Hay miles de armas ilegales en Tucumán

Un problema muy difícil de combatir. Sólo en los primeros 7 meses del año, ya fueron secuestradas más de 800 armas. Más de 100 pistolas de agentes de seguridad pasaron a dueños ilegales.

UN ARSENAL. La foto fue tomada tras un operativo policial. Los asaltantes son dueños de cientos de armas.
UN ARSENAL. La foto fue tomada tras un operativo policial. Los asaltantes son dueños de cientos de armas.
14 Julio 2003
Las estadísticas son contundentes. En el 99% de los delitos que se cometen se utilizan armas ilegales. Por supuesto que nadie adquiere un arma en una armería, deja allí sus datos y luego sale a delinquir. La pregunta, entonces, es ¿de dónde sacan sus armas los asaltantes?
El mercado negro de armas ha crecido a límites insospechados. Un artículo publicado en la página del Renar (Registro Nacional de Armas) enuncia que en el país habría cerca de 200.000 armas ilegales. ¿Cuántas de esas armas están en Tucumán? Las personas consultadas por LA GACETA no se atrevieron a dar un número; pero por las distintas estadísticas podría afirmarse que las ilegales llegarían a más de 7.000. Suficientes como para armar a un batallón de delincuentes.
El delegado del Renar en nuestra provincia, Luis Sal Area, informó que hay 18.403 armas, entre escopetas (son las que más hay), fusiles y carabinas, pistolas, pistolones, revólveres y subfusiles en condiciones reglamentarias, pertenecientes a civiles. Sal Area insistió en que hay que diferenciar dos tipos de armamento ilegal: el doloso y el culposo. "En este último entran las armas cuyos propietarios no renuevan la documentación, pero no son utilizadas para delinquir", explicó. En cuanto al doloso, son aquellas armas que están en manos de delincuentes. "Es imposible saber cuántas son, pero el número puede ser importante. Es evidente por la cantidad de armas que se secuestran", indicó.
La delincuencia, para salir armada a la calle, se nutre principalmente de robos y hurtos, tanto en casas de familia como a civiles y miembros de las fuerzas de seguridad. Respecto de este último caso, Sergio Díaz Ricci, vocal del Tribunal de Cuentas de la provincia, mostró sus estadísticas. El número sorprende. Desde 1996 hasta marzo de este año, se les inició sumario a 116 efectivos por la pérdida de sus armas. Ese armamento, de grueso calibre, pasó a manos ilegales. "Es una grave problemática. Sabemos que ahora esas pistolas las tienen los delincuentes. Hay que controlar mucho más esto", afirmó Díaz Ricci.
Todas las armas que son secuestradas quedan sujetas a un proceso penal, que termina con la sentencia judicial. En ese sentido, en Secuestros Judiciales de la Policía hay guardados, de 1999 a la fecha, 997 pistolas, revólveres y escopetas.
Además, hace dos meses, la Corte Suprema de Justicia creó una dependencia especial para albergar los secuestros. Roque Medina, secretario de la fiscalía V, explicó que ya se enviaron allí más de 150 armas. El cálculo arroja entonces que se secuestran más de cuatro armas por día. Esto fue corroborado por otro secretario, Ernesto Baaclini, quien advirtió que es realmente alarmante la cantidad -y en muchos casos- la calidad de armas que tienen los delincuentes. "En general se las termina mandando a la Policía para que las guarden. Nosotros no teníamos espacio para tener tantas armas, lo que además es peligroso", afirmó Baaclini.

Perdidas o robadas
El comisario Angel Acuña, jefe del Repar (Registro Provincial de Armas), mostró otra estadística que avala las cifras del principio. Desde diciembre de 2001 hasta principios de julio de este año, 313 civiles denunciaron que perdieron sus armas o que se las robaron. La mayoría de ellas son pistolas y revólveres, pero también hay carabinas, escopetas y hasta un fusil.
Esto, sumado al dato anterior de las sustracciones de los policías, da 429 armas que pasaron al mercado negro. Si se sigue el razonamiento de los secretarios de instrucción, de más de 4 armas secuestradas por día, sólo en lo que va del año ya se incautaron de manos de asaltantes casi 800 armas.
El ministro de Gobierno, Manuel Pedernera, aseguró que la solución a este problema pasa por tener un control más estricto del armamento. "La Policía, con los secuestros, intenta hacerlo, pero el movimiento es incesante, y por eso diría que es muy difícil erradicarlas a todas. Algunas son obtenidas en el mercado local, pero también llegan de otras provincias, como partes de botines conseguidos en hechos delictivos", agregó el ministro.
La mayoría de los consultados afirmó que los delincuentes podrían tener casi la misma cantidad de armas -o tal vez más- que las que tiene la Policía de la provincia (aclarando que para el cálculo se tomaron como base las armas de puño, o sea pistolas y revólveres). En consecuencia, la delincuencia tendría más de 7.000 armas de ese tipo. Esto coincidiría con la relación existente con las armas legales: a nivel nacional Tucumán ocupa el séptimo lugar entre todas las provincias. Esto, tal como dijo el comisario inspector Marcial Escobar, director de Investigaciones, trae aparejado el verdadero problema de las armas en manos equivocadas. "Las armas envalentonan a los delincuentes, que, para peor, muchas veces actúan bajo efectos de las drogas. Así, al perpetrar asaltos, por reacción de las víctimas u otros imponderables, no vacilan en usarlas, causando dolor y daños de graves consecuencias, muchas veces irreparables", aseguró.

Fusiles de asalto
La Dirección de Investigaciones, en varios procedimientos, demostró que las bandas más peligrosas llegan fuertemente armadas. Así, a las bandas que asaltaron a un camión de caudales en el Hiper Libertad y a una sucursal del Banco Francés, se les secuestraron, además de pistolas y revólveres, un Fusil de Asalto Liviano (FAL) calibre 7,62 y un fusil ruso AK-47 Kalashnikov. A otra banda, que asaltó un frigorífico, también se le secuestró un FAL.

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