Un niño de 11 años recibió un disparo en el estómago

El ataque ocurrió en el barrio El Palomar de la Banda del Río Salí. La víctima se dirigía a la casa de su abuela. Los padres reclaman más acciones policiales.

ANGUSTIA. Los padres de Eduardo esperan que se ponga bien y que la Policía detenga al agresor.
ANGUSTIA. Los padres de Eduardo esperan que se ponga bien y que la Policía detenga al agresor.
10 Julio 2003
Un niño de 11 años fue internado ayer a la tarde en el Hospital de Niños luego de haber recibido un disparo en el estómago, mientras caminaba con algunos amigos en el barrio El Palomar.
Eduardo Exequiel Ortega vive junto a sus padres, Marcelo Ortega y María Angélica Reynoso, y junto a 6 hermanos, en el barrio Presidente Perón, en Alderetes.
Ayer, Eduardo iba a la casa de su abuela, Rosa Giménez, en el barrio El Palomar, de Banda del Río Salí. Mientras caminaba por un pasaje, se paró a ver cómo algunos chicos jugaban a la pelota. En ese momento, otro menor de edad, conocido en la zona como "Machi", se habría hecho presente armado con un revólver. Este adolescente había intentado asaltar a uno de los chicos, a quien pretendió quitarle una bicicleta. Pero la víctima se resistió al atraco, y "Machi" comenzó a hacer disparos. Eduardo recibió un balazo, y cayó al piso. El agresor, al ver esto, salió corriendo.
El chico fue llevado de urgencia hasta el Hospital de Niños. Los médicos que anoche lo operaron consignaron que el niño había sufrido múltiples perforaciones en el intestino grueso y en el delgado. El cirujano a cargo de la intervención, el doctor Roque Daneri, advirtió que el estado del niño es delicado, pero señaló que hay que esperar su evolución en las próximas 48 horas. Además, anticipó que podría ser necesaria una segunda operación, ante el riesgo de la formación de una fístula intestinal.
Visiblemente alarmado, el doctor Daneri le dijo a LA GACETA que en este último tiempo han crecido en forma inquietante los cuadros de menores que llegan al hospital heridos con arma blanca o de fuego.
"No tengo datos precisos, pero si hace seis años llegaba cada seis meses un menor herido con estas armas, ahora la frecuencia es, por lo menos, de un caso por semana", aseguró el cirujano.

Piden un destacamento
"En ese barrio hay mucha inseguridad. Todos los vecinos quieren que se ponga un destacamento policial, porque los delincuentes andan sueltos como si nada. Ahora lo único que espero es que mi hijo se ponga bien y que detengan a este asesino, y que se haga Justicia. Tengo entendido que ya sabe quién ha sido el delincuente", le dijo anoche a LA GACETA Marcelo Ortega, el padre de Eduardo. Permaneció en el Hospital de Niños, acompañado por su esposa; por otros familiares y amigos.
El hombre trabaja como albañil, y apenas le alcanza para dar de comer a toda su familia. "No puede ser que sucedan estas cosas. Ojalá alguien pueda hacer algo para que esto se termine", agregó.
Anoche, por orden de la Justicia, una comisión policial al mando del comisario principal Hugo Fernández, supervisada por el comisario mayor Alfredo Jiménez, buscaba al acusado, quien ya tendría antecedentes delictivos.

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