Un adolescente se resistió a un asalto y fue asesinado

Los homicidas, que serían menores, siguen prófugos. Es el segundo hecho de este tipo en una semana. Le quisieron quitar las zapatillas.

A LA CAZA. Decenas de policías intentaron en vano hallar anoche, en el peligroso barrio, a los asesinos.
A LA CAZA. Decenas de policías intentaron en vano hallar anoche, en el peligroso barrio, a los asesinos.
17 Julio 2003
"Los mocosos andan con armas en las manos, como si fueran juguetes. Pero matan. Esto se tiene que terminar. La semana pasada fue un chico, ahora mi sobrino. ¿Cuánto más vamos a esperar para que alguien haga algo?". Con la voz entrecortada por las lágrimas, Josefa Jerez, tía de Exequiel, el adolescente que fue asesinado ayer durante un asalto, pidió justicia y exigió respuestas para poder volver a vivir en paz en Banda del Río Salí.
Será muy difícil que la familia supere el trance. "El era un chiquito excelente, gran estudiante, ayudaba a todo el mundo. Es increíble que lo hayan matado de esta forma", dijo la mujer, mientras sus familiares la abrazaban. Minutos antes su cuñada, Patricia Rivadeneira, la madre de Exequiel, se había subido a un remise, quebrada por el dolor. No pudo decir nada.
La víctima vivía en calle Progreso al 300, barrio Alberdi, también en Banda del Río Salí. Desde allí había salido hacia calle Chile al 100, en El Palomar, a buscar a su prima Angeles Rivadeneira, quien lo iba a acompañar a pagar un crédito. Eran las 17.30. "Los dos iban caminando a tomar el colectivo, cuando aparecieron estos dos asesinos. Mi chiquito debe haberse resistido, y por eso lo mataron", dijo Josefa Jerez. A Exequiel le quisieron quitar las zapatillas, pero él se negó. Entonces uno de los ladrones le disparó. El adolescente cayó al suelo, mortalmente herido. Los delincuentes, entonces, huyeron en una bicicleta amarilla. Justo en ese momento pasaba por allí un móvil de la comisaría de Banda del Río Salí que, al ver la conmoción de los vecinos, salió en persecución de los asesinos.
Mientras tanto, Exequiel fue llevado en un remise hasta el hospital Centro de Salud, pero llegó sin vida.

Los sospechosos
La zona del ataque se convirtió en minutos en un hervidero. Decenas de policías al mando de los comisarios Alfredo Jiménez, Eduardo Ramírez, Hugo Fernández y Fernando Maruf llegaron al lugar a buscar a los homicidas. Detuvieron a varios sospechosos, pero hasta anoche los autores, que serían conocidos como "Chata" y "Huesín", estaban prófugos. El primero de ellos tendría sólo 14 años.
"Lo que habría que hacer es rodear el barrio, meterse en las casas y secuestrar las armas. No puede haber más choros, no puede haber más asesinos sueltos", aseguró el vecino Miguel Castro.
Exequiel vivía con un hermano de 10 años, con su madre, Patricia, y con su padre, Rolando Dionisio Jerez, empleado municipal. El terrible homicidio no pasó inadvertido en una zona que todavía está de luto por la muerte de Exequiel Ortega. La tía de Jerez afirmó que ya nada será igual. "¿Alguien puede decirme qué van a hacer para devolverme la vida de Exequiel?", preguntó. El silencio fue la única respuesta.

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