04 Julio 2003 Seguir en 
WASHINGTON.- La tasa de desempleo en Estados Unidos se disparó en junio al 6,4% -su nivel más alto en nueve años-, mientras la economía perdió 30.000 puestos de trabajo, según un informe inesperadamente sombrío del Departamento de Trabajo divulgado ayer. Sin embargo, el gobierno de George W. Bush encontró motivos para el optimismo, pese a las críticas de la oposición. Un vocero de la Reserva Federal dijo que este fenómeno podría ser un reflejo de un mayor optimismo en la economía, que estaría alentando a quienes habían dejado de buscar trabajo a tantear de nuevo el mercado laboral.
Las discrepancias de percepción se deben a la peculiar forma en que se mide el desempleo en EE.UU., donde los trabajadores que ya no cobran seguro por paro laboral y están tan desalentados por las ofertas de empleo que no buscan trabajo, simplemente desaparecen de las estadísticas. El número de estadounidenses que solicitó beneficios de desempleo subió a 430.000 la semana pasada, más que lo previsto por los economistas y que contradice lo que sostiene el Tesoro.
La fuerza laboral en EE.UU. está constituida por todas las personas que están empleadas y todas aquellas que están desempleadas pero que buscan trabajo. La tasa de desempleo es el porcentaje de la fuerza laboral que está desempleada.
A paso lento
El vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, reconoció que Bush está preocupado por el aumento, pero señaló que la economía está recuperándose lentamente de una recesión breve y que así lo prueba el informe de desempleo. En cambio, analistas del Instituto de Política Económica, con sede en Washington, advirtieron que el aumento de la fuerza laboral sería prometedor si coincidiera con un incremento de la oferta de empleo, pero que hace varios meses que la economía viene perdiendo puestos de trabajo. Entre febrero y junio desaparecieron 395.000 empleos, según cifras oficiales.
Pese a que el sondeo de familias realizado por el Departamento de Trabajo mostró incrementos de empleos, el sondeo de las empresas, que se observa más de cerca, reveló que las compañías no agrícolas redujeron 30.000 trabajadores de sus nóminas en junio. Este fue el quinto mes consecutivo en el que la economía perdió empleos, tras haber recortado 70.000 en mayo. (Télam/Reuter)
Las discrepancias de percepción se deben a la peculiar forma en que se mide el desempleo en EE.UU., donde los trabajadores que ya no cobran seguro por paro laboral y están tan desalentados por las ofertas de empleo que no buscan trabajo, simplemente desaparecen de las estadísticas. El número de estadounidenses que solicitó beneficios de desempleo subió a 430.000 la semana pasada, más que lo previsto por los economistas y que contradice lo que sostiene el Tesoro.
La fuerza laboral en EE.UU. está constituida por todas las personas que están empleadas y todas aquellas que están desempleadas pero que buscan trabajo. La tasa de desempleo es el porcentaje de la fuerza laboral que está desempleada.
A paso lento
El vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, reconoció que Bush está preocupado por el aumento, pero señaló que la economía está recuperándose lentamente de una recesión breve y que así lo prueba el informe de desempleo. En cambio, analistas del Instituto de Política Económica, con sede en Washington, advirtieron que el aumento de la fuerza laboral sería prometedor si coincidiera con un incremento de la oferta de empleo, pero que hace varios meses que la economía viene perdiendo puestos de trabajo. Entre febrero y junio desaparecieron 395.000 empleos, según cifras oficiales.
Pese a que el sondeo de familias realizado por el Departamento de Trabajo mostró incrementos de empleos, el sondeo de las empresas, que se observa más de cerca, reveló que las compañías no agrícolas redujeron 30.000 trabajadores de sus nóminas en junio. Este fue el quinto mes consecutivo en el que la economía perdió empleos, tras haber recortado 70.000 en mayo. (Télam/Reuter)







