04 Julio 2003 Seguir en 
Bagdad.- Ante la presunción de que Saddam Hussein podría estar dirigiendo la resistencia armada contra las tropas de ocupación en Irak, Estados Unidos ofreció U$S 25 millones por la captura, vivo o muerto, del derrocado presidente. Tres iraquíes murieron ayer y diez soldados estadounidenses resultaron heridos en distintos incidentes armados. Paul Bremer, administrador civil norteamericano en Irak, anunció en Bagdad la recompensa por el ex líder iraquí y dijo que también hay U$S 15 millones por informaciones que permitan la captura de Uday y Qusay, hijos de Saddam y también dirigentes del régimen depuesto.
De este modo, Estados Unidos puso el mismo precio por la cabeza de Saddam que por la de Osama Bin Laden, líder de la organización Al Qaeda y objetivo de la campaña militar que lanzó EE.UU. en Afganistán en 2001, luego de los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono. Desde entonces, Bin Laden es un dolor de cabeza para Washington. Hasta ahora nada se sabe sobre su paradero.
La resistencia
Las tropas estadounidenses en Falluja, 50 kilómetros al oeste de Bagdad, enfrentan una resistencia mayor y más organizada de fuerzas leales a Saddam, de militantes islámicos y de grupos armados, indicó un alta fuente de la CIA. "Diría que la resistencia está cada vez más organizada", afirmó. Es la primera vez que EE.UU. admite que, además de fuerzas leales a Hussein, la resistencia está organizada por militantes islámicos que intentan constituir un gobierno y por grupos civiles armados. Cuatro mil soldados están apostados en esa ciudad, donde se produjeron los peores ataques contra las tropas estadounidenses.
Ni agua ni electricidad
Bremer pidió refuerzos de tropas y de responsables civiles para mantener el orden y restaurar los servicios públicos en Irak. Para mejorar el suministro de agua potable y la atención médica, la Comisión Europea anunció una ayuda suplementaria de U$S 37 millones, que se añaden a los U$S 32 millones de euros anunciados al día siguiente de la guerra. Pero además de los servicios básicos de la población, el comisionado estadounidense en Irak se enfrenta con un estado de convulsión social cada vez más intenso. En Bagdad, en manifestaciones separadas, cientos de mujeres reclamaron sus derechos políticos, miles de desocupados clamaron por trabajo y otros cientos de alumnos chiítas exigieron la liberación de dos de sus profesores. (Reuter/DPA/Télam)
De este modo, Estados Unidos puso el mismo precio por la cabeza de Saddam que por la de Osama Bin Laden, líder de la organización Al Qaeda y objetivo de la campaña militar que lanzó EE.UU. en Afganistán en 2001, luego de los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono. Desde entonces, Bin Laden es un dolor de cabeza para Washington. Hasta ahora nada se sabe sobre su paradero.
La resistencia
Las tropas estadounidenses en Falluja, 50 kilómetros al oeste de Bagdad, enfrentan una resistencia mayor y más organizada de fuerzas leales a Saddam, de militantes islámicos y de grupos armados, indicó un alta fuente de la CIA. "Diría que la resistencia está cada vez más organizada", afirmó. Es la primera vez que EE.UU. admite que, además de fuerzas leales a Hussein, la resistencia está organizada por militantes islámicos que intentan constituir un gobierno y por grupos civiles armados. Cuatro mil soldados están apostados en esa ciudad, donde se produjeron los peores ataques contra las tropas estadounidenses.
Ni agua ni electricidad
Bremer pidió refuerzos de tropas y de responsables civiles para mantener el orden y restaurar los servicios públicos en Irak. Para mejorar el suministro de agua potable y la atención médica, la Comisión Europea anunció una ayuda suplementaria de U$S 37 millones, que se añaden a los U$S 32 millones de euros anunciados al día siguiente de la guerra. Pero además de los servicios básicos de la población, el comisionado estadounidense en Irak se enfrenta con un estado de convulsión social cada vez más intenso. En Bagdad, en manifestaciones separadas, cientos de mujeres reclamaron sus derechos políticos, miles de desocupados clamaron por trabajo y otros cientos de alumnos chiítas exigieron la liberación de dos de sus profesores. (Reuter/DPA/Télam)







