta materia prima, Pyongyang puede fabricar seis bombas atómicas. Según expertos, Corea del Norte ya posee dos armas nucleares.

La apuesta de Powell
El secretario de Estado, Colin Powell, intensificó ayer la presión diplomática sobre Pyongyang. "Espero ver resultados en un futuro muy cercano", dijo luego de mantener conversaciones con funcionarios de Pekín y con el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer. Diplomáticos occidentales advirtieron que a Pyongyang le queda poco tiempo para responder positivamente al impulso de Pekín con vistas a reanudar las conversaciones. Crispada por la tensa situación entre Pyongyang y Washington, China está presionando para que las dos partes se sienten de nuevo a la mesa de negociaciones, tras una frustrada ronda inicial en Pekín, en abril.

Indefiniciones
Washington afirma que las ambiciones nucleares norcoreanas constituyen una amenaza regional y que en las conversaciones deben estar incluidos China, Corea del Sur, Japón y Rusia. Corea del Norte exige un diálogo mano a mano con Estados Unidos, con la esperanza de obtener garantías de seguridad. Como alternativa, China sugirió un marco multilateral y conversaciones bilaterales en los márgenes, pero esta propuesta no convence a Washington.
En este marco de indefiniciones, William Perry, secretario de Defensa del gobierno de Bill Clinton, dijo que la guerra entre EE.UU. y Corea del Norte podría estallar antes de fin de año. Grupos terroristas podrían sacar provecho de este enfrentamiento y comprar dispositivos nucleares norcoreanos para atacar a ciudades estadounidenses, agregó. En 1994, Clinton planeaba atacar los centros nucleares norcoreanos, pero tras un acuerdo, Pyongyang congeló su programa atómico a cambio de ayuda económica de EE.UU. Este acuerdo quedó anulado cuando estalló la crisis nuclear. (Télam/Reuter)

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