15 Julio 2003 Seguir en 
La publicación de LA GACETA en la cual se informa sobre el mercado de armas ilegales en la provincia no pasó inadvertida en Tribunales. Ayer el fiscal de Feria, Gustavo Estofán, se mostró sorprendido por las cifras publicadas en el artículo, en el cual se hacía referencia a que los delincuentes podrían tener en su poder más armas que los mismos policías.
El fiscal decidió iniciar una investigación de oficio en base al artículo. Para eso pedirá informes a las distintas secciones en las cuales se guarda el armamento, entre ellas a Secuestros Judiciales, donde habría por lo menos 1.000 armas. En ese sentido, ayer se conocieron dos hechos que confirman la información acerca de que muchas de las armas de los policías van a parar a manos de los delincuentes, cuando aquellos son víctimas de algún robo.
Durante el procedimiento que realizó la Dirección de Investigaciones, en el cual se detuvo a dos sospechosos tras un raid delictivo, se les secuestraron dos armas. Una era un revólver calibre 38 largo marca Goliat, con 6 balas, que tenía la numeración limada, por lo que es muy difícil saber de quién era. Pero el otro era una pistola Browning Hi Power calibre 9 mm, con capacidad para 15 disparos, pero que en el cargador tenía sólo 8 balas. Esa arma, con el número 427923, pertenece a la policía Juana Silva, a quien se la robaron el 9 de julio pasado. La mujer iba en su automóvil y se detuvo en el semáforo de Pedro Miguel Aráoz y Brígido Terán. En ese momento se pararon a su lado dos hombres en una moto, similar a la secuestrada ayer; uno de ellos destrozó un vidrio de un golpe y le sacó la cartera en la que llevaba la pistola.
Engañado
Algo semejante le sucedió al policía Federal Jorge Fabián González. El hombre, de 34 años, se desempeña en la sección Drogas Peligrosas, y el sábado pasado circulaba en su auto Fiat Uno junto a su novia, Eliana Lizárraga. El hombre iba por la autopista de Circunvalación y, antes de llegar al puente Bailey, sintió un fuerte golpe en el automóvil. Entonces se detuvo y se bajó a ver qué sucedía. En ese momento aparecieron tres delincuentes; uno de ellos lo amenazó a él con un cuchillo, y otro le apuntó a su novia con una pistola.
Los asaltantes encontraron el arma reglamentaria del oficial, una Browning 9mm con la inscripción Policía Federal. González les dijo que se llevaran todo, pero que no les hicieran daño. Los ladrones, además del arma, se apoderaron de $ 200 y del estéreo del auto, tras lo cual desaparecieron.
El fiscal decidió iniciar una investigación de oficio en base al artículo. Para eso pedirá informes a las distintas secciones en las cuales se guarda el armamento, entre ellas a Secuestros Judiciales, donde habría por lo menos 1.000 armas. En ese sentido, ayer se conocieron dos hechos que confirman la información acerca de que muchas de las armas de los policías van a parar a manos de los delincuentes, cuando aquellos son víctimas de algún robo.
Durante el procedimiento que realizó la Dirección de Investigaciones, en el cual se detuvo a dos sospechosos tras un raid delictivo, se les secuestraron dos armas. Una era un revólver calibre 38 largo marca Goliat, con 6 balas, que tenía la numeración limada, por lo que es muy difícil saber de quién era. Pero el otro era una pistola Browning Hi Power calibre 9 mm, con capacidad para 15 disparos, pero que en el cargador tenía sólo 8 balas. Esa arma, con el número 427923, pertenece a la policía Juana Silva, a quien se la robaron el 9 de julio pasado. La mujer iba en su automóvil y se detuvo en el semáforo de Pedro Miguel Aráoz y Brígido Terán. En ese momento se pararon a su lado dos hombres en una moto, similar a la secuestrada ayer; uno de ellos destrozó un vidrio de un golpe y le sacó la cartera en la que llevaba la pistola.
Engañado
Algo semejante le sucedió al policía Federal Jorge Fabián González. El hombre, de 34 años, se desempeña en la sección Drogas Peligrosas, y el sábado pasado circulaba en su auto Fiat Uno junto a su novia, Eliana Lizárraga. El hombre iba por la autopista de Circunvalación y, antes de llegar al puente Bailey, sintió un fuerte golpe en el automóvil. Entonces se detuvo y se bajó a ver qué sucedía. En ese momento aparecieron tres delincuentes; uno de ellos lo amenazó a él con un cuchillo, y otro le apuntó a su novia con una pistola.
Los asaltantes encontraron el arma reglamentaria del oficial, una Browning 9mm con la inscripción Policía Federal. González les dijo que se llevaran todo, pero que no les hicieran daño. Los ladrones, además del arma, se apoderaron de $ 200 y del estéreo del auto, tras lo cual desaparecieron.
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