A partir de la devaluación, los ladrones alquilan su armamento

Hay muchos civiles que, por los costos, compran pistolas en forma ilegal para protegerse.

14 Julio 2003
La devaluación les llegó a todos. Inclusive a los delincuentes. El precio de las armas se disparó a la par del dólar. O sea, una pistola cuesta ahora lo mismo que en 1999, pero al valor del billete estadounidense.
Por eso, ahora en los centros donde se distribuyen armas ilegales se da una nueva modalidad: si no hay dinero para comprarlas, se las alquila. Fuentes policiales consultadas por LA GACETA indicaron que hay delincuentes que han hecho acopio de gran cantidad de armas de puño, y que se convirtieron en referentes para aquellos que no tienen. Cuando estos salen a robar, entonces, van con el distribuidor que les alquila pistolas y revólveres, que luego le deben ser devueltas. Por $ 100 un ladrón puede tener en sus manos, durante algunas horas, una pistola calibre 9 mm o un revólver calibre 38.
A la hora de comprar, los precios obviamente varían. "Por 200 pesos se puede adquirir un revólver calibre 22, en buen estado. Las pistolas más grandes, sobre todo de fabricación nacional, alcanzan los $ 500. De fábricas extranjeras superan los $ 1.000, pero casi ?no tienen salida? ya que nadie quiere gastar tanto", relató un policía.
Pero hay un fenómeno nuevo, que preocupa a las autoridades de control. Como el precio de las pistolas en las armerías es casi inaccesible, muchos particulares buscaron contactos con delincuentes para comprarles armas, que ellos usarán para defensa personal.
Juan Luis Ramírez fue uno de ellos. El hombre, que pidió que no se publique su dirección, afirmó que consiguió una pistola Bersa calibre 22 por $ 150. "No me importa no tener papeles. Yo la quiero por las dudas", afirmó. Dijo que él conoce a otras personas que hicieron lo mismo. "Inclusive sé que hay gente que hace vigilancia en los barrios, y que anda con armas por ?zurda?. Ir a una armería es imposible", aseguró. En estos casos, además de infringir la ley, se presenta otro problema en el caso de las armas de grueso calibre: al no tener la documentación correspondiente, se les hace difícil conseguir balas.
Los policías afirman que hay lugares en los que se puede conseguir de todo. Con tiempo, como ya sucedió, se puede obtener hasta un FAL. En los últimos dos años, además, aparecieron granadas, de distinta fabricación, que habrían llegado de contrabando desde arsenales militares. Con este antecedente, obtener pistolas y revólveres, utilizados en muchísimos asaltos, resulta algo accesible. Lo peor es que esas mismas armas aparecen involucradas luego en homicidios, en manos de delincuentes cada vez más jóvenes.

Sentido común
Se secuestran diariamente armas de fuego de distintos calibres, en distintas circunstancias y a diferentes personas, de toda edad y sin distinción de sexo. Muchas veces estas armas, que son obtenidas ilegalmente, actúan como elemento seductor en la mente de seres depresivos o en adolescentes rebeldes, que las usan para delinquir. Las armas ilegales son obtenidas en su mayoría por robos en vehículos, viviendas o de contrabando. Casi en el 100 % sus números de serie son limados o adulterados, para que no se pueda saber su origen. Se deben emplear los medios y resortes legales para procurar el secuestro de armas clandestinas. Para que estas armas estén otra vez bajo el control de los organismos autorizados, es necesario aplicar el sentido común y ordenar medidas medidas extraordinarias de exacción. Luego de ser fundidas, se podría canjear el metal por alimentos, que podrían ser entregados a los más necesitados.(Por Marcial Escobar, director de Investigaciones)

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