EEUU sigue caminando al borde del precipicio

En la Cámara baja, los republicanos no pudieron someter a votación un proyecto que sólo buscaba elevar el tope de la deuda hasta el próximo año, cuando haya elecciones en los Estados Unidos. El presidente de ese país había anticipado que vetaría la iniciativa. Los banqueros temen que "las consecuencias de la inacción" sean fatales para la economía

NO PUDO CONVENCER A SUS PARES. El presidente de la cámara Baja, John Boehner, no pudo lograr los 216 votos necesarios para imponer su plan.
NO PUDO CONVENCER A SUS PARES. El presidente de la cámara Baja, John Boehner, no pudo lograr los 216 votos necesarios para imponer su plan.
29 Julio 2011
WASHINGTON.- La Cámara baja de Estados Unidos debió aplazar anoche la votación prevista para elevar el techo de la deuda pública debido a las persistentes disputas internas entre los bandos de oposición radicales y moderados, informó la emisora CNN. Según la fuente, la votación no se produjo porque el líder republicano, John Boehner, aún intentaba agrupar a la mayoría necesaria en la Cámara baja para aprobar la actual propuesta, por la que se acordaría un elevamiento de la deuda hasta el próximo año. No trascendieron informaciones acerca de cuándo se producirá la votación, que parece ser cada vez más lejana ante las duras negociaciones que llevan adelante las partes desde hace meses. Sin embargo, la Casa Blanca expresó ayer su confianza en que se logrará un acuerdo de último momento. "Continuamos confiando y nos mantenemos optimistas en que el Congreso entrará en razón, que prevalecerán cabezas más calmas y que se logrará un compromiso", declaró el portavoz Jay Carney.

De todas formas, la pulseada no acabaría con la votación que ayer finalmente no tuvo lugar. El presidente Barack Obama ya se pronunció en contra de la propuesta por tratarse de una solución a corto plazo que exigiría un nuevo debate para volver a elevar el techo en 2012, año electoral. Anunció que la vetaría si prosperaba.

Estados Unidos sigue caminando al borde de la cesación de pagos, mientras los principales mercados del mundo observan cómo se derrumba la primera economía del planeta.

El límite actual de la deuda asciende a los U$S 14,3 billones. El ala republicana, alentada por el "Tea Party" (un movimiento que reúne a dirigentes de raza blanca de clase media afectados por la crisis y contrarios a Obama), quiere imponer duros recortes en el gasto público antes de permitir un aumento del déficit. De no llegar las partes a un acuerdo, se estima que el 2 de agosto, Washington quedará sin liquidez.

Por su parte, los principales banqueros de Estados Unidos enviaron ayer una severa carta al presidente Obama y a los parlamentarios advirtiéndoles de las consecuencias que tendría no dar con una pronta solución.

"Las consecuencias de la inacción serían fatales: para nuestra economía, para nuestro ya debilitado mercado laboral, para las condiciones financieras de nuestras firmas y familias y para el papel de liderazgo económico de Estados Unidos en el mundo", dice la misiva del Financial Services Forum, una organización de lobby del sector.

"Nuestra economía sigue siendo frágil", afirma la carta. Si Estados Unidos no cumple con sus obligaciones o se rebaja la nota crediticia del país, sería un duro golpe para la confianza de las empresas e inversores.

"Las tasas para cualquier prestatario aumentarían, el valor del dólar bajaría, los mercados de acciones y de préstamos entrarían en turbulencias". Esto empeoraría la situación económica que atraviesa el país, de por sí difícil, advirtieron los banqueros. "En vista de estos peligros muy reales, los responsables de las decisiones políticas deben corregir nuestro curso político financiero", insta la carta. Sólo así se recuperaría la confianza de los mercados y, al final, se crearían nuevos puestos de trabajo. "Los instamos a alcanzar un acuerdo esta semana", añadieron los banqueros.

El Financial Services Forum reúne a grandes nombres de Wall Street como los CEO de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, y de JP Morgan, Jamie Dimon, así como directivos de Citigroup, Bank of America y otros 10 grupos financieros estadounidenses. La banca teme que si no se consigue un acuerdo para que Estados Unidos pueda levantar el límite de su endeudamiento y entra en cesación de pagos, podría desatar fuertes turbulencias en los mercados financieros.

Por su lado, un dirigente de la Reserva Federal (FED), John Williams, dijo ayer que su institución no tenía "una varita mágica" para impedir un cese de ciertos pagos del Estado federal. (DPA-AFP-NA-Reuters-Especial)

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