13 Julio 2003 Seguir en 
Los menores delincuentes ya tienen en Tucumán una historia conocida. Para ellos el "había una vez" no es el comienzo de un cuento de hadas porque, cuando se cruzan en un mismo camino la infancia y la pobreza, el sueño se transforma en pesadilla, la casa en la calle y el castillo encantado en una cárcel.
La muerte del pequeño Eduardo Exequiel Ortega, a manos de un adolescente de 17 años, reavivó una polémica sobre la cual todos opinan pero muy pocos hacen algo concreto. De hecho, en Tucumán ingresan al Juzgado de Menores unos 20 chicos involucrados en distintos hechos delictivos por cada turno. Y la cifra va en aumento.
"En un 90%, los delitos que se registran en Tucumán están cometidos por menores y la situación se agrava cada vez más", señala el juez de Menores Oscar Raúl Ruiz. A tal punto que las comisarías están atestadas de chicos y por la ciudad deambulan más de 160 menores con causas abiertas en la Justicia. ¿Cuál es la razón de tal crecimiento? Según Ruiz, la cuestión es compleja. "No toda la culpa la tiene el Estado. Una gran parte de responsabilidad está en el entorno familiar. La mayoría de los chicos delincuentes no está contenida en sus hogares y salen a la calle, obligados a buscar dinero para subsistir", señaló. En este sentido, el letrado comentó que, a lo largo de su carrera como magistrado, ha notado que los jóvenes delincuentes tienen algunos puntos en común. "En general se trata de chicos que, al no tener una figura paterna en una edad en la que más se necesitan ejemplos, tienden a identificarse con otros jóvenes con los que suelen formar pandillas. Al principio empiezan con delitos menores y luego, en su afán por conseguir cada vez más, llegan a los crímenes más comprometidos", dijo.
Esta grave situación, que coloca a un chico de apenas 4 o 5 años en contacto con la marginalidad más brutal, no es nueva pero sí está creciendo en forma alarmante la violencia de los hechos. "Hay varios factores que contribuyen a esto. La expulsión del hogar, la drogadicción y la miseria son claves. Pero también contribuyen la falta de institutos adecuados para recuperar a los menores", dice Ruiz.
En esto está de acuerdo el ministro de Gobierno Manuel Pedernera. "Estamos trabajando para establecer un lugar a donde podamos enviar a los menores. Sabemos que el Instituto Roca es insuficiente y abrir uno en Capitán Cáceres no es viable, porque además de un lugar de reclusión, el menor necesita educación y una contención de especialistas", argumentó.
Pedernera señaló que tampoco es una solución bajar la edad de los menores imputables. "Antes es preferible aumentar la pena para los que encubren delitos", agregó.
De cualquier forma, el ministro aseguró que la problemática de los menores delincuentes es una de las preocupaciones principales del Gobierno. "Estamos trabajando en el tema porque queremos irnos del gobierno con algún tipo de solución", concluyó.
Hay cada vez más jovencitas adictas al alcohol y las drogas
Lejos de menguar, el problema de los menores delincuentes está tomando ramificaciones preocupantes. No sólo porque las comisarías no pueden albergar a la cantidad creciente de menores en riesgo (las fugas son constantes), sino por la falta de infraestructura adecuada para recuperar y reeducar al menor.
Según el ministro de Gobierno, Manuel Pedernera, la problemática debe ser abordada con una visión global. "Yo creo que el problema de fondo, más que social o económico, es educativo. En Tucumán no existe un programa que apunte a un tratamiento tutelar del menor en riesgo. Si el menor es drogadicto, por ejemplo, generalmente es derivado a instituciones que tratan la adicción, pero que no reeducan al chico para que no vuelva a caer en la delincuencia o en la droga", declaró el funcionario.
En este sentido dijo que una de las preocupaciones más grandes que tiene el Gobierno es el incremento de las mujeres menores de edad que se vuelcan al alcohol y a la droga. "Hemos notado un cambio importante en la tendencia de los menores delincuentes. Hoy ya no son sólo chicos que cometen robos y delitos, sino que a menudo actúan en pareja. Y la mujer hace de señuelo", aclaró.
Batería de leyes
Esto llevó a los funcionarios a iniciar una tarea de prevención que apunta, sobre todo, a evitar que los menores lleguen a esta instancia. "La problemática es tan compleja que los resultados no se ven en el corto plazo. Tenemos preparada una batería de leyes que contemplan no sólo a los menores que deambulan en la calle sino también los que frecuentan las salas de juego y los cibercafés, donde entran en contacto con la pornografía", adelantó.
