Las mujeres afganas temen el regreso talibán

Se cumplió una década del inicio de la Operación Libertad Duradera, que llevó a la ocupación de Afganistán por tropas lideradas por EEUU. La falta de seguridad es el principal problema del país. El presidente Karzai admitió el fracaso de su gestión. Pakistán, el refugio

IMAGEN DEL PASADO, ¿RECUERDO DEL FUTURO? Mujeres afganas están preocupadas por la posibilidad de que se reinstalen las imposiciones más radicales. REUTERS
IMAGEN DEL PASADO, ¿RECUERDO DEL FUTURO? Mujeres afganas están preocupadas por la posibilidad de que se reinstalen las imposiciones más radicales. REUTERS
08 Octubre 2011
KABUL.- Afganistán cumplió ayer, en un ambiente sombrío y cargado de inquietudes y sin actos oficiales, diez años de guerra desde la caída de los talibanes, una década marcada por el fracaso occidental en estabilizar el país, pese a que se gastaron U$S 444.000 millones y a la muerte de 40.000 personas, según cálculos de la norteamericana Universidad de Brown.

El 7 de octubre de 2001, menos de un mes después de los atentados en Estados Unidos, comenzó la Operación Libertad Duradera tras el rechazo del régimen talibán de entregar al jefe de Al Qaeda, Osama bin Laden. Pocas semanas bastaron para entrar en Kabul.

Pero muy pronto EEUU se ocupó de la invasión a Irak, y dejó que los talibanes se reconstituyeran, refugiados sobre todo en el vecino Pakistán. Esta guerra se fue transformando en un atolladero sangriento.

El general estadounidense Stanley McChrystal, ex comandante de las fuerzas internacionales en Afganistán, estimó que la OTAN había logrado apenas "un poco más de la mitad de sus objetivos", y reconoció que hubo "un enfoque simplista" de la situación en ese país y de su historia.

La retirada occidental de 2014 abre la posibilidad de un retorno de los talibanes al poder, perspectiva inquietante para los afganos que sacaron provecho de la apertura, en especial los habitantes urbanos. Pero la población, cansada de la violencia, reclama antes que nada la paz, que pocos imaginan pueda ser posible sin un acuerdo con todos los grupos en pugna.

Los pactos parecen lejanos. El mes pasado, el ex presidente, Burhanuddin Rabbani, encargado de negociar la paz, fue asesinado y que los rebeldes rechazan cualquier diálogo con el Gobierno mientras los soldados extranjeros no hayan dejado el país. "Estaremos contentos cuando se vayan los estadounidenses; todo volverá a ser normal. Bajo los talibanes la vida era dura, pero al menos teníamos seguridad", afirmó Khan Agha, un vendedor callejero.

Su sensación es generalizada. Símbolo claro de esta amargura, el mandatario afgano, Hamid Karzai, reconoció a la BBC: "lo hemos hecho mal al tratar de proporcionar seguridad al pueblo y es el mayor error de nuestra gestión y de nuestros socios internacionales; hemos fracasado". Agregó que "los talibanes no son capaces de mover un dedo sin apoyo paquistaní", lo que aumenta la tensión regional.

Ayer, los talibanes calificaron a los norteamericanos de ser "el pueblo más absorto en sí mismo, opresivo y cruel hacia toda la humanidad", y aseguraron: "la victoria divina está con nosotros, nuestro enemigo será obligado a completar la retirada del país".

Así como algunos los añoran, muchos otros les temen. Con 17 años, Roya Shams no sale de su casa de Kandahar por miedo a ser asesinada. "Si salgo, me matarán; para ellos soy un problema", dijo esta joven instruida. Los fundamentalistas prohibieron la escuela a las mujeres, les impusieron el burka y las forzaron a dejar sus empleos.

Varias dirigentes subrayaron que muchos aliados a Karzai simpatizan con ideas talibanes. Malalai Joya fue diputada hasta 2007, cuando se la excluyó del Parlamento por sus denuncias. A los 33 años, ha sobrevivido a cinco intentos de asesinato. "Se reemplazó a talibanes terroristas y misóginos por jefes que tienen su misma mentalidad", afirmó la ex legisladora.

La dirigente de la ONG británica Oxfam, Orzala Ashraf Nemat, reclamó la paz y rechazó un acuerdo que obligue a las mujeres a encerarse nuevamente en sus casas. "¿Cómo será nuestra vida en los próximos diez años?", se pregunta. Nadie le responde. (Especial-AFP-DPA)

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