Afganistán: una década de guerra marcada por el fracaso político

En 10 años, la OTAN logró apenas la mitad de sus objetivos militares. Los talibanes podrían volver al poder tras el retiro de tropas, en 2014.

TENSIONES. Jóvenes afganos protestan en Kabul y acusan a Pakistán de proteger a los asesinos del ex presidente Rabbani. REUTERS
TENSIONES. Jóvenes afganos protestan en Kabul y acusan a Pakistán de proteger a los asesinos del ex presidente Rabbani. REUTERS
07 Octubre 2011
KABUL.- Afganistán cumplió hoy, en un ambiente sombrío y cargado de inquietudes, 10 años desde la invasión estadounidense que derrocó a los talibanes. Fue una década marcada por el fracaso de los occidentales en estabilizar el país, a pesar de cientos de miles de millones de dólares y decenas de miles de víctimas.

El 7 de octubre de 2001, menos de un mes después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, la aviación estadounidense comenzó a bombardear Afganistán después que el régimen talibán se negó a entregar al jefe de Al Qaeda, Osama Bin Laden.

Unas pocas semanas bastaron a la coalición occidental para derrocar a los talibanes del gobierno. Pero Estados Unidos, motor de la fuerza de la OTAN, muy pronto puso su mirada en Irak y se desentendió de Afganistán. Los talibanes se refugiaron en las montañas y en el vecino Pakistán, y desde allí se reconstituyeron.

Diez años después, esta guerra, una de las más largas de la historia estadounidense se fue transformando en un atolladero cada vez más sangriento.

La OTAN, que tiene previsto retirar sus tropas de combate del país a fines de 2014, sigue buscando una salida honorable al conflicto que, según la universidad estadounidense de Brown, ha provocado unos 34.000 muertos y en el que sólo Estados Unidos ha gastado al menos 444.000 millones de dólares.

Los responsables afganos anunciaron que reforzarán las medidas de seguridad en la capital, Kabul, recientemente blanco de varios ataques rebeldes que pusieron de manifiesto la fragilidad del gobierno, sostenido por 140.000 soldados de la OTAN.

Ayer, el general estadounidense Stanley McChrystal, ex comandante de las fuerzas internacionales en Afganistán, estimó que, en estos 10 años, la OTAN logró "un poco más de la mitad de sus objetivos militares" y reconoció que Estados Unidos y sus aliados tuvieron un enfoque simplista de Afganistán y su historia.

La retirada occidental de 2014 abre la posibilidad de un retorno de los talibanes al poder, perspectiva inquietante para aquellos afganos que sacaron provecho de esta década de apertura, sobre todo los habitantes urbanos.

Pero la población, cansada de la violencia, reclama antes que nada la paz, que pocos imaginan posible sin un reconocimiento de los talibanes como fuerza política, o sin una retirada occidental.

"Estaremos contentos cuando se vayan los estadounidenses. Entonces todo volverá a ser normal", declaró Khan Agha, un vendedor callejero. "Bajo los talibanes, la vida era dura, pero al menos teníamos la seguridad", añadió.

En septiembre, el ex presidente Burhanuddin Rabbani, encargado de negociar la paz con los talibanes, fue asesinado en Kabul.

Su muerte hizo alejarse las ya hipotéticas perspectivas de paz a corto plazo, con los rebeldes que rechazan negociar con el gobierno mientras los soldados extranjeros no hayan dejado el país. (AFP-NA)

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