La muerte del pequeño Eduardo Exequiel Ortega, a manos de un adolescente de 17 años, reavivó una polémica sobre la cual todos opinan pero muy pocos hacen algo concreto. De hecho, en Tucumán ingresan al Juzgado de Menores unos 20 chicos involucrados en distintos hechos delictivos por cada turno. Y la cifra va en aumento.
"En un 90%, los delitos que se registran en Tucumán están cometidos por menores y la situación se agrava cada vez más", señala el juez de Menores Oscar Raúl Ruiz. A tal punto que las comisarías están atestadas de chicos y por la ciudad deambulan más de 160 menores con causas abiertas en la Justicia. ¿Cuál es la razón de tal crecimiento? Según Ruiz, la cuestión es compleja. "No toda la culpa la tiene el Estado. Una gran parte de responsabilidad está en el entorno familiar. La mayoría de los chicos delincuentes no está contenida en sus hogares y salen a la calle, obligados a buscar dinero para subsistir", señaló. En este sentido, el letrado comentó que, a lo largo de su carrera como magistrado, ha notado que los jóvenes delincuentes tienen algunos puntos en común. "En general se trata de chicos que, al no tener una figura paterna en una edad en la que más se necesitan ejemplos, tienden a identificarse con otros jóvenes con los que suelen formar pandillas. Al principio empiezan con delitos menores y luego, en su afán por conseguir cada vez más, llegan a los crímenes más comprometidos", dijo.
Esta grave situación, que coloca a un chico de apenas 4 o 5 años en contacto con la marginalidad más brutal, no es nueva pero sí está creciendo en forma alarmante la violencia de los hechos. "Hay varios factores que contribuyen a esto. La expulsión del hogar, la drogadicción y la miseria son claves. Pero también contribuyen la falta de institutos adecuados para recuperar a los menores", dice Ruiz.
En esto está de acuerdo el ministro de Gobierno Manuel Pedernera. "Estamos trabajando para establecer un lugar a donde podamos enviar a los menores. Sabemos que el Instituto Roca es insuficiente y abrir uno en Capitán Cáceres no es viable, porque además de un lugar de reclusión, el menor necesita educación y una contención de especialistas", argumentó.
Pedernera señaló que tampoco es una solución bajar la edad de los menores imputables. "Antes es preferible aumentar la pena para los que encubren delitos", agregó.
De cualquier forma, el ministro aseguró que la problemática de los menores delincuentes es una de las preocupaciones principales del Gobierno. "Estamos trabajando en el tema porque queremos irnos del gobierno con algún tipo de solución", concluyó.
Lejos de menguar, el problema de los menores delincuentes está tomando ramificaciones preocupantes. No sólo porque las comisarías no pueden albergar a la cantidad creciente de menores en riesgo (las fugas son constantes), sino por la falta de infraestructura adecuada para recuperar y reeducar al menor.
Según el ministro de Gobierno, Manuel Pedernera, la problemática debe ser abordada con una visión global. "Yo creo que el problema de fondo, más que social o económico, es educativo. En Tucumán no existe un programa que apunte a un tratamiento tutelar del menor en riesgo. Si el menor es drogadicto, por ejemplo, generalmente es derivado a instituciones que tratan la adicción, pero que no reeducan al chico para que no vuelva a caer en la delincuencia o en la droga", declaró el funcionario.
En este sentido dijo que una de las preocupaciones más grandes que tiene el Gobierno es el incremento de las mujeres menores de edad que se vuelcan al alcohol y a la droga. "Hemos notado un cambio importante en la tendencia de los menores delincuentes. Hoy ya no son sólo chicos que cometen robos y delitos, sino que a menudo actúan en pareja. Y la mujer hace de señuelo", aclaró.
Batería de leyes
Esto llevó a los funcionarios a iniciar una tarea de prevención que apunta, sobre todo, a evitar que los menores lleguen a esta instancia. "La problemática es tan compleja que los resultados no se ven en el corto plazo. Tenemos preparada una batería de leyes que contemplan no sólo a los menores que deambulan en la calle sino también los que frecuentan las salas de juego y los cibercafés, donde entran en contacto con la pornografía", adelantó.
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